Lorena y su marido llevan un año durmiendo en este vehiculo. La solución no llega. Foto: José Luis Porquicho Prada.
Lorena y su marido llevan un año durmiendo en este vehiculo. La solución no llega. Foto: José Luis Porquicho Prada.

“No quiero nada gratis, solo dormir con mis hijos”: un matrimonio de Cádiz lleva un año durmiendo en su coche

Lorena y su marido sobreviven desde hace más de un año dentro de un Dacia Sandero mientras sus hijos viven con familiares tras perder su vivienda y seguir sin una solución habitacional

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Lorena y su marido llevan más de un año viviendo en su coche, un Dacia Sandero tras perder su vivienda. Sus hijos duermen con familiares mientras ella y su pareja intenta encontrar un alquiler imposible de asumir.

Lorena abre el maletero de su Dacia Sandero y enseña lo que llama “su ropero”. Allí guarda ropa, mantas y parte de las pertenencias con las que lleva más de un año sobreviviendo junto a su marido dentro del coche. Después señala el asiento trasero. Allí está también la almohada con la que intentan dormir cada noche.

“Esto es mi caseta de campaña”, dice intentando bromear. Pero a los pocos minutos ya no puede contener las lágrimas.

Desde hace un año, Lorena y su marido viven dentro de ese coche en Cádiz. Cada noche buscan descansar en el mismo lugar, junto a una nave con cámaras de seguridad. “Me pongo allí para sentirme segura. Por si pasa algo, que quede grabado”, explica.

Sus hijos, de 13 y 8 años, viven mientras tanto en casa de sus abuelos paternos. “Lo principal era quitar a mis hijos de la calle, aunque yo me quedara en el coche”, relata.

“Mamá, por favor, sácame de aquí”

La parte más dura no es dormir en el coche. Es vivir separada de sus hijos. Lorena cuenta que su hijo pequeño le escribe mensajes de madrugada preocupado por ella. “Mamá, ¿y si te pasa algo?”, recuerda que le pregunta.

“Me manda mensajes diciéndome que me quiere mucho y que quiere volver a estar con nosotros”, explica emocionada. Para intentar protegerlos, asegura que muchas veces se despide de ellos fingiendo normalidad. “Me voy con una sonrisa para que no me vean derrumbarme”, cuenta.

Por las noches, cuando se queda sola dentro del coche,la cabeza no para. “Ahí me pongo a llorar y a darme ánimo a mí misma”, reconoce. Su marido, de 1,80 metros de altura, llega baldado a su trabajo cada mañana. Un año durmiendo en un coche de apenas 3 metros cuadrados y asientos mínimos.

Un trabajo que ya no alcanza para vivir

La pareja llegó a esta situación después de perder la ayuda municipal que cubría parte del alquiler de la vivienda donde residían anteriormente. Según explica Lorena, la ayuda dejó de abonarse sin que ella fuera consciente y la deuda terminó acumulándose hasta que tuvieron que abandonar la casa.

Actualmente su marido trabaja en una empresa y, haciendo horas extra, puede llegar a cobrar alrededor de 1.500 euros mensuales. Pero aun así encontrar una vivienda se ha convertido en algo imposible.

“Cuando dices que tienes dos niños ya no quieren alquilarte el piso. Y luego te piden nóminas de 2.000 euros”, lamenta.

Lorena además atraviesa problemas de salud. Tiene asma extremo que le impide poder trabajar. Además, explica que actualmente recibe tratamiento psicológico en el Centro de Salud de Vargas Ponce y en un servicio que ofrece la Asociación de Vecinos de Puntales.

“No quiero nada gratis”

Durante este tiempo asegura haber pedido ayuda en numerosas ocasiones tanto a Servicios Sociales como al Ayuntamiento de Cádiz. También relata que llegó a encerrarse junto a otra mujer en un baño del Ayuntamiento para reclamar una solución habitacional.

Según cuenta, durante aquella protesta fueron recibidas por el alcalde, que les trasladó que intentaría ayudarlas a encontrar un alquiler. Meses después, sostiene que sigue sin una solución.

“No quiero nada gratis. Solo quiero un piso que pueda pagar y volver a dormir con mis hijos”, insiste.

Actualmente recibe apoyo psicológico y asegura sentirse emocionalmente agotada después de más de un año viviendo dentro del coche.

También recibe ayuda y acompañamiento de colectivos sociales y vecinales como la Federación 5 de Abril, de la Asociación Pro Derechos Humanos de Adnalucía (Apdha) y la Asociación de Vecinos Cortadura.

Mientras espefra una solución o alternativa que nunca llega, cada noche vuelve al mismo sitio con su marido y su Dacia Sandero convertido en dormitorio, armario y refugio improvisado. Es otro ejemplo del drama de la vivienda en Cádiz.