Los vecinos de Las Cortes demandan al Ayuntamiento de de San Fernando por 12 años de ruido nocturno
El conflicto por el ruido en Las Cortes y Cervantes llega a los tribunales: los vecinos reclaman un millón de euros al Ayuntamiento isleño
La tensión entre el Ayuntamiento de San Fernando, la Asociación de Vecinos Las Cortes-Centro y el ocio nocturno del casco histórico vuelve a escalar.
Tras doce años de reclamaciones, los residentes han decidido presentar una demanda ante el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo por considerar que la contaminación acústica en las calles Las Cortes y Cervantes sigue vulnerando sus derechos fundamentales.
El conflicto, que enfrenta el descanso vecinal con la actividad hostelera, podría marcar un precedente en materia de ruido ambiental urbano.
El origen de esta nueva batalla judicial se encuentra en el decreto de Alcaldía del 3 de diciembre, con el que el Consistorio pretendía equilibrar la convivencia entre la vida nocturna y el derecho al descanso.
La Justicia, sin embargo, desestimó las medidas cautelares solicitadas por los vecinos al entender que las restricciones municipales eran “suficientes”. Lejos de conformarse, el colectivo vecinal ha dado un paso más y exige una indemnización de un millón de euros por los perjuicios soportados durante más de una década.
Según detalla el abogado de la asociación, Borja Grandal, la demanda no solo reclama una compensación económica, sino también la revisión de las actuaciones municipales.
En su escrito, el letrado pone en duda que el decreto de Alcaldía cuente con el preceptivo informe técnico especializado, documento indispensable para acreditar la existencia de una evaluación acústica basada en parámetros reglados y mediciones objetivas.
El texto subraya que la Administración tiene la obligación de adoptar medidas eficaces y verificables para garantizar la legalidad ambiental, y que dichas actuaciones deben estar respaldadas por una evaluación técnica rigurosa.
En caso contrario, advierten los vecinos, se estaría ante una decisión “carente de base objetiva y motivación suficiente”, lo que vulneraría la normativa sobre contaminación acústica.
La denuncia incide también en la falta de nuevas mediciones sonoras tras la aplicación del decreto. Los vecinos sostienen que no se ha comprobado si los niveles de ruido han disminuido realmente, por lo que resulta imposible saber si las medidas adoptadas son eficaces.
“La superación de los límites de calidad acústica solo puede verificarse mediante mediciones objetivas. La ausencia de una nueva evaluación impide constatar si se ha restablecido la legalidad ambiental”, se lee en el documento remitido al juzgado.
Repercusión en San Fernando
Una de las novedades del procedimiento judicial es la propuesta de que comparezca la alcaldesa, Patricia Cavada, como parte implicada.
La Asociación Las Cortes-Centro solicita también la comparecencia del exalcalde José Loaiza, del concejal de Desarrollo Urbano Sostenible, José Luis Cordero, y de la edil de Administración Pública y Patrimonio Municipal, María Gómez.
Varios vecinos afectados podrían aportar su testimonio directo sobre los efectos del ruido nocturno y la falta de medidas correctoras efectivas.
Los denunciantes sostienen que el problema no se limita a las calles Las Cortes y Cervantes. Han solicitado al Ayuntamiento de San Fernando la realización de nuevas mediciones acústicas en Hermanos Laulhé y José López Rodríguez, donde aseguran que los niveles de ruido siguen siendo incompatibles con los valores legales de calidad ambiental.
Desde el Consistorio no se ha emitido aún un pronunciamiento oficial sobre esta nueva demanda, aunque fuentes municipales apuntan que el decreto de diciembre “cumple con todos los requisitos normativos” y que el Ayuntamiento isleño ha adoptado medidas de control y limitación horaria para compatibilizar la actividad económica con el descanso vecinal.
Cómo afecta el ruido nocturno a la salud y al descanso
El ruido urbano, especialmente el vinculado al ocio nocturno, tiene efectos comprobados sobre la salud física y mental.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que la exposición continuada a niveles superiores a los 55 decibelios durante la noche puede provocar alteraciones del sueño, irritabilidad, aumento de la presión arterial y problemas cardiovasculares a largo plazo.
Durante las horas de descanso, el organismo necesita ciclos de sueño profundo para recuperar funciones biológicas esenciales.
Pero el ruido persistente impide alcanzar estas fases, generando fatiga crónica, estrés y un deterioro progresivo de la calidad de vida.
En zonas urbanas donde la actividad nocturna es intensa, los efectos pueden extenderse a niños, mayores y trabajadores con horarios nocturnos o rotativos, sectores especialmente vulnerables.
Los expertos en acústica ambiental subrayan que la única forma de certificar la mejora o empeoramiento de una situación acústica es mediante mediciones técnicas homologadas, realizadas por personal cualificado y con equipos calibrados.
Sin estos datos objetivos, resulta imposible valorar si una política municipal garantiza el cumplimiento de la legalidad ambiental o si, por el contrario, continúa exponiendo a los vecinos a niveles sonoros perjudiciales para la salud.
La demanda de Las Cortes-Centro, por tanto, trasciende lo económico: busca evidenciar que el ruido urbano no es solo una molestia, sino una forma de contaminación ambiental con consecuencias reales sobre el bienestar ciudadano.