Sergio Arribas celebra el gol del Cádiz CF ante el Girona FC junto a Javier Ontiveros en el Nuevo Mirandilla.
Sergio Arribas celebra el gol del Cádiz CF ante el Girona en el Nuevo Mirandilla. Foto: Cádiz CF.

Un Cádiz CF con dos caras sigue sin ganar y en puestos de descenso

El equipo de Celades se desploma al final de la primera parte y reacciona con orgullo, pero vuelve a pagar su falta de mordiente y suma solo tres puntos de 18 en seis partidos sin ganar

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El Cádiz CF sigue sin ganar. Seis jornadas, tres empates, tres derrotas y únicamente tres puntos de 18 posibles. La derrota ante el Girona FC dejó esta vez una sensación diferente a las anteriores y probablemente los mejors 45 minutos del curso. Ya con 0-2 perdiendo, eso sí.

El equipo de Albert Celades volvió a perder, volvió a cometer errores que le costaron demasiado y volvió a demostrar que tiene muy poca mordiente arriba, pero al menos no pareció un equipo muerto. Cuando estaba prácticamente sentenciado, con 0-2 al descanso, se rebeló y convirtió la segunda parte en un ejercicio de orgullo, intensidad y empuje que no le alcanzó para puntuar, pero que dejó algo más satisfecho al cadismo.

En lo futbolístico, es poco consuelo para un Cádiz que va a acabar la jornada, de nuevo, en puestos de descenso y que continúa sin saber lo que es ganar esta temporada. Demasiado poco para un proyecto que comenzó hablando de mirar hacia arriba y que ha llegado a la sexta jornada con una presión impropia del mes de septiembre. Pero también sería injusto meter este encuentro en el mismo saco que algunos de los anteriores.

Porque durante bastantes minutos hubo Cádiz. Incluso hubo un Cádiz reconocible en algo que se le venía reclamando: intensidad, ritmo, presión y personalidad. Celades volvió a cambiar nombres y dibujo. El técnico parecio apostar por un 4-2-3-1 aunque en algunos momentos también estaba entre el 4-1-4-1 y el 4-4-2 y cambio algunos nombres en el titular, como los de Kovacevic, Damián o Izeta.

Y el Cádiz salió consciente de lo que se jugaba. Presionó arriba, recuperó rápido y consiguió instalarse durante muchos minutos en campo contrario. Hubo momentos en los que prácticamente los diez jugadores de campo estaban en territorio del Girona.

Con viento en contra y el Levante condicionando también el juego, los amarillos tuvieron personalidad para intentar llevar el partido hacia la portería visitante.

García Pascual dispuso muy pronto de una buena ocasión. Ontiveros, Ibon Sánchez y Borja Vázquez también participaron en llegadas de un Cádiz que encontraba recuperaciones altas y conseguía volver a atacar antes de que el Girona pudiera organizarse.

Nada que ver con el equipo plano y desorientado de partidos anteriores. El problema fue que no marcó. Como casi siempre.

El Cádiz perdona y el Girona empieza a crecer

Y sostener durante 90 minutos ese ritmo parecía complicado.

El Girona fue poco a poco quitándole el balón y el territorio al Cádiz. Una pérdida de Jandro en la salida permitió a los visitantes encontrar una de sus primeras situaciones peligrosas y apareció otra vez Jokin Ezkieta. El portero volvió a ejercer de salvavidas cuando el partido comenzaba a cambiar de dueño.

Los avisos se sucedieron. Asprilla obligó a intervenir al meta cadista y Vanat también probó desde fuera del área. El Cádiz todavía encontraba alguna respuesta —Ontiveros rozó el palo desde lejos y Arribas también obligó a intervenir a Gazzaniga—, pero el escenario ya era diferente al de los primeros minutos.

Y entonces apareció Álex Moreno. El lateral empezó a hacer daño por su banda y terminó siendo decisivo. En el 34 encontró el espacio a la espalda de Juan Díaz y generó la acción que terminó con el 0-1 de Vladyslav Vanat. El delantero recibió su servicio y batió a Ezkieta.

El golpe hizo mucho daño. El Cádiz que había comenzado con personalidad empezó a venirse abajo y el Girona pasó a mandar casi por inercia. Ya no necesitaba hacer demasiado para encontrar espacios ante un equipo amarillo que acusaba el gol.

Y justo antes del descanso llegó el segundo mazazo.

Otra jugada iniciada por Álex Moreno acabó con el balón en Carles Pérez, que hizo el 0-2. Dos goles en el tramo final de la primera mitad y una sensación demoledora: todo lo bueno que había construido el Cádiz durante buena parte del periodo se había venido abajo en apenas unos minutos.

Con el ambiente cada vez más caliente en el Nuevo Mirandilla, se escucharon gritos de "Contreras, vete ya" dirigidos hacia el palco en el intermedio. El descanso llegó con el partido prácticamente sentenciado y con Celades con pie y medio fuera del Cádiz.

El Cádiz se rebela cuando parecía sentenciado

Pero ocurrió algo que este equipo apenas había mostrado durante los últimos meses. Se rebeló.

Celades mantuvo a los mismos once y el Cádiz salió con el cuchillo entre los dientes. No tenía otra alternativa. Apenas había comenzado la segunda mitad cuando Juan Díaz arrancó desde el lateral y encontró a Sergio Arribas en el lado contrario. Su remate terminó dentro después de tocar en David López. Los dos laterales metieron al equipo amarillo de nuevo en el choque.

No habían transcurrido ni dos minutos. El Nuevo Mirandilla (o JP Financial Estadio, que esa es otra) despertó y el partido cambió completamente.

Arribas encontró poco después a García Pascual en una posición magnífica para empatar y con Ibon Sánchez llegando desde atrás, pero el delantero no estuvo acertado. El propio García Pascual volvió a tener otra oportunidad tras un pase de Borja Vázquez y esta vez apareció Paulo Gazzaniga para impedir el empate.

El Cádiz se estaba comiendo al Girona por intensidad. No había grandes elaboraciones ni un fútbol especialmente sofisticado. Había algo bastante más elemental y que hasta ahora también se había echado de menos: hambre.

Los amarillos ganaban metros, apretaban, metían gente alrededor del área y obligaban al Girona a defenderse. Los visitantes no encontraban la manera de quitarle revoluciones al partido.

Un Cádiz CF con dos caras sigue sin ganar y en puestos de descenso

Celades movió las bandas con las entradas de Efe Ugiagbe y Antoñito Cordero y posteriormente recurrió también a Dilan Zárate, Vladys y Urko Izeta.

Especialmente activo estuvo Efe desde la izquierda. Jugando a pierna cambiada, pudo echarse en falta alguna acción más de uno contra uno, pero prácticamente todos sus balones al área llevaron peligro.

Zárate también lo intentó desde lejos. Vladys obligó a intervenir a Gazzaniga y el Cádiz acumuló remates, centros y situaciones alrededor del área visitante, aunque muchas murieron entre la cantidad de piernas que había colocado el Girona por delante de su portería.

Y ahí volvió a aparecer uno de los grandes problemas de este equipo. El Cádiz genera más sensación de peligro que peligro real.

Puede empujar, llegar, centrar y acumular futbolistas cerca del área, pero le cuesta muchísimo transformar todo eso en ocasiones verdaderamente limpias y todavía más en goles. Es un equipo vivo, pero demasiado pescaíto en blanco en los metros en los que se deciden los partidos.

El Girona terminó refugiándose y buscando alguna transición. Los visitantes introdujeron incluso una referencia física arriba para jugar directo, fijar centrales e intentar encontrar segundas jugadas con Pyshchur, con más pinta de 4 de baloncesto que de 9 de fútbol. Tuvieron alguna posibilidad para sentenciar, pero el Cádiz continuó arriesgando hasta el final.

Antoñito, Efe, Zárate, Vladys y Juan Díaz lo intentaron durante unos últimos minutos en los que el Girona defendió su ventaja y los amarillos buscaron un empate que no llegó.

Seis jornadas y ninguna victoria

El pitido final dejó otra derrota, aunque probablemente la que menus duela de las tres que acumula el Cádiz. Porque esta vez sí hubo reacción, aunque con lo acumulado ya hay poco margen para ver o esperar los brotes verdes.

El equipo de Celades, eso sí, demostró que está vivo y que tiene capacidad para rebelarse cuando un partido se le pone cuesta arriba. No es poca cosa después de lo ocurrido durante largos tramos de la pasada temporada. Incluso esa segunda parte puede haber cambiado el escenario alrededor de un entrenador cuya situación parecía extremadamente comprometida al descanso.

Pero el fútbol profesional concede poco valor a las victorias morales. O ninguno. El Cádiz lleva tres puntos de 18, todavía no ha ganado y acabará la jornada en la posición 19, en zona de descenso, a falta de que se complete la sexta jornada.

Y aparece además un dato histórico que ayuda a dimensionar el comienzo de temporada. Según ha señalado la cuenta especializada Solofichajes123, es la primera vez en los 116 años de historia del Cádiz CF que el equipo no consigue ganar ninguno de sus seis primeros partidos de una temporada en Segunda División.

Existe además un precedente de hace 91 años que permite poner todavía más contexto a este arranque y que merece un análisis propio.

El Nuevo Mirandilla también empezó a hablar. Hubo gritos de "Contreras, vete ya" al descanso y algunos volvieron a escucharse al término del encuentro. La reacción del equipo probablemente evitó que la protesta adquiriese mayores dimensiones. Porque esta vez los jugadores sí dieron motivos para creer hasta el final.

La cuestión es que todo termina llegando al césped. También las dudas, los cambios de rumbo y la inestabilidad que rodean al Cádiz como entidad. Hasta un terreno de juego que volvió a presentar una imagen bastante mejorable y algunas zonas con un verde cuando menos llamativo que invitaba a pensar al uso de algún tinte.

Celades (y el cadismo) puede encontrar en la segunda parte algo a lo que agarrarse. Este Cádiz no pareció un equipo muerto. Pero sigue siendo un equipo que hace muy poco daño para todo lo que necesita hacer para marcar.

Y después de seis jornadas ya no queda margen para vivir únicamente de las sensaciones, aunque estas, por fin, sean mejores que las de la jornada anterior.

Un Cádiz CF con dos caras sigue sin ganar y en puestos de descenso