Otro desastre del Cádiz CF en Ceuta: la cosa pinta mal (muy mal)
El Cádiz CF sigue sin cambiar el paso y vuelve a mostrar una pésima versión en el primero de los tres partidos que jugará en una semana
La chirigota del Parchís (chirigota callejera) se llamaba este pasado Carnaval La cosa pinta mal. "Muy mal", añadían en una de sus coplas. Le viene que ni pintado (nunca mejor dicho por el tipo de pintores de la agrupación) a este Cádiz CF que sigue en una preocupante caída libre.
Da la sensación de que si el Cádiz logra mantener la categoría no será porque haga méritos para salvarse, sino porque habrá cuatro equipos peores que merecerán descender. Porque lo del equipo cadista en el Alfonso Murube de Ceuta ha sido desastroso. Un ejemplo claro: con el empate a tiro (2-1 a falta de más de 15 minutos juego), el Cádiz CF no tiró entre los tres palos.
El reseteo del que hablaba Sergio González desde que llegó que dijo en la previa que se había no parece tal. Al menos no parece suficiente o no ha surtido efecto hasta ahora. Porque los males de este equipo siguen siendo los mismos: errores groseros (groserísimos) en defensa e incapacidad en ataque.
El guiño carnavalero callejero sirve como constatación de una realidad. El nombre de la agrupación no era en relación al equipo amarillo, pero define la situación por la que atraviesan los amarillos a la perfección.
Las cosas que se vienen haciendo más desde hace años en el club (lo último, la rajada del director deportivo, Juan Cala, a sus veteranos en este delicado momento de la campaña) llevan tiempo enquistándose en el césped y en la grada. Los malfarios llegan al esférico y a los amarillos, además de todo lo que les falla en lo futbolístico —que es muchísimo—, también les falta suerte.
En este choque, un fallo cuando habían igualado el juego y un balón al travesaño cuando buscaba empatar en el primer tiempo reflejan que en este deporte, la fortuna muchas veces hay que buscarla y, otras, sabes cómo ahuyentarla.
Con dinámicas, movimientos del club y brindis al sol o a Wall Street no parece que en la zona noble estén centrados en lo futbolísticos, más bien estána a lo suto. En esto del fútbol lo importante es que la pelotita entre, el resto es secundario. Y cuando lo que debería ser secundario en lo futbolístico se vuelve lo principal (incluido lo de hacer dinero), la suerte te da la espalda y el balón se niega a entrar.
Muchos en el club en otros proyectos pensarán que nunca puede salir mal, aunque a nivel económico te vaya cada vez mejor. Haremos con la leyenda urbana del fantasma Verónica y trataremos de nombrarlo lo menos posible, pero con el innombrable a este Cádiz se le está poniendo cada vez más cara de Primera RFEF.
Cambios en el once, los mismos problemas
Sergio González introdujo numerosas modificaciones en el once inicial en busca de una reacción tras el golpe ante el Málaga. Destacó el debut de Sergio Arribas, último fichaje de invierno de jugadores de campo de toda la Liga Hypermotion en estrenarse, además de la entrada de Kovacevic y Joaquín en el equipo titular. También se confirmó la ausencia de Pereira, que ya se intuía tras lo ocurrido el fin de semana con un vídeo en una discoteca, y la presencia de Joaquin González en el lugar de Diakité, con su selección.
Sergio recuperaba su 4-4-2, pero no le ha surgido el más mínimo efecto. Sin embargo, los cambios no alteraron el fondo. El Cádiz volvió a ser un equipo sin consistencia, incapaz de imponer su juego y demasiado expuesto a los errores propios.
El Ceuta salió con intensidad, empujado por su fortaleza como local. Con Koné generando peligro por la izquierda y Campaña a balón parado, los locales dominaron el inicio. Si el marcador no se abrió antes fue gracias a David Gil, nuevamente protagonista bajo palos y sosteniendo a un equipo que volvió a depender en exceso de su portero.
El Cádiz apenas generó peligro, aunque tuvo una ocasión clara en el minuto 13, con un centro de De la Rosa que García Pascual no pudo convertir tras una gran parada del meta local. Cuando el partido parecía equilibrarse, llegó el error. Un centro sin aparente peligro fue devuelto al área por Iza en un despeje incomprensible, dejando el balón muerto para que el Ceuta hiciera el 1-0.
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Antes del descanso, los amarillos pudieron empatar en un balón parado que García Pascual estrelló en el travesaño, pero fue un espejismo en un primer tiempo sin continuidad.
Otro error, otro golpe… y un equipo sin reacción
La segunda parte mantuvo el mismo guion. Más intención que fútbol por parte del Cádiz y un Ceuta más ordenado y con mayor criterio. Sergio movió el banquillo, pero ni los cambios alteraron la dinámica. De hecho, sorprendió la salida de De la Rosa, uno de los pocos que generaba algo diferente.
El segundo gol volvió a llegar desde el error. Un mal pase de Joaquín permitió al Ceuta robar y generar una jugada que, tras rebotar en Kovacevic, terminó dentro de la portería. Con el 2-0, el partido quedó prácticamente sentenciado. El Cádiz, incapaz de remontar durante toda la temporada, volvió a mostrar esa limitación.
Roger recortó distancias tras una acción embarullada, pero el gol no cambió absolutamente nada. El dato lo dice todo: con más de 15 minutos por delante y el empate a tiro, el Cádiz no fue capaz de rematar ni una sola vez.
Las estadísticas refuerzan lo que se vio sobre el césped: menos tiros, menos precisión, menos presencia ofensiva. Un equipo inferior en prácticamente todos los registros que importan.
Un equipo sin alma… y sin respuestas
El Cádiz no solo pierde partidos. Pierde sensaciones, pierde identidad y, lo más preocupante, pierde la capacidad de competir en momentos clave. No hay reacción. No hay continuidad. No hay fútbol.
Y lo más grave: no hay señales de que esto vaya a cambiar a corto plazo. En la previa, en este medio publicábamos que a los amarillos le restaban (le siguen faltando) 12 puntos para alcanzar esa cifra de la salvación. La duda no es cuántos necesita, sino de dónde los va a sacar.
Quedan diez jornadas. Y la sensación es que el Cádiz no depende de sí mismo, sino de que haya equipos peores. El martes en Valladolid hay otra final. Ojo, que en Cádiz es el día del Caído. Ojalá no sea un presagio.