Muere a los 83 años Juan Antonio Copano Abad, una vida dedicada a la medicina y a Cádiz
El traumatólogo gaditano desarrolló una extensa trayectoria profesional y universitaria, llegó a ser catedrático de Anatomía en la Universidad de Cádiz y mantuvo durante décadas una estrecha vinculación con su ciudad
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Juan Antonio Copano Abad, conocido familiarmente como Nono, ha fallecido en la madrugada de este martes a los 83 años, según ha comunicado su familia.
El médico deja tras de sí una larga trayectoria ligada a Cádiz, a la Universidad de Cádiz (UCA) y al ejercicio de la Traumatología, además de una relación constante con la vida social y deportiva de la ciudad.
Su carrera combinó la consulta médica con la docencia universitaria y una especial atención a la medicina aplicada al deporte.
De la Facultad de Medicina a la cátedra de Anatomía
Copano Abad nació y creció en Cádiz. Estudió en el colegio San Felipe Neri y posteriormente cursó Medicina en la Facultad gaditana, donde comenzó un recorrido académico que terminaría convirtiéndolo en profesor universitario.
Su vinculación con la enseñanza superior está documentada desde hace décadas. En septiembre de 1981, el Ministerio de Educación y Ciencia lo nombró profesor agregado de Anatomía descriptiva y topográfica y Técnica anatómica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cádiz, después de superar el correspondiente concurso-oposición.
Su carrera académica continuó hasta alcanzar la condición de catedrático. Una resolución publicada en 2001 por el Consejo de Universidades incluye a Juan Antonio Copano Abad como catedrático universitario del área de Anatomía y Embriología Humana de la UCA.
La actividad docente fue una de las vertientes centrales de su vida profesional. También participó en trabajos académicos relacionados con la enseñanza de la Anatomía.
La propia Universidad de Cádiz conserva referencias a investigaciones en las que aparece como autor, entre ellas estudios sobre la docencia de Anatomía Humana entre estudiantes de Medicina y sobre su papel en los estudios de Fisioterapia.
Una larga carrera como traumatólogo en Cádiz
Junto a la universidad, Copano desarrolló su actividad asistencial como especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica. Durante una parte importante de su carrera estuvo vinculado a la Clínica Nuestra Señora de la Salud, situada en la calle Feduchy, en pleno centro de Cádiz.
Los directorios médicos profesionales todavía recogen a Juan Antonio Copano Abad como traumatólogo con consulta en esta dirección y confirman su especialidad en Traumatología y Cirugía Ortopédica.
Su trayectoria tuvo asimismo una vertiente deportiva. Gran aficionado al fútbol, ejerció como médico del Cádiz y participó en iniciativas relacionadas con la Medicina Deportiva.
Esa conexión entre traumatología, actividad física y deporte acompañó una carrera profesional que se prolongó durante décadas.
El texto facilitado por la familia sitúa en unos 25 años su etapa como traumatólogo en la Clínica de la Salud, después de haber compaginado anteriormente la enseñanza universitaria con la gestión de su consulta privada.
Una vida estrechamente unida a Cádiz
Más allá de su trabajo, quienes lo conocieron destacan especialmente su identificación con Cádiz. Había crecido en la calle Buenos Aires y mantuvo durante toda su vida los vínculos personales surgidos en su etapa escolar en San Felipe Neri. Incluso después de residir durante un periodo en El Puerto, regresó al centro de su ciudad natal.
Su inquietud también lo llevó a participar en iniciativas alejadas de la medicina. Entre ellas estuvo la puesta en marcha de un Concurso Internacional de Tunas, una muestra de una faceta social que su familia recuerda junto a su carácter abierto, conversador y alegre.
Copano estuvo casado con María Teresa López Blanco, cuyo fallecimiento supuso un duro golpe personal. Su entorno familiar siguió ocupando desde entonces un lugar fundamental en su vida. Era padre de cuatro hijos, Paola, Teresa, Lucía y Nono.
Sus hijas lo recuerdan como un hombre profundamente gaditano y con una presencia habitual en la clínica dental de su hijo Nono, donde también trabaja Lucía. Allí, aseguran, continuó siendo una referencia personal y profesional para quienes compartían el día a día con él.