Susto en pleno centro de San Fernando al desplomarse un balcón histórico en la calle Real
Desprendimiento de un balcón en la calle Real reaviva las alarmas sobre el mantenimiento de fincas históricas en San Fernando
El susto fue mayúsculo este martes en pleno centro de San Fernando. Pasaban las cuatro y media de la tarde cuando un estruendo rompió la calma habitual de la calle Real, a la altura de la plaza de La Iglesia.
Un cristal del balcón de la primera planta de la finca conocida como La Mallorquina se desprendió de forma repentina, precipitándose sobre la calzada y haciéndose añicos.
Algunos fragmentos quedaron colgando peligrosamente del marco metálico hasta la llegada de los servicios de emergencia.
Agentes de la Policía Nacional acudieron de inmediato tras recibir el aviso telefónico de varios transeúntes. Minutos después, se incorporaron los efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos de Cádiz, que aseguraron la zona y procedieron a retirar los restos de vidrio sueltos para evitar nuevos desprendimientos.
La intervención, rápida y coordinada, evitó daños personales, aunque volvió a poner el foco sobre el estado de conservación de los edificios más antiguos del casco histórico isleño.
El incidente no es un hecho aislado. La fachada de La Mallorquina había sido objeto de recientes trabajos de mejora para cumplir con las exigencias del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico (Peprich), que establece normas específicas en materia de ornato y seguridad estructural en inmuebles catalogados.
Estas actuaciones, sin embargo, no evitaron el deterioro de algunos elementos del inmueble, que data de finales del siglo XIX y forma parte del conjunto protegido del centro histórico.
El suceso de este martes llega apenas tres meses después de otro episodio preocupante. El pasado 19 de noviembre, parte del techo del interior del antiguo local de La Mallorquina se vino abajo de manera repentina.
Por fortuna, no se encontraba nadie en su interior, ya que la emblemática confitería había cerrado sus puertas definitivamente en agosto tras más de un siglo de actividad.
Las investigaciones determinaron entonces que el colapso se debió al mal estado del forjado de la primera crujía del edificio, concretamente en la zona donde antiguamente se despachaban los dulces.
Desde entonces, la familia propietaria ha iniciado las obras de reparación integral del inmueble, con especial atención a la estructura interna y a los elementos decorativos de la fachada.
Los trabajos están siendo supervisados por técnicos especializados en patrimonio urbano y por la Delegación Municipal de Urbanismo, que mantiene abierta una vigilancia preventiva sobre varios inmuebles del casco antiguo.
Los vecinos de la calle Real han expresado su preocupación por la seguridad de los edificios antiguos, especialmente aquellos que albergan locales cerrados o viviendas deshabitadas.
Algunos residentes reclaman un mayor control municipal y ayudas específicas para el mantenimiento de fincas catalogadas, cuyos costes de rehabilitación suelen ser elevados.
El Ayuntamiento de San Fernando, por su parte, ha recordado que el Peprich obliga a los propietarios a garantizar la conservación y ornato de sus inmuebles, y que existen líneas de subvención y asesoramiento técnico para facilitar estas intervenciones.
Entre tanto, la calle Real ha recuperado la normalidad, aunque el incidente ha dejado patente la necesidad de reforzar las inspecciones en una zona que combina valor histórico con intenso tránsito peatonal y comercial.
Cuidados básicos para evitar riesgos en viviendas antiguas en San Fernando
El desprendimiento ocurrido en La Mallorquina pone de relieve la importancia de un mantenimiento periódico en cualquier edificio, especialmente en aquellos con más de cincuenta años de antigüedad.
Los expertos en conservación hacen la recomendación de realizar revisiones estructurales cada dos años, prestando especial atención a cubiertas, balcones, barandillas, cornisas y forjados.
En el caso de viviendas pertenecientes a particulares, es básico y fundamental comprobar el estado de los elementos metálicos —tales como rejas, marcos o anclajes—, ya que la oxidación puede comprometer su resistencia.
Los cristales de fachada y ventanas deben ser revisados para detectar grietas así como de puntos de tensión que, con los cambios de temperatura, pueden provocar fracturas.
La limpieza regular de canalones y bajantes, la revisión del sistema eléctrico y de fontanería, y la impermeabilización de cubiertas que deben ser tareas preventivas que evitan daños mayores.
Igualmente los técnicos insisten en conservar los informes de inspección y mantenimiento actualizados, requisito que debe resultar indispensable en municipios con planes especiales de protección urbana.
Para concluir, los especialistas recuerdan que el buen estado de un inmueble no solo protege la seguridad de sus ocupantes, sino también el patrimonio colectivo.
En entornos históricos como el de San Fernando, cada edificio rehabilitado contribuye de cara a poder preservar la identidad arquitectónica de la ciudad y a garantizar que su legado perdure con seguridad para las próximas generaciones.