Luciérnaga.

Piden ayuda para localizar luciérnagas en Sanlúcar tras un hallazgo inédito en el Camino de la Jara

Naturalistas de BioSanlúcar solicitan fotografías geolocalizadas para conocer la distribución de esta especie cuya presencia ha disminuido en las últimas décadas

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La localización de una hembra de luciérnaga mediterránea en el Camino de la Jara ha llevado a un grupo de naturalistas de Sanlúcar de Barrameda a pedir la colaboración de la ciudadanía para ampliar el conocimiento sobre la presencia de estos insectos en el municipio.

El hallazgo, identificado como un ejemplar de la especie Nyctophila reichii, supone la primera observación registrada por BioSanlúcar desde que comenzó hace dos años y medio su inventario de biodiversidad local.

La identificación fue posible gracias a varias fotografías enviadas por vecinos, una herramienta que se ha convertido en una de las principales fuentes de información para el colectivo.

Ahora, la entidad anima a quienes encuentren luciérnagas durante las próximas semanas a remitir nuevas imágenes acompañadas de la fecha y la ubicación exacta del avistamiento.

Un registro que amplía el inventario de biodiversidad local

BioSanlúcar desarrolla desde hace más de dos años un trabajo de catalogación de la flora y fauna presentes en el término municipal. Durante ese periodo, el grupo ha reunido alrededor de 2.500 observaciones y ha logrado identificar más de 1.200 especies diferentes mediante un sistema basado en la fotografía y la participación ciudadana.

El procedimiento consiste en documentar los ejemplares sin alterar su comportamiento ni dañar su entorno. Posteriormente se registran la fecha y el lugar de observación antes de incorporar los datos a plataformas de ciencia ciudadana utilizadas para el seguimiento de la biodiversidad.

La aparición de la luciérnaga mediterránea adquiere especial relevancia porque no había sido detectada anteriormente por el colectivo en el municipio.

La nueva cita aporta información valiosa para conocer la distribución de la especie en la zona y determinar si existen poblaciones estables en diferentes enclaves del término sanluqueño.

Los naturalistas consideran que la colaboración de los vecinos puede resultar determinante para ampliar el número de registros disponibles durante el periodo de actividad de los adultos, que se concentra principalmente entre finales de mayo y finales de julio.

Cómo es la luciérnaga mediterránea y por qué emite luz

La especie Nyctophila reichii presenta diferencias muy marcadas entre machos y hembras. Las hembras pueden alcanzar cerca de cuatro centímetros de longitud y conservan un aspecto similar al de una larva durante toda su vida adulta. Además, carecen de capacidad para volar.

Los machos, por el contrario, son más pequeños, tienen apariencia de escarabajo y sí pueden desplazarse mediante el vuelo. Esta diferencia física, conocida como dimorfismo sexual, es una de las características más llamativas de la especie.

La luz que tradicionalmente se asocia a las luciérnagas procede de las hembras. Estas producen un resplandor verdoso en la parte inferior de los últimos segmentos del abdomen.

La señal luminosa cumple una función esencial durante la reproducción, ya que permite atraer a los machos y facilitar el encuentro entre ambos.

Los ejemplares adultos viven apenas unas semanas. Tras el apareamiento y la puesta de huevos, comienza una nueva fase del ciclo biológico que se desarrolla durante un periodo mucho más prolongado.

Una especie afectada por la pérdida de hábitat y la contaminación lumínica

Según recuerda BioSanlúcar, la luciérnaga mediterránea está presente en distintos puntos de la península ibérica y también en una pequeña área del sureste de Francia. Pero sus poblaciones han experimentado un descenso durante las últimas décadas.

Entre las principales amenazas identificadas figuran la transformación de los hábitats naturales, la contaminación lumínica y el uso de biocidas. Estos factores reducen las posibilidades de supervivencia de una especie que depende de condiciones ambientales concretas para completar su ciclo vital.

Las larvas pueden vivir hasta dos años y se alimentan principalmente de caracoles y babosas antes de pasar al estado de pupa y completar la metamorfosis. Con el inicio del verano se abre el periodo más favorable para detectar ejemplares adultos.

Por todo esto, BioSanlúcar solicita a quienes observen una luciérnaga durante las primeras horas de la noche que la fotografíen sin molestarla y envíen la imagen junto con la fecha y la ubicación exacta para contribuir al seguimiento de la especie en Sanlúcar.

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