Grazalema con sus casas blancas en una puesta de sol.
Municipio de Grazalema.

Once días después del desalojo, Grazalema vuelve a la vida con la emoción de sus vecinos

Grazalema renace tras las lluvias: emoción, gratitud y solidaridad en su regreso

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Ya se puede regresar, poco a poco, a Grazalema, según el alcalde, Carlos Javier García, la decisión de permitir el regreso parcial se tomó “siguiendo estrictamente criterios técnicos”.

En una entrevista concedida a Radio Grazalema, explicó que las autoridades han acordonado las zonas catalogadas como “rojas”, que abarcan calles como Nueva, Las Piedras, Pie de Palo, Las Parras y los Corrales, donde aún persisten riesgos estructurales.

“Pedimos paciencia a los vecinos que todavía no pueden regresar. Se está habilitando un dispositivo para que puedan recoger enseres básicos mientras tanto”, afirmó.

Los trabajos de evaluación corren a cargo de un equipo multidisciplinar que incluye especialistas de la Agencia de Emergencias de Andalucía, el Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Desde el 6 de febrero, científicos, ingenieros y técnicos han trabajado sin descanso para determinar la estabilidad del terreno, utilizando tecnología de escaneo georradar y vuelos de reconocimiento con drones del Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA).

“Estas tareas son fundamentales para garantizar la seguridad antes de permitir el regreso completo”, explicó el alcalde, quien ha querido subrayar la cooperación entre administraciones y la solidaridad vecinal.

“Ha habido un apoyo civil enorme, imposible de devolver con dinero. Grazalema tendrá una deuda permanente con todos los lugares que nos acogieron”, afirmó.

Entre tanto, el pueblo trata de recomponer su ritmo cotidiano. Las tiendas abren de nuevo, las escuelas preparan su reapertura y las calles, aunque aún marcadas por el barro y los desprendimientos, vuelven a llenarse de voces.

La estampa de Grazalema esta semana es la de un pueblo que, tras la tormenta, se aferra a su espíritu colectivo para reconstruir no solo sus casas, sino también la vida que las lluvias interrumpieron.

Emoción en los vecinos de Grazalema

La emoción y el alivio se mezclan estos días en Grazalema, el municipio por ser uno de los más lluviosos de España, donde sus vecinos comienzan a recuperar la normalidad después de permanecer once días desalojados a causa de las intensas precipitaciones registradas desde el pasado 4 de febrero.

A partir de las 16:00 horas del lunes, el 80% de la población —alrededor de unas 1.342 de las 1.619 viviendas censadas— ha podido regresar a sus hogares, mientras que el resto permanece a la espera de los informes técnicos que evalúan la seguridad de las zonas más afectadas.

Entre las primeras escenas de regreso se respira una mezcla de alivio y gratitud. Manuela, vecina de la calle Las Piedras, relata que abandonó su casa “con lo puesto” y que el miedo de aquella tarde aún le acompaña.

Ahora, de vuelta, recorre las habitaciones “desordenadas y con olor a humedad”, pero asegura sentirse afortunada. “No pensaba que lo encontraría así, pero lo importante es que estamos de vuelta y bien. En Ronda nos trataron con muchísimo cariño”, dice, recordando los días de evacuación en el municipio malagueño.

Antonia, otra de las vecinas, revivía este lunes una sensación “muy rara, que no se puede explicar”. En su mesa aún quedaban los platos del almuerzo que no pudo recoger cuando se decretó el desalojo. “

Volver después de todo esto es una alegría inmensa. Solo deseo que no tengamos que pasar por algo así otra vez. Ronda merece un homenaje por cómo nos acogió”, afirmaba, notablemente emocionada.

El regreso no es, sin embargo, el final de la emergencia. Las labores de limpieza y reparación son intensas, y los vecinos se organizan para ayudarse mutuamente.

“Nos levantaremos entre todos; en este pueblo la gente se ayuda mucho”, comenta Antonia mientras barre el barro del portal. En los corrales y calles estrechas del casco antiguo, los sonidos de cubos, cepillos y conversaciones marcan el ritmo de la recuperación.

Entre los primeros en regresar también está Jesús, acompañado de su perrita Nami. “Ha sido algo increíble. Nunca imaginé tener que dejar mi casa así. Pero la ayuda de la gente de Ronda y de otros pueblos como Zahara de la Sierra o Prado del Rey ha sido impresionante. El corazón se nos ha quedado allí”, comenta emocionado a la par conmovido.