Sergio González resetea al Cádiz CF con una victoria ante el Mirandés
Los amarillos se pusieron 0-2 en el minuto 9 y apenas sufrieron para llevarse una importantísima victoria de Anduva
El Cádiz CF encontró en Anduva el reseteo que buscaba su nuevo técnico, pero sobre todo, encontró una victoria que llevaba semanas buscando y que le ha metido en una delicada situacion. Tanto, que el choque ante el CD Mirandéz era practicamente una final.
El equipo amarillo se impuso al CD Mirandés (0-2) en el estreno de la segunda etapa de Sergio González en el banquillo y rompió así una racha que había dejado al conjunto gaditano con solo un punto de los últimos 24 posibles. Triunfo importante, importantísimo, y primeras pinceladas de lo que puede ser el Cádiz de Sergio González.
Los goles de Brian Ocampo y Yussi Diarrá en apenas diez minutos encarrilaron un partido que el Cádiz supo gestionar después con orden, trabajo defensivo y una dosis inevitable de sufrimiento en la segunda mitad.
El triunfo permite al conjunto amarillo tomar aire en la clasificación. Con un partido más, el Cádiz se sitúa ahora a siete puntos de los puestos de descenso y a diez del play off de ascenso, un margen que ofrece algo de calma tras semanas de vértigo.
Una de las primeras decisiones que dejó entrever Sergio González fue el sistema del equipo. Sobre el papel el Cádiz parecía partir de un 1-4-4-2, pero sobre el terreno de juego se organizó más cerca de un 1-4-2-3-1.
Diarrá aparecía entre líneas para ofrecer trabajo y llegada. El centrocampista presionaba muy arriba junto a García Pascual en la primera línea, pero también bajaba a ayudar a la medular cuando el equipo necesitaba cerrar espacios.
Esa movilidad convertía el sistema en algo más flexible, con Suso y Ocampo abiertos en las bandas y el propio Diarrá alternando entre la presión alta y el apoyo en el centro del campo.
Curiosamente, no era una estructura completamente nueva. En otra fase de la temporada Gaizka Garitano ya había probado algo parecido, también con Diarrá en esa posición de enganche para activar la presión. En Anduva volvió a aparecer dentro de ese intento de “reseteo” que el técnico catalán ha repetido desde su llegada.
Dos golpes en diez minutos
El partido prácticamente se decidió antes de que pudiera verse mucho del nuevo Cádiz. En apenas diez minutos el conjunto amarillo ya mandaba con claridad en el marcador.
La primera acción llegó tras una buena jugada iniciada por Suso en tres cuartos de campo. La combinación terminó con un centro atrás de Sergio Ortuño que Brian Ocampo remató para adelantar al Cádiz tras tocar el balón en un defensa.
El segundo golpe llegó apenas tres minutos después. Un balón largo de Recio superó a la defensa del Mirandés. Diarrá dudó incluso un instante pensando en un posible fuera de juego, pero terminó persiguiendo la jugada y definió con un potente disparo cruzado para firmar el 0-2.
Dos acciones directas, dos golpes casi consecutivos y un escenario completamente distinto para un Cádiz que llevaba semanas buscando soluciones. Con la ventaja en el marcador, el equipo de Sergio González se mostró bien plantado mientras el Mirandés trataba de reaccionar sin demasiada claridad.
En el minuto 25 llegó otra buena acción amarilla con un pase de Ortuño hacia García Pascual que obligó a Juanpa a intervenir para enviar el balón a córner.
El Cádiz volvió a encontrar espacios a la espalda de la defensa local, como en una acción posterior en la que García Pascual no pudo controlar bien un balón de cabeza cuando ya encaraba portería.
Más sufrimiento tras el descanso
El Mirandés introdujo tres cambios en el descanso para tratar de cambiar el guion del partido y comenzó a asumir más protagonismo con balón. El Cádiz perdió algo de control y le costó más mantener la posesión para enfriar el encuentro. Aun así, el equipo local tampoco encontró demasiada claridad en sus ataques.
Un remate de Unax en el minuto 50 y otro intento en el 53 obligaron a intervenir a David Gil, que sostuvo al equipo amarillo cuando el Mirandés empezaba a acercarse con más frecuencia. El Cádiz se fue replegando con el paso de los minutos, probablemente también condicionado por la necesidad de asegurar tres puntos que se habían vuelto imprescindibles.
La entrada de Kovacevic en el minuto 77 marcó otro momento importante del partido. El central regresaba tras su lesión justo cuando el equipo empezaba a sufrir más y el Cádiz pasó a reforzar la defensa con una línea de cinco. Poco después también entró De la Rosa para aportar piernas frescas en un tramo final en el que el Mirandés empujó más por necesidad que por fútbol.
El Cádiz incluso pudo sentenciar definitivamente el encuentro en el minuto 87 en una gran contra entre Joaquín y Dawda que terminó con una buena intervención de Juanpa.
La última ocasión clara del partido llegó ya en el tiempo añadido. Un disparo del Mirandés obligó a David Gil a intervenir desviando el balón al larguero en lo que probablemente fue la oportunidad más clara del equipo local.
Las estadísticas reflejan bien el desarrollo del encuentro. El Mirandés tuvo más posesión (57%) y más disparos totales (14 por 5), pero el Cádiz fue mucho más eficaz en las áreas.
El equipo amarillo golpeó pronto, aprovechó sus primeras ocasiones y supo gestionar la ventaja durante el resto del partido, apoyado también en el trabajo defensivo y en la actuación de David Gil cuando el equipo local apretó más.
Más allá del resultado, el encuentro dejó también algunas señales positivas para el nuevo proyecto de Sergio González. Diarrá volvió a tener protagonismo en el centro del campo, Brian Ocampo ofreció una versión mucho más activa, con gol incluido, y Kovacevic regresó tras su lesión para reforzar la defensa en el tramo final.
No fue un partido brillante, pero sí práctico. El Cádiz golpeó pronto, se defendió con orden y supo resistir cuando el encuentro se volvió incómodo. Y en un equipo que llevaba semanas atrapado en una dinámica negativa, ese pequeño reseteo ya es mucho.