Juana Ruiz, portavoz de la comunidad de Zurbarán 1, durante su intervención en el Pleno del Ayuntamiento de Cádiz celebrado el pasado jueves. Foto: YouTube Onda Cádiz.

"¿Quién nos protege?": la comunidad de Zurbarán 1 lleva al Pleno del Ayuntamiento de Cádiz su rechazo al cocedero

El vecindario pidió que se tengan en cuenta las alegaciones presentadas contra el proyecto y reclamó la aplicación del principio de prevención antes de resolver la calificación ambiental. Ahora queda a la espera de la resolución del expediente

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La comunidad de Zurbarán 1 trasladó esta semana al Pleno del Ayuntamiento de Cádiz su rechazo a la instalación de una pescadería con cocedero en los bajos del edificio, un proyecto cuya tramitación administrativa continúa abierta.

Durante la intervención, la portavoz del vecindario pidió al equipo de Gobierno que tenga en cuenta las alegaciones registradas por la comunidad antes de resolver la calificación ambiental y reclamó que prevalezca el principio de prevención para evitar que se repitan las molestias que, según sostienen, ya ocasionó una actividad similar en ese mismo local.

La intervención puso voz a una reclamación que la comunidad viene trasladando desde hace meses mediante escritos presentados por la administración de la finca y reuniones mantenidas con responsables municipales. Tras exponer sus argumentos en el Pleno celebrado el pasado jueves, el vecindario permanece ahora a la espera de las próximas actuaciones municipales y de la resolución definitiva del expediente.

"Eso ha sido nuestra realidad durante mucho tiempo"

La portavoz comenzó su intervención invitando a la Corporación municipal a realizar "un ejercicio de imaginación": llegar a casa en verano y encontrar el suelo caliente, no poder dormir por los ruidos y vibraciones de las máquinas o tener que cerrar ventanas y terrazas por "un intenso olor nauseabundo a marisco cocido". Acto seguido recordó que, para quienes residen en Zurbarán 1, "no es algo imaginado", sino que "eso ha sido nuestra realidad durante mucho tiempo".

Según expuso, el anterior negocio desarrolló una actividad de cocedero sin autorización específica y, pese a las denuncias presentadas, las molestias solo desaparecieron cuando el establecimiento cerró por decisión propia.

Ahora, explicó, el nuevo proyecto prevé instalar otro cocedero en el mismo local. Aunque reconoce que se han planteado mejoras técnicas, la comunidad sostiene que la evacuación de humos, vapores y olores seguiría realizándose por la fachada, a escasos metros de ventanas y terrazas, mediante un sistema de filtrado que, según afirmó, "el mismo proyecto y los técnicos reconocen" que no garantiza al cien por cien la ausencia de olores y vapores.

La comunidad cuestiona el control posterior

Otro de los aspectos sobre los que incidió la intervención fue el control que podría realizarse una vez iniciada la actividad. La portavoz explicó que, durante las reuniones mantenidas con responsables municipales, se les trasladó que, si el negocio comenzaba a generar molestias, podrían denunciarlas nuevamente para que el Ayuntamiento realizara las comprobaciones oportunas.

Sin embargo, la comunidad considera que ese planteamiento no ofrece garantías suficientes. Durante su intervención recordó que "la experiencia del olor es muy subjetiva", que las condiciones del viento pueden cambiar cuando se realicen las inspecciones y que, según les trasladó el propio Ayuntamiento, no existe un seguimiento continuado del mantenimiento de los filtros ni instrumentos específicos para medir las emisiones. "¿De verdad que no nos preocupemos?", preguntó durante su exposición.

"No estamos en contra de la actividad económica"

La portavoz quiso dejar claro que la comunidad no rechaza la actividad empresarial ni la apertura de nuevos negocios en la ciudad. "No estamos en contra de la actividad económica de nuestra ciudad ni, por supuesto, del empresario", afirmó, recordando que esa postura también fue trasladada personalmente al promotor del proyecto.

La discrepancia, explicó, radica en la naturaleza de la actividad y en su ubicación. A juicio del vecindario, no se trata únicamente de una pescadería, sino de un cocedero que además se anuncia con venta online, por lo que considera que debe valorarse como una actividad "no inocua" sometida a calificación ambiental y analizarse su compatibilidad con un entorno residencial.

En este sentido, la comunidad lamentó que no se hayan tenido en cuenta las alegaciones presentadas ni los antecedentes existentes en el edificio. Durante su intervención defendió que la denegación de la calificación ambiental estaría amparada por la normativa vigente si se fundamenta en la protección del entorno residencial y de la calidad de vida de quienes viven en el inmueble.

La espera de una decisión

La intervención concluyó con un llamamiento al alcalde y al conjunto de la Corporación municipal para que apliquen "el principio de prevención que inspira la ley" y eviten trasladar nuevamente al vecindario la carga de tener que denunciar y acreditar posibles molestias una vez iniciada la actividad.

Antes de finalizar, la portavoz pidió a los responsables municipales que valoren el asunto "como lo harían si afectara a sus propias viviendas y a la tranquilidad de sus familias". Cerró su intervención con una pregunta que resumió el sentir de la comunidad: "Porque, si quienes tienen la obligación de prevenir el problema deciden autorizarlo, conociendo todos estos antecedentes... Entonces, ¿quién nos protege?".

Tras su intervención en el Pleno, la comunidad de Zurbarán 1 queda ahora a la espera de la resolución del expediente de calificación ambiental, del que dependerá la posible autorización de la actividad.

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