Preocupación en Jerez, el Guadalete se acerca al nivel de alerta amarillo tras una enorme crecida de su caudal
El río Guadalete roza el nivel de alerta: sube más de dos metros en un solo día por la borrasca Francis
El río Guadalete ha registrado en las últimas horas un aumento excepcional de caudal, situándose muy cerca del nivel de alerta amarillo, una vez ha pasado la borrasca Francis por el sur de España.
Según los datos del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH Hidrosur), el cauce ha pasado de 1,80 metros a 3,89 metros en menos de veinticuatro horas, una subida que ha puesto en alerta a las autoridades locales así como a los servicios de emergencia.
La evolución del río fue especialmente rápida durante el domingo 4 de enero, cuando hacia las 13:00 horas comenzó una subida sostenida que se mantuvo durante toda la tarde.
A las 21:00 horas el Guadalete superó los tres metros, consolidando una tendencia ascendente que solo se frenó con la llegada de la noche, en la madrugada. Al amanecer del lunes, el nivel se estabilizó en torno a los cuatro metros, apenas unos centímetros por debajo del primer umbral de alerta establecido oficialmente.
El nivel 1 (amarillo) de alerta se activa a partir de los cuatro metros de altura, mientras que el nivel 2 (naranja) se fija en los cinco pasando al nivel 3 (rojo) a partir de los seis metros.
Si bien, por ahora, el Guadalete se mantiene en una situación controlada, su proximidad al límite amarillo ha obligado a mantener una vigilancia constante en las estaciones de control de la cuenca.
Las previsiones meteorológicas indican que no se esperan nuevas precipitaciones de relevancia en las próximas horas, lo que permitiría que se estabilice la situación.
No obstante los daños derivados de las lluvias ya se hacen notar en el entorno del río, con carreteras cortadas, pequeños desbordamientos y crecidas puntuales en arroyos secundarios.
El Salado de Caulina, otro foco de preocupación
Entre los puntos más problemáticos vuelve a aparecer el arroyo Salado de Caulina, un afluente del Guadalete que sufre desbordamientos de tipo recurrente. La organización Ecologistas en Acción ha denunciado nuevamente la falta de soluciones por parte de las administraciones, recordando que los vecinos y colectivos llevan más de 15 años advirtiendo sobre los riesgos en la zona.
El desbordamiento del arroyo provoca inundaciones de carácter periódico, daños materiales y graves problemas de movilidad, especialmente en los accesos rurales, cada vez que se produce un episodio de lluvias intensas.
13 carreteras cortadas y acumulados históricos de lluvia
A primera hora de este lunes 5 de enero, la red viaria andaluza continúa sufriendo las consecuencias del temporal. La Dirección General de Tráfico (DGT) informa de 13 carreteras cortadas, la mayoría en las provincias de Cádiz y Málaga, donde el impacto de la borrasca Francis ha sido más duro.
En San Roque, el sistema Es-Alert ha emitido avisos a la población, mientras los equipos de emergencia mantienen activos los dispositivos de rescate así como de asistencia en distintas localidades.
Por su parte, la Junta de Andalucía ha confirmado registros pluviométricos históricos, como los 270 litros por metro cuadrado en Jimena de la Frontera, una cifra que equivale a un episodio con más de 200 años de recurrencia estadística. Estos datos reflejan la enorme magnitud del temporal y su impacto en el territorio.
El servicio 112 Andalucía ha reiterado la importancia de extremar la precaución, evitar desplazamientos que sean innecesarios y mantenerse informado sobre el estado de las carreteras y la evolución de los ríos.
Las autoridades insisten en que, aunque el Guadalete no ha superado aún los niveles de riesgo, la saturación del terreno y la inestabilidad meteorológica pueden generar nuevos episodios de crecida si se produjeran más lluvias en los próximos días.
La borrasca Francis deja así una estampa de ríos crecidos, carreteras cortadas y una vigilancia activa en buena parte del suroeste de la provincia, mientras las administraciones preparan un seguimiento detallado de los daños causados por uno de los temporales más intensos del invierno.