Quién fue Paco Belizón, el empresario que transformó el transporte en Chiclana y hoy da nombre a una glorieta
Glorieta «Paco Belizón Misa»: un homenaje al impulso pionero del transporte en Chiclana
El regidor de Chiclana, José María Román, presidió el acto de inauguración de la Glorieta "Paco Belizón Misa", ubicada junto a los polígonos industriales Pelagatos y Polanco, en un emotivo reconocimiento a una figura fundamental en el desarrollo económico y social del municipio.
El acto, celebrado este pasado 19 de febrero de 2026, reunió a familiares, representantes institucionales y miembros del tejido empresarial chiclanero, que quisieron rendir tributo a la trayectoria de un hombre cuya labor transformó la movilidad y el empleo local durante más de medio siglo.
En el acto, el alcalde de Chiclana descubrió junto a la familia un monolito conmemorativo que simboliza el compromiso del Ayuntamiento con la memoria de quienes forjaron la modernización de la ciudad.
La nueva glorieta, ejecutada por la administración local, busca además mejorar la circulación en el acceso sur del polígono Pelagatos, una zona de intensa actividad industrial y empresarial.
Después de la inauguración, el alcalde hizo entrega de un pergamino a los familiares de Francisco Belizón Misa, como recuerdo de un día que quedará marcado en la historia reciente de Chiclana.
Durante su intervención, José María Román destacó la figura de Paco Belizón como “una persona que vivió la aparición de la nueva Chiclana, siendo pionero en la economía que emergió a partir de los años 60”.
Recordó que su nombre está ligado a la evolución del transporte público colectivo, un servicio esencial para la conexión entre barrios, urbanizaciones y municipios vecinos.
En 1960, junto a su socio Juan Rodríguez, Belizón adquirió la empresa de autobuses "El Canario", germen de la actual Belizón y Rodríguez, que durante décadas ha sido sinónimo de movilidad, progreso y cercanía para los ciudadanos.
El alcalde subrayó que este homenaje “no solo reconoce a una persona, sino a toda una generación de emprendedores que apostaron por el futuro de Chiclana”.
En sus palabras, “la ciudad actual no podría entenderse sin la contribución de personas que, con visión y esfuerzo, ayudaron a construir un modelo de desarrollo basado en la creación de empleo, la innovación y el servicio público”.
Chiclana y Francisco Belizón Misa
Francisco Belizón Misa, nacido el 16 de septiembre de 1916 en el seno de una familia vinculada al mundo del automóvil, encarnó ese espíritu emprendedor desde muy joven.
Comenzó su trayectoria como taxista en 1945, con un vehículo adaptado artesanalmente, en una época marcada por la escasez de recursos y las limitaciones del transporte. Su constancia y sentido del deber lo llevaron a expandir su actividad hasta convertirla en una referencia regional.
Con la adquisición de "El Canario", Belizón y Rodríguez consolidaron un modelo de empresa familiar que creció en flota y cobertura, prestando servicios urbanos e interurbanos por toda la provincia. La distintiva tonalidad amarilla de los vehículos se convirtió en emblema de confianza y cercanía.
Bajo su dirección, la compañía contribuyó a la profesionalización del sector, generando empleo estable para varias generaciones de conductores y trabajadores que hoy recuerdan su legado con gratitud.
Pero Paco Belizón fue mucho más que un empresario. Quienes lo conocieron destacan su generosidad y compromiso social. Promovió iniciativas solidarias, ofreció pases gratuitos a personas sin recursos y colaboró con asociaciones locales y organismos públicos.
Igualmente apoyó al Chiclana CF, facilitando el transporte del equipo por toda Andalucía, un gesto que reforzó el vínculo entre su empresa y la comunidad.
Su visión trascendió el ámbito económico. Contribuyó a la creación de negocios de diversa índole que aún hoy mantienen su actividad bajo nuevas denominaciones, demostrando la huella duradera de su espíritu emprendedor.
Para muchos chiclaneros, hablar del transporte en la ciudad es hablar inevitablemente de él: de Paco Belizón, símbolo de trabajo, humildad y servicio.
Durante la ceremonia, su hijo, Francisco Belizón, expresó la emoción de la familia al recibir este reconocimiento.
“Es un día muy especial, porque este homenaje es merecido. Mi padre dedicó su vida a servir a los demás, y ver su nombre en esta glorieta es una forma hermosa de mantener viva su memoria” dijo.
Con esta dedicatoria, Chiclana honra a un vecino ejemplar así como reafirma su identidad colectiva y el valor de quienes impulsaron el progreso local.
La glorieta que hoy lleva su nombre será, desde ahora, un punto de referencia y memoria permanente del esfuerzo y la dedicación de Francisco Belizón Misa, un hombre que supo unir caminos, personas y destinos.