Prueba de carácter al Cádiz CF para detener su desplome
El equipo de Garitano visita El Plantío tras cuatro derrotas consecutivas, con la necesidad de reaccionar antes de que la racha abra el debate sobre el rumbo del proyecto
El Cádiz CF visita este sábado al Burgos CF en El Plantío (16:15 horas) en uno de esos partidos que, sin ser definitivo, puede empezar a marcar el tono del tramo final de temporada. Cuatro derrotas consecutivas (los cuatro partidos jugados de la segunda vuelta) han estrechado el margen y han encendido las primeras alarmas.
Una quinta caída consecutiva ya no sería solo una mala racha: dispararía todas las dudas y aparecerían todos los fantasmas en torno a este equipo y sus afición.
El contexto no será precisamente amable. El partido estará marcado por el intenso frío previsto este sábado en Burgos, en alerta naranja por nieve hasta el mediodía. A la hora del encuentro, la temperatura rondará los cinco grados, con una sensación térmica cercana al -1ºC, según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) a primera hora de la mañana de este sábado.
El equipo de Gaizka Garitano necesita cortar la dinámica cuanto antes. No tanto por la clasificación inmediata, sino por la sensación de pérdida de fiabilidad que ha transmitido el grupo en las últimas semanas.
El propio técnico fue claro en la previa: “Queremos poner fin a esta mala racha”. Y apuntó a una de las claves: la atención en los inicios de partido. Encajar pronto está condicionando por completo el plan de juego.

El técnico recupera a Jorge Moreno, que podría regresar directamente al once tras cumplir sanción. La baja obligada es la de Brian Ocampo, mientras que Suso vuelve a una convocatoria más de dos meses después, aunque parece pronto para verle de inicio.
La principal duda está en las bandas. De la Rosa podría entrar en el once y provocar el cambio de perfil de Antoñito Cordero. El esquema no debería variar: 4-4-2 reconocible, con dos puntas físicos y búsqueda de profundidad exterior.
El rival: el equipo más estructurado
El Burgos llega séptimo, con 39 puntos, cinco más que el Cádiz. En El Plantío ha ganado sus tres últimos partidos y es un conjunto extremadamente fiable en casa. Ramis lo tiene muy trabajado y Garitano no escatimó elogios: “Es el equipo que mejor domina todas las situaciones del juego”.
Los números reflejan ese equilibrio estructural.

Los datos muestran un enfrentamiento más igualado de lo que puede parecer por la racha. El Cádiz tiene más disparos (204 por 187) y más tiros a puerta (83 por 74), pero el Burgos es un equipo que concede poco y maximiza errores rivales. La posesión es prácticamente pareja (47%-47%) y la diferencia está en la eficacia y en el control emocional de los partidos. Ahí ha sufrido el Cádiz.
El discurso oficial insiste en que el equipo compite y da buenas sensaciones. De hecho, el propio Ramis aseguró que no ve al Cádiz “desdibujado”. Pero en el fútbol profesional las sensaciones duran lo que duran los resultados.
Cinco derrotas seguidas empezarían a generar ruido. Ruido en la clasificación. Ruido en el entorno. Y ruido en torno al banquillo. No es una final, pero sí un partido de los que frenan inercias o las agrandan.
El Burgos, con todos disponibles, mantendrá su estructura reconocible: bloque compacto, laterales profundos y mucha atención a las segundas jugadas. El Cádiz, por su parte, necesita equilibrio: no conceder primero y no tener que jugar siempre a remolque.
Garitano lo señaló: en partidos largos el Cádiz es competitivo. El problema es que sus encuentros se están rompiendo demasiado pronto. Si el equipo logra sostener el empate en el tramo inicial, tendrá opciones. Si vuelve a regalar ventaja, El Plantío no es el escenario ideal para remar a contracorriente.
El Cádiz necesita puntos. Pero, sobre todo, necesita recuperar autoridad competitiva. Porque cuando un equipo pierde cuatro seguidos, el siguiente partido nunca es uno más.