“Somos un parque temático”: la dura radiografía de Cádiz por el turismo de masas que ofreció en laSexta
El programa de laSexta recorrió la ciudad para medir el impacto real del turismo masivo y la presión sobre Cádiz y su efecto en el mercado de vivienda
“Esto es un parque temático”, "es como Venecia, pero con el agua por fuera”, “a los cruceristas los llaman los diésel: andan mucho y gastan poco”, “no nos están quitando la casa, nos están quitando la vida” o la reflexión de una de las conductoras: “En Cádiz todo parece un ejercicio de resistencia”. Son algunas frases que resumen la dura radiografía que del turismo de masas y, en concreto del de cruceristas, hizo este martes el progama de laSexta Apatrullando.
Jalis de la Serna, Sara Solomando pusieron este martes en este espacio el foco en una tensión que se palpa y se sufre en las calles de Cádiz: la llegada constante de cruceros, la saturación del centro histórico y el malestar creciente en los barrios. El reportaje, titulado “Cádiz, ¿morir de éxito?”, arrancó con una imagen contundente: barcos que transforman el paisaje del puerto en cuestión de minutos y descargan miles de visitantes que convierten el casco antiguo en un embudo humano.
En temporada alta pueden atracar tres cruceros al día, lo que supone un aumento notable de población durante varias horas. “Antes ahí se veía el mar, el muelle… es como si hubiesen construido un edificio entero en un minuto”, comenta la reportera al observar cómo uno de estos buques altera el perfil de la ciudad nada más llegar.
Jalis de la Serna lo comprueba caminando entre grupos organizados y autobuses turísticos: visitantes que avanzan despacio, se detienen a mirar escaparates, siguen banderines y colapsan calles estrechas. “Ahora mismo hay un tapón, no se puede transitar”, describe mientras intenta abrirse paso. La escena se repite en los puntos más emblemáticos, donde el flujo constante de personas transforma la experiencia diaria de vecinos y comerciantes.
A lo largo del reportaje, tanto Jalis como Sara verbalizan sensaciones que resumen el clima que se respira en la ciudad. “Van andando despacio, mirando todo… y ahora mismo hay un tapón, no se puede transitar”, observa Jalis en pleno centro. En otro momento, tras alejarse del circuito turístico, reconoce que se percibe “una sensación de descanso”.
Sara Solomando, por su parte, lanza una de las frases que mejor condensan el ambiente general: “Parece que todo en Cádiz es un ejercicio de resistencia”. Son reflexiones que no buscan sentenciar, pero sí retratar una ciudad que vive entre el impulso económico y el desgaste cotidiano.
El programa también recoge el perfil del crucerista exprés. Muchos pasan solo unas horas en la ciudad. A uno de ellos le preguntan por sus planes: “Venimos cuatro horas y vamos a comer comida italiana”. Una frase que ilustra el contraste entre la identidad gastronómica local y un consumo rápido, marcado por el tiempo y por el regreso inminente al barco.
Desde el sector del taxi y algunos comercios, la visión es distinta. “Dejan dinero”, defienden, porque comen y compran. Un dependiente de una tienda de recuerdos recuerda que cuando no hay barco “se nota” en la ciudad y que el turismo ha multiplicado este tipo de negocios en los últimos años. Para muchos, es una fuente de ingresos imprescindible.
El Pópulo y La Viña: la vivienda como línea roja
El tono cambia al entrar en el Pópulo, uno de los barrios más antiguos de Europa. Allí, la queja no es solo la saturación puntual, sino la transformación estructural del barrio. “Grabad, grabad. Vais a ver todo lo que nos están expropiando… ya no somos un barrio, somos un parque temático”, señala el presidente de la Asociación de Vecinos y Amigos del Pópulo, Antonio Gallardo, ante las cámaras, señalando el avance de los apartamentos turísticos y la pérdida de vida vecinal.
El reportaje enlaza con una cuestión que en los últimos meses ha ocupado titulares en la ciudad: la presión sobre la vivienda. Algunas de las historias que aparecen en el programa ya habían sido adelantadas en informaciones previas por Cádiz Directo, como el intento de deshaucio de María, la mujer de 86 años que quiseron que abandonara su casa de toda la vida, o Juanma y Chari, a los que les pasa lo mismo en la que ha sido su vivvienda durante 30 años.
Ante la cámara, esta pareja relata el desgaste psicológico de vivir sin saber si podrán seguir en su casa. “Esto es una tortura mental”, confiesa ella, describiendo la ansiedad diaria y el miedo a perder el hogar tras décadas en el mismo piso. Él resume la incertidumbre con una pregunta directa: “¿Me voy a la calle, pero dónde?”.
Más allá de los testimonios individuales, la sensación compartida es que el barrio pierde vecindad: menos comercios tradicionales, menos relación entre vecinos y una calle que ya no se siente propia. Jalis lo sintetiza con una percepción física: cuando se sale de la zona puramente turística, se nota “una sensación de descanso”.
En la Taberna Pelayo: “Es como Venecia, pero con el agua fuera”
Uno de los momentos más reconocibles del programa llega en la Taberna Pelayo, donde Jalis de la Serna se encuentra con rostros muy conocidos en la ciudad, como El Selu, Pepe Baena, Emilio Trigueros, Manuel Bustelo, Salva Celada o Cecilio Chaves. Entre bromas y reflexión, la conversación gira en torno a cómo ha cambiado la ciudad con el turismo masivo.
“Hay calles por las que no podemos pasar a determinadas horas”, lamenta uno de ellos, describiendo esa sensación de invasión silenciosa que se vive cuando coinciden varios cruceros. El Selu lo resume con una comparación que arranca sonrisas pero encierra crítica: “Esto es como Venecia, pero con el agua fuera”.
La mesa coincide en que los cruceristas siguen una ruta muy concreta, consumen en puntos determinados y dejan fuera otros barrios y comercios. “Es como Ikea”, apuntan, en referencia a ese recorrido marcado de entrada y salida.
También deslizan una idea que conecta con el debate de la vivienda: “En La Viña ya no vive ningún viñero”, señalando cómo los barrios tradicionales pierden población local mientras ganan alojamientos turísticos, algo que hace, como indica el pintor Pepe Baena, que “cada vez haya menos gente joven”.
Mercado y debate sobre el gasto real
En el Mercado Central, el programa recoge otro ángulo del debate. Algunos vendedores sostienen que los turistas colapsan pero no siempre compran. Un pescadero lo resume con humor: a ciertos visitantes “los llaman los diésel, andan mucho y gastan poco”. Otros comerciantes matizan que hay quien valora el producto fresco y sí consume, aunque el crucerista suele limitarse a picar algo antes de volver al barco.
La hostelería vive jornadas de máxima actividad cuando hay crucero, pero el reportaje subraya la paradoja: el auge del turismo no elimina problemas estructurales como el paro o la dificultad para acceder a la vivienda en el centro histórico.
Santa María: del convento convertido en hotel al Carnaval como denuncia
El reportaje también se detiene en el barrio de Santa María, otro de los enclaves donde se percibe la transformación turística. Allí, Sara Solomando entra en un singular establecimiento: un hotel que convive con un convento. El director explica que el edificio abrió como alojamiento en 2013 y que una de las habitaciones pertenece al padre Pascual, que continúa haciendo vida religiosa entre huéspedes y turistas. La escena resume bien el cambio de modelo: patrimonio histórico adaptado al visitante y convertido, incluso, en atractivo turístico.
Muy cerca, en una tienda de ultramarinos que también funciona como bar improvisado, el equipo se encuentra con miembros de la chirigota Los Calaítas y con Ale Pérez, conocido como “El Peluca”. Entre mostradores llenos de productos y conversación de barrio, surge otro de los ejes del programa: el Carnaval como termómetro social. “Cádiz está cambiando completamente”, comentan, señalando que cada vez más viviendas se compran para convertirlas en apartamentos turísticos y que muchos jóvenes no pueden permitirse vivir en su propia ciudad.
La agrupación, ganadora del COAC 2025, entona para el programa uno de sus cuplés más críticos, en el que ironizan sobre la situación: pisos ocupados por turistas, gaditanos sin alquiler y una ciudad que, dicen, “parece un chiste, pero no”. El mensaje conecta con la sensación que atraviesa todo el reportaje: el turismo se ha convertido en una industria potente, pero también en motivo de debate sobre el futuro de los barrios y de quienes quieren seguir viviendo en ellos.
Pisos turísticos en el Paseo
En el tramo dedicado a las viviendas turísticas, el programa da voz también al sector empresarial. Las cámaras muestran a limpiadoras y personal de mantenimiento encadenando entradas y salidas de huéspedes, con apenas 30 o 45 minutos para dejar listo cada apartamento antes de la siguiente llegada.
Allí llega el gerente de la empresa, Francisco Daniel Doña, también presidente de la Asociación de Profesionales de Viviendas y Apartamentos Turísticos de Andalucía en la provincia de Cádiz y representante de la plataforma Convive Cádiz. Doña defiende que se trata de una actividad “cada vez más pujante” que genera empleo estable en la ciudad.
Explica que gestionan más de un centenar de viviendas y que detrás hay alrededor de 25 trabajadores para gestionar "ahora mismo 114 viviendas", subrayando que su responsabilidad es mantener la empresa y esos puestos de trabajo. Para él, el turismo es “un factor más” dentro de la economía local y sostiene que la actividad ya no tiene una temporada clara, sino que se mantiene prácticamente durante todo el año.
Cuando cae el sol
El cierre muestra el contraste entre el bullicio diurno y la ciudad al anochecer. A medida que los cruceristas regresan a bordo, Cádiz parece recuperar parte de su pulso habitual. Sin embargo, el equipo también acompaña a la Policía en la noche gaditana, con intervenciones por incidentes y una detención vinculada a un caso de agresión sexual, reflejando que la presión turística no termina cuando se vacían las calles principales.
El programa no ofrece una respuesta cerrada a la pregunta del título. Lo que deja es una imagen compleja: una ciudad que vive del turismo y, al mismo tiempo, debate hasta qué punto ese éxito está transformando su identidad, sus barrios y el acceso a la vivienda.