Muere Quico Zamora: carnavalero, cofrade... gaditano
Autor y director de coros legendarios y Hermano Mayor de Sanidad, ha fallecido en Almería a los 68 años
Cádiz ha despedido este Domingo de Ramos a José Ramón Zamora Cabeza, Quico Zamora, fallecido a los 68 años en Almería, donde había residido en los últimos años. La noticia de su muerte se propagó rápidamente entre los corrillos que aguardaban la salida de las cofradías, una de sus grandes pasiones.
Quico Zamora deja un vacío difícil de llenar en el Carnaval gaditano, en la Semana Santa, en su barrio de Santa María y en la ciudad en general, a la que nunca dejó de pertenecer. Su figura encarnaba una forma de ser gaditano que no necesita explicación: la de quien vive con la misma verdad la música, la fe y la calle.
Su trayectoria en el Carnaval lo sitúa entre los autores y componentes más respetados del coro. Debutó en 1980 con Los erizos caleteros, pero fue en los años posteriores cuando comenzó a construir una carrera que marcaría época.
Su primera gran etapa llegó junto a Julio Pardo, formando un tándem fundamental en la evolución del coro. De ahí nacieron agrupaciones como La tía Norica, primer premio en 1983, o El callejón de los negros (1985, segundo premio), que llevó el Carnaval de Cádiz hasta Cuba. También firmaron piezas como Taberneros del Puerto (segunndo premio en 1982), uno de los tangos más recordados de la historia reciente, que volvió a sonar en el Teatro Falla en la despedida a Julio Pardo en 2023.
A finales de los 90 comenzó su segunda gran etapa, junto a Faly Pastrana. Con él llegaron coros como Los últimos de Filipinas, La cuesta de Jabonería o Los desoterraos, consolidando una época dorada para la modalidad.
Pero su trayectoria no se limitó al coro. También participó en comparsas, como Carboneros junto a Luis Ripoll, y colaboró con chirigotas de Manolo Santander.
Una forma de vivir Cádiz
Quico Zamora fue lo que en Cádiz se entiende sin explicaciones: una persona de sus dos fiestas. Defensor del tango clásico y Antifaz de Oro desde 2013, vivió la Semana Santa con una implicación absoluta.
Hermano Mayor de Sanidad durante años, cargador, acólito y miembro activo de distintas hermandades, su participación iba mucho más allá de lo testimonial. Representaba la continuidad de una tradición vivida desde dentro.
Su vinculación con la ciudad no se limitaba a los escenarios o a los templos. En su faceta como hostelero, lugares como El Cañón, que hoy regenta su hija Ana, se convirtieron en punto de encuentro para generaciones, especialmente en Carnaval. Un espacio donde la fiesta seguía viva fuera del teatro y donde su familia continúa ese legado.
Farmacéutico de formación, también desarrolló una carrera en el sector y ocupó cargos relevantes, además de presidir la Asociación de Autores del Carnaval.
Su figura quedó resumida en una frase que define toda una vida y que hoy cobra más sentido que nunca: “Autor de numerosos coros, cofrade y gran gaditano”. Así lo recuerda la placa de su casa natal en el barrio de Santa María, donde recibió uno de sus homenajes más emotivos.
En los últimos años residía en Almería, con una salud que se había resentido con el paso del tiempo. Su fallecimiento pone fin a una trayectoria que, sin embargo, seguirá presente en cada tango y en cada rincón de Cádiz.