Vista de la cubierta de los locales de Telegrafía Sin Hilos, recubierta con tela asfáltica negra y rodeada de muros y restos de materiales de obra.
La tela asfáltica permanece al descubierto sobre los locales de las entidades sociales de Telegrafía Sin Hilos, donde las obras llevan paradas desde mediados de junio, según denuncian los colectivos.

Ratas, destrozos y cables robados: las asociaciones con sede en Telegrafía Sin Hilos sufren las consecuencias de unas obras paradas hace semanas

Las entidades aseguran que los trabajos llevan sin actividad desde mediados de junio y que los propios operarios les han explicado que fueron trasladados a las obras del Pemán

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Ratas, ladrillos destrozados, cables robados, problemas de electricidad, temperaturas difíciles de soportar y material de construcción desperdigado alrededor de las sedes. Es el escenario que describen varias entidades sociales de Telegrafía Sin Hilos meses después de que las obras en la plaza provocaran filtraciones y daños que obligaron a abandonar temporalmente algunos de estos espacios.

Ahora el problema es otro: los colectivos aseguran que la obra está parada desde mediados de junio y denuncian las consecuencias que esa inactividad está teniendo en sus instalaciones y en la actividad que prestan a sus usuarios.

Las asociaciones pudieron regresar progresivamente a sus sedes entre finales de mayo y junio después de que desapareciera la situación de peligrosidad que había motivado su traslado temporal. Sin embargo, según explican desde una de las entidades afectadas, apenas unas semanas después dejaron de ver trabajadores en la zona.

La paralización no aparece únicamente en sus testimonios. La Asociación de Enfermos y Familiares de Párkinson de Cádiz dejó por escrito el pasado 27 de julio que el material de construcción llevaba desde mediados de junio sin ser utilizado por la inactividad de los trabajos y que la obra permanecía parada.

Los trabajadores, trasladados al Pemán según explicaron a las entidades

¿Por qué dejaron de trabajar los operarios en Telegrafía Sin Hilos? Las entidades sostienen que la explicación que recibieron del propio personal de la obra es que los trabajadores fueron destinados al Pemán, donde tenían que finalizar otros trabajos con motivo de los conciertos.

Es la información que, según recalcan, les transmitieron los propios trabajadores. Desde entonces aseguran que apenas han visto actividad en Telegrafía Sin Hilos, más allá de alguna intervención puntual.

Mientras los trabajos no continúan, una de las principales preocupaciones está precisamente sobre las cubiertas de los locales. Tras los problemas de impermeabilización que se produjeron durante las obras, sobre algunos espacios quedó instalada la tela asfáltica, pero las entidades aseguran que continúa sin cubrirse con el acabado previsto.

En pleno verano, sostienen que esa superficie expuesta al sol está provocando un aumento considerable de la temperatura en los locales inferiores. Hablan de una sensación similar a un efecto invernadero y de una situación especialmente complicada en dependencias que tampoco cuentan con una climatización adecuada.

Según los testimonios recabados, se han producido episodios de fatiga y bajadas de tensión entre usuarios y algunas actividades y talleres han tenido que ser anulados. Las propias entidades explican que han recurrido en determinados casos a aparatos portátiles costeados por ellas para intentar mantener unas condiciones mínimas.

Material roto, cables sustraídos y accesos a la zona

Al calor se suma el deterioro del exterior. Con la obra sin actividad, las asociaciones denuncian que parte del material permanece almacenado y accesible y que se suceden los actos vandálicos.

La Asociación de Párkinson documentó los días 23, 24 y 27 de julio distintos desperfectos y comunicó formalmente al Ayuntamiento de Cádiz que el material de obra estaba siendo cogido y roto de manera reiterada. En las fotografías que acompañaron al escrito aparecen numerosos restos de ladrillos esparcidos por el suelo y junto a las ventanas de los locales.

La entidad asegura incluso que uno de estos episodios terminó provocando daños en el poyete de una de sus ventanas. También comunicó la aparición de botellas de cristal sobre la tela asfáltica que continúa al descubierto.

Los colectivos describen además problemas en las medidas destinadas a impedir el acceso al espacio. Señalan que existen vallas deterioradas y aseguran que personas e incluso vehículos consiguen entrar en la zona mientras permanece sin actividad.

Uno de los problemas más graves afecta a Abaniko. Según explican las entidades, su sede se encuentra sin suministro eléctrico después de que fuera cortado y sustraído parte del cableado. La incidencia ha sido puesta en conocimiento de responsables municipales, según estos testimonios, pero el problema continúa condicionando el uso de las instalaciones.

A todo ello se suma la presencia de ratas y excrementos en algunos puntos. Las entidades relacionan la aparición de los roedores con los huecos y zonas abiertas durante la ejecución de los trabajos y aseguran que esta situación también ha sido trasladada al área municipal correspondiente.

Dos peticiones de vigilancia y avisos a distintas delegaciones

El deterioro del entorno ha llevado además a las asociaciones a reclamar mayor vigilancia. La documentación aportada por la Asociación de Enfermos y Familiares de Párkinson demuestra que se han presentado escritos formales ante el Ayuntamiento de Cádiz.

El 27 de julio la entidad registró una comunicación dirigida al Área de Seguridad Ciudadana y a la Delegación de Asuntos Sociales en la que alertaba de nuevos actos vandálicos y solicitaba nuevamente una mayor presencia policial en la calle Conil de la Frontera.

En ese mismo escrito se dejaba constancia de la inactividad de la obra y se adjuntaban fotografías tomadas en diferentes días para mostrar los desperfectos ocasionados en el material y en el entorno de las instalaciones.

Seis días antes, el 21 de julio, ya se había presentado otra solicitud formal reclamando un incremento de la vigilancia. Las entidades aseguran además haber enviado comunicaciones por registro electrónico y correos electrónicos a técnicos y diferentes delegaciones municipales para trasladar los problemas que están padeciendo.

La sensación que transmiten es que cada incidencia termina dependiendo de un área diferente: la obra por un lado, el mantenimiento de los locales por otro, la seguridad, los problemas eléctricos o la presencia de roedores. Mientras esperan respuestas y la reanudación de los trabajos, las asociaciones continúan desarrollando su actividad entre unas instalaciones que, aseguran, distan de haber recuperado la normalidad.