Iza levanta la cabeza en el Cádiz CF-Albacete Balompié. Foto: Cádiz CF.
Iza levanta la cabeza en el Cádiz CF-Albacete Balompié. Foto: Cádiz CF.

Un Cádiz CF sin control y sin pegada se deja en Albacete más que tres puntos

Se acaba la buena racha desde el cambio de sistema en un partido sin dominio, sin gol y con la posible lesión de Tabatadze como revés añadido

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El Cádiz CF volvió a perder el control del partido, por segundo encuentro consecutivo, y esta vez no le bastó con resistir. Al igual que la pasada jornada ante el Sporting la pegada cadista le valió para ganar (no sin sufrimiento final) en Albacete esta pegada no existió y un saque de esquina acabó en el gol local.

En el Carlos Belmonte, el equipo de Gaizka Garitano se defendió más como pudo que como quiso, fue superado en intensidad y ritmo por un Albacete crecido tras elimiar al Real Madrid de la Copa y terminó cayendo por 1-0 en una noche marcada por la falta de acierto y una nueva lesión preocupante, la de Tabatadze.

Por segundo partido consecutivo, el Cádiz CF volvió a no controlar el juego. Y aun así, tuvo tres manos a mano claros con el portero, uno de ellos con 0-0. A poco que los delanteros hubieran estado acertados, el Cádiz probablemente habría puntuado en el feudo manchego. Pero, como dijo Garitano, esto va de acertar y a eso juega el Cädiz.

Las estadísticas reflejan un partido más equilibrado en números de lo que fue en sensaciones. El Cádiz tuvo algo más de posesión (53%-47%) pero menos volumen ofensivo, con 14 tiros por los 9, aunque tiró más a entre los tres palos (3-2). Los locales dominaron los duelos (aunque no los aéreos) y obligaron al Cádiz a defender más cerca de su área. Sin embargo, pese a todo, el Albacete tuvo que despejar más, 34 despejes, y Mariño hizo más paradas: tres.

El Cádiz, por tanto, tuvo mejores números de lo que transmitió el juego, con siete remates dentro del área y tres manos a mano claros, pero volvió a pagar caro su falta de acierto. Un partido en el que los datos confirman que el Cádiz compitió sin controlar y tuvo opciones reales… que no supo convertir.

Un Cádiz CF sin control y sin pegada se deja en Albacete más que tres puntos

Garitano optó finalmente por darle entrada en el once por el sancionado Moussa al que parecía su recambio natural, Joaquin González. El resto fue el esperado. Pero los amarillos nunca parecieron cómodos en el campo y nunca dieron sensación de haber cogido el sitio en la medular.

Un Cádiz CF sin control y sin pegada se deja en Albacete más que tres puntos

El Cádiz se vio superado desde el inicio. El Albacete, impulsado por el subidón emocional de su eliminación copera del Real Madrid, salió con presión alta y dominio territorial, encerrando al Cádiz en su campo durante los primeros minutos. No hubo ocasiones claras locales, pero sí una sensación constante de peligro.

El Cádiz no lograba asentarse en la medular ni enlazar pases, perdiendo el balón con rapidez y alimentando la inercia manchega. Y aun así, la primera gran ocasión fue amarilla. En el minuto 7, un balón colgado al área terminó con un cabezazo de Brian Ocampo al larguero. Fue un aviso aislado en medio del dominio local.

El guion no cambió con el paso de los minutos. El Albacete reclamó hasta dos posibles penaltis y acumuló acercamientos, mientras el Cádiz defendía con orden pero sin salida, aunque el orden se r¡tornaba sensación de agobio en algunos momentos. En ataque, solo Ocampo ofrecía presencia, aunque su toma de decisiones fue desesperante: pérdidas constantes, malas lecturas y falta de tensión competitiva. El equipo de Garitano sobrevivía, pero no competía desde el control como es habitual.

La última del primer tiempo fue local, en una acción que acabó en saque de esquina tras un remate que, por efecto óptico, pareció colarse dentro. El descanso llegó como alivio para un Cádiz superado.

El segundo tiempo arrancó sin cambios en el Cádiz y con Samuel Obeng como novedad en el Albacete. La presión siguió siendo altísima y el Cádiz continuó incapaz de salir ni en corto ni en largo. El partido se movía en un terreno incómodo para los amarillos.

Aún así, los amarillos pudieron adelantarse. García Pascual peleó un balón al espacio de Iza y Mariño le negó el gol con una sensacional intervención con el pie. Hubiera sido un espejismo, pero el Cádiz estuvo a muy poco de adelantarse. Pero el partido estaba volcado del lado local.

Hasta que en el minuto 63 llegó la acción que lo cambió todo. Brian Ocampo defendió una llegada por línea de fondo, pero el rechace de Víctor Aznar en lugar de despejarlo, lo intentó controlar. El balón se le fue por la línea de fodo. El córner posterior acabó en el 1-0, con Pepe Sánchez rematando con el pie en el segundo palo.

Garitano ya tenía preparados los cambios y los mantuvo tras el tanto: Tabatadze y Antoñito Cordero entraron por De la Rosa y el propio Ocampo, buscando energía y profundidad. Pero el plan apenas duró unos minutos.

Tabatadze se lesionó en una acción en la que metió la pierna y acabó golpeado, con amarilla y llevándose la peor parte. El gesto fue inmediato, llevándose la mano a la rodilla derecha, y las sensaciones fueron muy malas. El Cádiz se quedó momentáneamente con diez… y justo entonces rozó el empate.

En el 68, Dawda Camara tuvo dos ocasiones clarísimas. Primero, Mariño salvó el mano a mano con una intervención sensacional. En el rechace, Antoñito Cordero estrelló el disparo contra un defensa y el rebote acabó en Dawda que no supo que hacer con el meta bajo de la portería. Tres oportunidades en una. Dos mano a manos desperdiciados.

Garitano reaccionó introduciendo a Ontiveros por el lesionado Tabatadze y a Roger Martí por Dawda y poco después, Alex entró por Joaquín González. El Cádiz pasó a jugar sin red, buscando el empate más por impulso que por estructura.

Un Cádiz CF sin control y sin pegada se deja en Albacete más que tres puntos

El tramo final fue un ejercicio de voluntad sin solvencia. Víctor Aznar evitó el 2-0 en el 73 tras un remate de Lazo, manteniendo con vida a su equipo. Poco después, Antoñito Cordero se plantó ante Mariño, pero Pepe Sánchez volvió a aparecer para evitar el remate o el pase a García Pascual cuando el gol parecía servido.

Roger remató fuera un centro de Cordero y, a partir del minuto 85, el Cádiz se lanzó a colgar balones al área sin demasiada claridad ni remate. La última fue para Cordero en el 94, muy desviada. El Cádiz buscó un punto que no había merecido hasta ese momento, pero que pudo haber conseguido a poco que hubiera estado más acertado.

Fue el peor Cádiz en mucho tiempo, perdido de nuevo en la medular y superado por un Albacete intenso y convencido. Joaquín González volvió a evidenciar que aún le falta jerarquía para sostener al equipo en este tipo de escenarios.

Y, sin embargo, el dato es tan contundente como preocupante: el Cádiz tuvo tres manos a mano y no marcó. Es la primera vez desde el cambio de sistema a este -1-4-4-2 que no solo se queda sin marcar, sino que no anota al menos dos goles en un partido.

El equipo cadista sale de los puestos de promoción de ascenso y pierde una gran oportunidad de colocarse a un punto del ascenso directo… y puede haber perdido también a su máximo goleador por algún tiempo.

Un Cádiz CF sin control y sin pegada se deja en Albacete más que tres puntos