'Sombra Negra', la operación que tumbó al narco más poderoso del Atlántico con sede en el Campo de Gibraltar
Narcolanchas, drones y millones en efectivo, los secretos de la red desmantelada en Andalucía
La Policía Nacional ha finalizado una de las investigaciones más relevantes contra el narcotráfico marítimo desarrolladas en los últimos años al desarticular una organización criminal considerada como pieza fundamental en la entrada de cocaína en Europa a través del Atlántico.
La red, que operaba como una auténtica estructura industrial al servicio de otros grupos delictivos, facilitaba todos los medios necesarios para el transporte de la droga hasta las costas andaluzas y el río Guadalquivir entrando por Sanlúcar de Barrameda, empleando narcolanchas, buques nodriza y tecnología avanzada para sortear la vigilancia policial.
La operación, bautizada como "Sombra Negra" por la Policía Nacional, ha concluido con un balance de 105 personas detenidas, decenas de registros y una cantidad de droga intervenida que alcanza los 10.400 kilos de cocaína.
Las pesquisas sitúan a esta organización como la responsable de la introducción de hasta 57.000 kilos de estupefacientes al año en diferentes puntos de Europa. Su enorme capacidad económica quedó reflejada en pagos millonarios que estaban destinados a comprar silencios y garantizar la lealtad de sus integrantes, como el desembolso de 12 millones de euros a la familia de un tripulante fallecido durante una operación de descarga.
Una red logística al servicio del narcotráfico
Lejos de limitarse al transporte de la droga, la organización proporcionaba todo el apoyo a otras bandas. Disponía de buques de tipo nodriza situados en alta mar y de plataformas en el Atlántico donde las narcolanchas podían permanecer semanas hasta recibir los alijos procedentes de países como Brasil y Colombia.
Desde estos puntos la cocaína era trasladada hasta las costas de Cádiz y Huelva, o introducida por el Guadalquivir aprovechando la compleja orografía del litoral y los ríos.
Una parte fundamental del entramado se encontraba en La Línea de la Concepción, donde operaba una empresa utilizada como una tapadera para suministrar drones, inhibidores de frecuencia, localizadores GPS y sistemas de comunicación por satélite.
Todo ello permitía a las embarcaciones navegar de noche, a gran velocidad y con un alto nivel de coordinación, dificultando mucho la labor de las fuerzas de seguridad.
La investigación se desarrolló durante más de un año y se ejecutó en dos grandes fases. La primera, en junio, se quiso centrar en el archipiélago canario, en el que se neutralizaron los objetivos principales y se detuvo a decenas de personas.
La segunda, culminada en noviembre, tuvo como escenario principal Andalucía, sobre todo el Campo de Gibraltar, con numerosos registros en Algeciras, La Línea y Jerez de la Frontera.
En el dispositivo participaron unidades especializadas como la Udyco Central, junto a la Comisaría General de Policía Judicial, y contó con la colaboración del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
Igualmente las investigaciones se apoyaron en el intercambio de información con agencias internacionales como la DEA estadounidense y autoridades de Marruecos, Francia, Colombia y Cabo Verde, lo que permitió seguir el rastro de la droga desde su origen hasta su entrada en Europa.
Durante los registros se intervinieron muchos vehículos, 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, armas de fuego, más de 150 teléfonos móviles y abundante material tecnológico valorado en millones de euros.
También se decomisaron más de 800.000 euros en efectivo así como de numerosas cuentas bancarias utilizadas para el blanqueo de capitales. La organización contaba incluso con centros propios de almacenaje de combustible y una red de vigilantes distribuidos por la costa para alertar de la presencia de patrulleras y helicópteros policiales.
A pesar del alcance del golpe, el máximo responsable de la red permanece fugado a, posiblemente, otro país y se cree que podría encontrarse en Dubái.
Los investigadores consideran que la estructura logística ha quedado completamente desarticulada si bien para las autoridades, la operación supone un duro revés para el narcotráfico marítimo y refuerza la estrategia desarrollada desde 2018 en el Campo de Gibraltar, que ha permitido miles de actuaciones policiales y la incautación de toneladas de droga con apoyo de fondos de la Unión Europea.