Un Cádiz CF obligado y con bajas importantes se juega parte del crédito de Garitano ante el Córdoba CF
Seis jornadas sin ganar, un ataque sin Suso y una afición inquieta acompañan a un equipo que debe reaccionar ante un rival que llega con confianza
El Cádiz CF llega a Córdoba en un momento muy delicado de la temporada. Seis jornadas sin ganar, solo tres puntos de los últimos 18, el octavo puesto ya perdido y la distancia con el descenso recortada a solo tres puntos.
El excelente inicio de temporada es ya un recuerdo lejano y el equipo de Gaizka Garitano se ha instalado en una mala dinámica que amenaza con complicarle la vida al equipo y al propio entrenador si no reacciona en el Nuevo Arcángel. Además, los amarillos llegan con muchas dudas en el once, por el rendimiento en el último encuentro y por la baja de su capitán, Suso.
Enfrente espera un Córdoba que tampoco atraviesa su mejor racha, pero que transmite más solidez competitiva. Los blanquiverdes también encadenan tres encuentros sin vencer, aunque han sumado nueve puntos de los últimos 18, el triple que los amarillos, y han ido de menos a más en el campeonato.
Ambos llegan empatados a 21 puntos (calcan sus estadísticas de partidos ganados, empatados y perdidos), con el play off a tiro y el descenso aún relativamente cerca. Un duelo de zona media con claro sabor a partido bisagra. Pero el cuadro del ex cadista Iván Ania parece más intenso que los amarillos en este momento de competición: más recuperaciones, más balones recuperaciones y más faltas, además de más disparos y remates entre los tres palos.

Un Cádiz en crisis y sin Suso
La derrota ante la Cultural Leonesa no solo golpeó la clasificación. Dejó heridas internas. El Cádiz fue un equipo apático en la primera parte, obligado a una reacción a la desesperada tras el descanso, y Garitano no dudó en señalar públicamente a sus futbolistas, hablando de falta de energía, de duelos perdidos y de un nivel competitivo muy por debajo de lo exigible. Hasta el punto de admitir que, si hubiera podido, habría cambiado a “siete u ocho jugadores”.
Además, el equipo afronta una cita clave sin su futbolista más determinante con balón. Suso, fichaje estrella del verano y referencia ofensiva, estará de baja hasta enero por una rotura muscular. El gaditano se pierde toda la recta final del año y su ausencia llega en el peor momento posible: un Cádiz con solo dos goles en los últimos seis partidos y problemas evidentes para generar ventajas en campo rival.
Todo unido deja muchas dudas e incognitas en el once para saber el once que alineará Garitano ante el cuadro cordobés. Por un lado está la necesidad de ganar, por otro la de recuperar su capacidad competitiva y su solvencia defensiva y por otro la falta de gol y de juego ofensivo.
Hay un pequeño consuelo estadístico: el único partido de Liga que el Cádiz ha ganado sin Suso sobre el césped fue precisamente el último triunfo, ante el Huesca en el Nuevo Mirandilla. Entonces, la mediapunta la formaron Tabatadze, Ontiveros y Diarra por detrás de Álvaro García Pascual. Aquella fórmula funcionó, pero el contexto actual es mucho más frágil.
Ontiveros llega entre algodones, con molestias que le han impedido tener continuidad, y Garitano se ve obligado a recomponer el ataque con las piezas disponibles. Sin Suso, el equipo pierde calidad y pausa, pero puede ganar algo de peso físico y recorrido defensivo si acierta con la elección de los extremos y la mediapunta.
El lío del once: entre el golpe de efecto y la continuidad
El once del Cádiz es, por tanto una incógnita mayor de lo habitual. Garitano viene de un partido en el que realizó dos cambios en el minuto 38 y aseguró que podría haber revolucionado el equipo entero. Después, en la previa de Córdoba, insistió en que lo mínimo que exige a sus jugadores es “energía, ganas y chispa”. El mensaje es claro: quien no apriete, se cae.
Aun así, hay algunas certezas. Víctor Aznar seguirá bajo palos y Kovacevic, de vuelta como jefe de la zaga, apunta a fijo junto a Iker Recio en el eje de la defensa. Iza Carcelén tiene muchas opciones de recuperar el lateral derecho, con Climent en el izquierdo. En el doble pivote, Moussa Diakité debe ser el ancla física, con la duda entre Ortuño y Álex Fernández como acompañante, en función de si el técnico apuesta por más contención o por algo más de clarividencia con balón.
Por delante, el puzzle es más complejo. Sin Suso, el Cádiz necesita inventarse un nuevo foco creativo. Efe Aghama puede ganar peso entre líneas o arrancando desde la derecha, mientras que Brian Ocampo se perfila como la gran amenaza desde la izquierda si encuentra espacios para correr. Álex también puede adelantar su posición y aparecer como mediapunta en un 4-2-3-1 más reconocible. En punta, Álvaro García Pascual sigue siendo la referencia, pese a su sequía y al desgaste psicológico de jugar muchos minutos con muy pocos balones limpios.

Un Córdoba ofensivo… con seis bajas y muchas cuentas pendientes
El Córdoba llega al derbi andaluz con un traje similar al del Cádiz en la clasificación, pero con sensaciones distintas. Los de Iván Ania también encadenan tres jornadas sin ganar, pero han mostrado continuidad en su idea: un equipo ofensivo, vertical, valiente en El Arcángel y con automatismos claros.
Lo harán, eso sí, entre ausencias. El técnico deberá recomponer su once sin Requena y Carracedo, sancionados por ciclo de amarillas, y sin Rubén Alves, que cumple su segundo partido de castigo. A ellos se suman las bajas por lesión de Vilarrasa y Adilson, y la duda de Fomeyem, tocado del tobillo aunque con opciones de entrar en la convocatoria.
Con este escenario, nombres como Pedro Ortiz y Théo Zidane ganan peso para formar parte del once inicial, con alternativas como Del Moral, Jan Salas o Kevin Medina si Ania decide ajustar aún más por dentro. El Córdoba, pese a lo mermado de la plantilla, mantiene un sello reconocible: presión alta, gusto por el juego interior y mucha participación de los mediapuntas para filtrar balones al área.