David Giménez, en su visita al Teatro Romano de Cádiz, dentr de su reto de recorrier a pie el perímetro de la Península Ibérica. Foto: David Giménez.
David Giménez, en su visita al Teatro Romano de Cádiz, dentr de su reto de recorrier a pie el perímetro de la Península Ibérica. Foto: David Giménez.

Un joven recorre toda la Península Ibérica andando y se rinde a Cádiz: “La gente es muy feliz aquí”

“La vida que hay en la calle… es impresionante”, asegura David Gimenez tras recorrer Sanlúcar, El Puerto, Cádiz, Chiclana, Roche, El Palmar o Barbate

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David Giménez lleva más de seis meses recorriendo a pie el perímetro de la Península Ibérica. Lo hace sin prisas, sin grandes recursos y sin más objetivo que reconectar con la naturaleza y vivir una vida más simple. Y se ha rendido a la forma de ver y entender la vida en Cádiz: "la gente es muy feliz aqui".

Decidió conocer bien España, a pie, y comparte sus experiencias en redes con un directo @elretodedavid. La decisión surgió “de un día para otro”, cansado de un estilo de vida centrado en el consumismo y desconectado de lo esencial. “Siempre viajaba fuera, viví en Australia, viví en Indonesia, pero no conocía España. Y pensé: si quieres conocer bien un país, hazlo andando”.

Su paso por la provincia de Cádiz ha sido uno de los más especiales del viaje. Entra desde Doñana hasta Sanlúcar de Barrameda, donde la primera sorpresa llega de inmediato: “No podías ni andar entre semana de la cantidad de vida que hay fuera”, explica. Ese impacto inicial marcará todo lo que vivirá después.

Tras Sanlúcar, continúa la ruta por El Puerto, Cádiz capital y Chiclana, acompañado de seguidores que se acercan a caminar con él o a llevarle comida. La hospitalidad es algo que le sigue sorprendiendo: “La gente conduce horas solo para traerme una bolsa de comida… se desviven por otra persona”.

En Cádiz capital descubre un legado histórico que desconocía. “No sabía que había tanta historia en esa pequeña ciudad”, reconoce. Se sorprende por la mezcla de épocas, desde los fenicios hasta los romanos, y por los más de 3.000 años que figuran sobre la ciudad más antigua de Occidente.

Pero lo que más le impacta es la energía diaria de sus habitantes: “En Cádiz la gente está a la calle, hablando con todo el mundo”, explica. “La vida que hay en la calle… es impresionante”.

Su recorrido costero continúa por las Calas de Roche, El Palmar y Barbate, antes de seguir rumbo a Conil. En las marismas entre San Fernando y Chiclana acampa varias noches, compartiendo el amanecer con la brisa y el silencio del entorno. Allí graba uno de sus vídeos más comentados sobre el reto, en el que explica por qué decidió dejarlo todo y cómo ha cambiado su forma de vivir.

La gastronomía también se abre paso en su experiencia: prueba por primera vez la tortilla de camarones y reconoce que le encantó. En Chiclana incluso participa en una entrevista televisiva. Pero, por encima de todo, lo que destaca es la forma de relacionarse de la provincia. “La gente es muy feliz en Cádiz”, asegura. “Entraba en un bar y el camarero hablaba con todo el mundo. Esa armonía es increíble”.

David vive con lo mínimo: entre 5 y 10 euros al día, unos 30 kilómetros de media caminados y una tienda de campaña como casa. Afirma que no quiere complicarse la vida: “Mis lujos son un amanecer, un atardecer, un café con leche”. Y su mensaje a quienes sienten que necesitan un cambio es directo: “Solo estás a un paso de hacer algo diferente. Empiezas a disfrutar de las pequeñas cosas”.

El mayor reto, admite, es la soledad. “Estoy todo el día solo. Hacer todo solo es lo más duro”, cuenta. Sin embargo, los encuentros espontáneos con seguidores y personas que se acercan a saludarle compensan los momentos complicados.

Mientras continúa su ruta hacia Conil, su recorrido por Cádiz se suma a la larga lista de experiencias que está acumulando. Una lista en la que la provincia ocupa un lugar especial por la mezcla de historia, calle, felicidad y calidez humana que ha encontrado en cada rincón.

Su llegada a la provincia de Cádiz ha sido uno de los momentos que más le han marcado del viaje. Todo comenzó al cruzar el Doñana y entrar en Sanlúcar de Barrameda, donde quedó sorprendido por el ambiente de la ciudad: “No podías ni andar por las calles entre semana de la cantidad de vida que hay fuera”. Después pasó por El Puerto, Cádiz capital y Chiclana, y en cada parada fue encontrando algo que le sorprendía.

David explica que desconocía la magnitud histórica de la capital gaditana: “No sabía que había tanta historia en esa pequeña ciudad”, afirma tras descubrir el legado fenicio, romano y los más de 3.000 años de antigüedad de Cádiz. También quedó impactado por la importancia del Carnaval: “Para mí no era tan importante, pero allí es lo más importante”.

David Giménez posa en la playa de La Caleta de Cádiz con el castillo de Santa Catalina al fondo. Foto: David Giménez.

David Giménez posa en la playa de La Caleta de Cádiz con el castillo de Santa Catalina al fondo. Foto: David Giménez.

En su recorrido por la costa, acampó en las marismas entre San Fernando y Chiclana, visitó las Calas de Roche, caminó por El Palmar y terminó llegando a Barbate antes de seguir rumbo a Conil. Durante esos días convivió con seguidores, probó la tortilla de camarones por primera vez y descubrió lo que más valora de la provincia: su gente. “La gente es muy feliz en Cádiz”, asegura. “Entraba en un bar y el camarero hablaba con todo el mundo. Esa armonía es increíble”.

David vive con entre 5 y 10 euros al día y hace unos 30 kilómetros diarios. Su proyecto busca demostrar que “con poco puedes ser feliz” y que cualquiera puede desconectar del ritmo frenético: “Solo estás a un paso de hacer algo diferente en tu vida. Empiezas a disfrutar de las pequeñas cosas, como un atardecer”.