Accedo a uno de los chiringuitos de Puerto Sherry con muros blancos y plantas.
Uno de los chiringuitos de Puerto Sherry.

Los trabajadores de Puerto Sherry alzan la voz ante el cierre de los chiringuitos: más de 600 empleos, en riesgo

Los trabajadores de los chiringuitos de Puerto Sherry se movilizan contra el cierre y alertan del impacto sobre más de 600 empleos

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Los trabajadores de los cuatro chiringuitos de Puerto Sherry han iniciado las movilizaciones para reclamar una solución que evite el cierre de los establecimientos durante la temporada de verano.

La primera protesta ha estado protagonizada por la plantilla de PhiPhi, que se concentró en las instalaciones del puerto deportivo bajo el lema "Puerto Sherry no se cierra" para visibilizar las consecuencias laborales de una decisión que, según los empresarios, podría afectar a más de 600 puestos de trabajo directos e indirectos.

La concentración representa el primer movimiento público de las plantillas desde que se conociera la decisión de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz de no prolongar la autorización que permitía continuar con la actividad de los locales Margarita, Blu, Playa Canalla y PhiPhi, cuatro de los principales establecimientos de ocio y restauración del recinto.

Puerto Sherry: los trabajadores ponen el foco en las consecuencias laborales

Los empleados sostienen que el conflicto trasciende la situación de las empresas afectadas y repercute directamente sobre cientos de personas cuya actividad depende del funcionamiento de estos negocios durante la campaña estival.

En la concentración participaron trabajadores de distintos perfiles profesionales que reclamaron una solución que permita mantener abiertos los establecimientos mientras se resuelve el procedimiento administrativo y judicial.

Entre los colectivos afectados se encuentran camareros, cocineros, personal de barra, equipos de limpieza, vigilantes de seguridad, técnicos, relaciones públicas, trabajadores de mantenimiento y músicos que desarrollan su actividad habitual en estos espacios.

A ellos se suman proveedores, empresas auxiliares, transportistas y otros profesionales cuya actividad está vinculada al funcionamiento diario de los chiringuitos.

Los empresarios de los cuatro establecimientos estiman que el cierre podría repercutir sobre más de 600 empleos, una cifra que incluye tanto al personal contratado directamente como a los trabajadores que prestan servicios de forma indirecta.

Según trasladan, muchas contrataciones para la campaña de verano ya estaban realizadas y la programación de actividades se encontraba en marcha cuando se produjo la decisión administrativa.

Durante la protesta, el lema "Puerto Sherry no se cierra" se convirtió en el principal mensaje de los trabajadores, que buscan trasladar la dimensión laboral del conflicto y reclamar que se valore el impacto económico y social de una eventual paralización de la actividad.

Los empresarios recurrirán a los tribunales para intentar evitar el cierre

La movilización de los trabajadores llega después de que los responsables de los cuatro establecimientos anunciaran su intención de acudir a los tribunales.

Su objetivo es solicitar medidas cautelares que permitan mantener abiertos los negocios durante la temporada alta mientras se resuelve el procedimiento judicial derivado de la decisión de la Autoridad Portuaria.

Los empresarios consideran que el cierre tendría efectos que van más allá de la actividad de los propios locales. A su juicio, también afectaría al conjunto de empresas y profesionales que trabajan alrededor del puerto deportivo durante los meses de mayor afluencia de visitantes, especialmente en sectores relacionados con la hostelería, el ocio, el transporte y los servicios.

El periodo estival concentra buena parte de la actividad económica de estos establecimientos, por lo que la posible interrupción del servicio llega en un momento especialmente relevante para la contratación de personal y el desarrollo de la temporada turística.

La incertidumbre continúa mientras avanzan las protestas

La concentración protagonizada por los trabajadores de PhiPhi supone el inicio de una movilización con la que las plantillas pretenden mantener la presión para encontrar una salida al conflicto. Los empleados insisten en que la prioridad pasa por preservar sus puestos de trabajo y evitar que la actividad se interrumpa en pleno verano.

Mientras tanto, los empresarios mantienen su hoja de ruta judicial para intentar frenar el cierre mediante medidas cautelares.

La resolución que adopten los tribunales marcará los próximos pasos de un conflicto que mantiene en incertidumbre a cientos de trabajadores y a numerosas empresas vinculadas a la actividad de los cuatro chiringuitos de Puerto Sherry.