El presidente de LaLiga, Javier Tebas, junto al presidente del Cádiz CF, Manuel Vizcaíno y el presidente de Sportech, Javier Sánchez Rojas, en la presentación del magalómano proyecto cadista. Foto: Eulogio García.

¿Por qué LaLiga no suspende el Cádiz CF-UD Almería?

La recomendación policial de evitar desplazamientos y la alerta naranja evidencian la contradicción de jugar un partido con lo mínimo de público

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Actualización

Este artículo fue redactado antes de la decisión oficial de suspender el partido ante los avisos meteorológicos activos y la recomendación policial de evitar desplazamientos.

Horas después, LaLiga confirmó el aplazamiento del encuentro, que ha quedado fijado para este domingo 8 de febrero a las 16:15 horas, permitiendo una reorganización de los desplazamientos y del operativo de seguridad. Esta era la pieza original:

El Cádiz CF–UD Almería se ha convertido en algo más que un partido de fútbol. Es el ejemplo perfecto de una contradicción difícil de explicar: se mantiene un encuentro oficial mientras las propias autoridades recomiendan evitar desplazamientos y piden a los clubes que aconsejen a sus aficionados que no acudan al estadio.

La Policía Nacional, tras la reunión de seguridad previa, fue clara. Recomendación expresa de evitar desplazamientos innecesarios hacia Cádiz, especialmente desde Almería, debido a una alerta naranja por lluvias, viento y fenómenos costeros que afecta a buena parte de la provincia durante toda la jornada.

Un aviso que incluye rachas de hasta 100 km/h, precipitaciones muy intensas y mar combinada de hasta seis metros.

Y, aun así, el partido siguió en pie.

Fútbol sin afición, una paradoja

La consecuencia inmediata es evidente: un partido al que se pide que no vaya la gente. Un fútbol sin afición. Un estadio que, en el mejor de los casos, se verá seriamente afectado en su asistencia. Y en el peor, con riesgos innecesarios para quienes decidan acudir pese a las recomendaciones.

No es una cuestión menor. El fútbol profesional se sostiene, en teoría, sobre el espectáculo, el aficionado y el contexto social que lo rodea. Jugar un partido mientras se pide a los seguidores que se queden en casa vacía de sentido el propio evento.

La paradoja es clara: se autoriza el espectáculo, pero se desaconseja la presencia del público. Todo por el fútbol… pero sin el fútbol. Igual se puede bautizar como la Paradoja Tebas. Aunque él está más pendiente de otras cosas que de la afición.

¿Dónde está el criterio?

El fútbol ya ha suspendido otros encuentros este mismo fin de semana por causas meteorológicas similares, alegando dificultades para garantizar desplazamientos seguros. Las competiciones organizadas por las federaciones se han aplazado. De hecho, el Ceuta-Córdoba de este domingo se ha suspendido.

Sin embargo, en este caso, el criterio ha sido distinto. El mensaje que se lanza es confuso y difícil de sostener desde el punto de vista de la coherencia. Si las condiciones son lo suficientemente adversas como para que Policía Nacional, clubes y autoridades recomienden no viajar, ¿por qué no lo son para suspender el partido?

La sensación es que el calendario pesa más que la lógica, y que el fútbol profesional sigue funcionando con una inercia peligrosa: mientras el balón pueda rodar, todo lo demás pasa a segundo plano.

Las cosas de LaLiga… y de Tebas

No es la primera vez que LaLiga, bajo la presidencia de Javier Tebas, queda en el centro de la crítica por decisiones percibidas como alejadas de la realidad social del fútbol. La prioridad de cumplir horarios y contratos vuelve a imponerse al contexto y al sentido común.

Hay una frase atribuida a las viejas dictaduras absolutas que encaja demasiado bien en este escenario: todo para el pueblo, pero sin el pueblo. El fútbol como producto, pero sin su gente. El partido como trámite, aunque pierda su razón de ser.

La suspensión del Cádiz CF–Almería habría sido una decisión comprensible, responsable y fácilmente explicable. Nadie habría hablado de agravio, ni de privilegios. Solo de seguridad y coherencia.

Mantenerlo, en cambio, deja una imagen incómoda. La de un fútbol que sigue adelante incluso cuando se le pide a su afición que mire desde casa. Y eso, más allá de resultados o clasificaciones, es una derrota que no aparece en la tabla.

Aún LaLiga está a tiempo...

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