Tres horas de angustia en alta mar, el ferry 'Ciudad de Mahón' regresó a Algeciras en plena borrasca Emilia
Miedo, vómitos y daños en coches: así fue la travesía fallida del ferry entre Algeciras y Ceuta
La travesía nocturna del ferry “Ciudad de Mahón”, que cubría la ruta entre Algeciras y Ceuta, terminó convirtiéndose en una experiencia tremendamente angustiosa para cientos de pasajeros que viajaban a bordo en plena y dura borrasca Emilia.
El buque, operado por la naviera Balearia y de bandera española, se vio obligado a regresar al puerto de origen luego de más de tres horas de navegación marcada por un fuerte temporal marítimo que impidió la entrada en el puerto ceutí.
El viaje había sido reprogramado para las 22:00 horas, después de que inicialmente se descartara la última salida del día debido al mal estado de la mar. No obstante y finalmente se decidió zarpar, a pesar de las condiciones meteorológicas adversas que afectaban al Estrecho de Gibraltar.
El ferry partió con una alta ocupación de pasajeros y vehículos, lo que aumentó aún más la enorme complejidad de la situación a bordo conforme avanzaba la travesía.
Travesía muy complicada en el Estrecho de Gibraltar
Durante el recorrido, el buque navegó durante horas con cambios constantes de rumbo, intentando mantener la estabilidad frente a, en ese momento, el fuerte oleaje y las rachas de viento.
En función de lo que relataron varios pasajeros, la falta de información fue uno de los aspectos que más inquietud generó. Cuando el ferry ya se encontraba relativamente cerca de Ceuta, el barco dio la vuelta sin que en ese momento se ofrecieran explicaciones muy claras sobre lo que estaba ocurriendo.
No fue hasta aproximadamente la una y media de la madrugada cuando, a través de la megafonía, se comunicó de forma oficial la decisión del capitán de regresar a Algeciras ante la imposibilidad de atracar con seguridad en el puerto de destino.
Para ese momento muchos viajeros describían la experiencia como un “viaje infernal”, marcado por el cansancio, el mareo y el miedo.
En el interior del ferry, la situación se volvió muy complicada. El fuerte balanceo del buque provocó que las sillas que no estaban ancladas al suelo se desplazaran de un lado a otro.
Se produjeron caídas entre los pasajeros y numerosos episodios de vómitos que era el reflejo de la dureza del temporal. Los bandazos eran constantes y la sensación de inestabilidad se mantuvo durante buena parte del trayecto de ida y vuelta.
La tensión no terminó con la llegada a Algeciras. Muchos de los pasajeros que viajaban con vehículos propios se encontraron, al bajar al garaje, con daños que eran muy visibles en sus coches.
El movimiento del barco durante el temporal habría provocado golpes entre vehículos y desperfectos de diferente consideración, generando malestar e indignación entre los afectados, que no sabían cómo ni cuándo podrían continuar su viaje ni dónde pasar el resto de la noche.
El episodio ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la gestión de las salidas marítimas en condiciones meteorológicas muy adversas y la necesidad de mejorar la comunicación con los pasajeros en situaciones de emergencia o cambios imprevistos.
Si bien la decisión de regresar al puerto se tomó por motivos de seguridad, muchos viajeros consideran que la información llegó tarde y que no se valoraron adecuadamente las consecuencias de iniciar la travesía.
La borrasca Emilia dejó así una noche muy complicada en la ruta marítima del Estrecho, recordando la vulnerabilidad del transporte marítimo frente a los fenómenos meteorológicos extremos y el impacto de forma especialmente directa que estos pueden tener en la seguridad en la mar y en los barcos así como en la experiencia de los pasajeros.