Grupo de vecinos y vecinas del Cerro del Moro concentrados en una plaza del barrio. En primera fila, varias personas sostienen una gran pancarta blanca en la que puede leerse: “No a la droga. ¡Basta ya!”.
Movilización vecinal celebrada en el Cerro del Moro para denunciar los problemas de convivencia relacionados con varios inmuebles del barrio. Foto: Eulogio García.

"No bajamos la guardia" en el Cerro del Moro aunque la presencia policial ya se nota en sus calles

La plataforma vecinal asegura que la vigilancia policial está frenando la llegada de personas a los tres pisos denunciados, pero mantendrá la presión hasta lograr una solución

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El Cerro del Moro empieza a notar los efectos de la vigilancia policial, aunque los vecinos que llevan casi tres semanas movilizándose contra la droga insisten en que todavía queda mucho por hacer.

Pepa Fernández, responsable del comedor social Amigas al Sur y portavoz de la plataforma ciudadana, reconoce que la presencia de la Policía Local es prácticamente constante y que las personas que acuden a los tres pisos denunciados están llegando ahora con mucha menos frecuencia.

"De momento estamos protegidas por la Policía Local, que está aquí todo el día. No bajamos la guardia", explica Fernández, que atribuye a esa vigilancia la reducción de movimientos que perciben en las inmediaciones de las viviendas.

"Están llegando los individuos con cuentagotas porque saben que están por aquí y no nos vamos a ir hasta que pongan solución a estos tres pisos", añade.

De las primeras protestas a la vigilancia diaria

Las movilizaciones comenzaron el viernes 25 de septiembre, cuando un grupo de vecinos y vecinas decidió organizar concentraciones y recorridos de vigilancia para denunciar la existencia de tres presuntos narcopisos y los problemas de seguridad que, según sus testimonios, estaban afectando a distintas zonas del barrio. La plataforma señalaba entonces inmuebles situados, entre otros puntos, en la avenida de Lacave y la calle Grazalema.

El pasado martes 13 de octubre, la Policía Local detuvo a un hombre de 41 años junto a uno de los portales denunciados por los vecinos en la calle Grazalema, según confirmó posteriormente la portavoz de la plataforma. De acuerdo con la información facilitada por el Ayuntamiento, el arrestado amenazó de muerte a residentes y agentes y opuso resistencia grave durante una intervención realizada en el marco de las vigilancias diarias que se desarrollan en el barrio tras las quejas ciudadanas.

La detención se produjo después de que varios vecinos recriminaran al hombre su presencia en la zona al considerar que pretendía comprar droga. La Policía encontró entre sus pertenencias utensilios destinados al consumo de sustancias estupefacientes, aunque no informó de que hubiera sido sorprendido comprando droga.

Los vecinos quieren una solución definitiva

La valoración que hace ahora Pepa Fernández contrasta con el temor que describía al comienzo de las protestas, cuando aseguraba que muchas vecinas no se atrevían a participar en las concentraciones por miedo. La presencia policial les proporciona actualmente una mayor sensación de protección, pero la portavoz deja claro que no tienen intención de abandonar sus reivindicaciones mientras continúen los problemas relacionados con los tres inmuebles.

La plataforma considera que la vigilancia está teniendo un efecto disuasorio, aunque todavía no existe constancia de que la actividad denunciada haya cesado definitivamente. Por eso, Fernández insiste en que las medidas de seguridad deben ir acompañadas de soluciones que permitan recuperar la tranquilidad en las calles y en las viviendas.

"Queremos un barrio seguro para nuestras familias", resume la portavoz, que mantiene la intención de continuar con la movilización vecinal hasta que se dé respuesta a las denuncias que comenzaron a hacerse públicas a finales de septiembre.