Un mercante da la alerta en pleno Estrecho y rescatan a 19 migrantes de una embarcación en riesgo de hundirse
Los ocupantes habían partido desde Ceuta con destino a Cádiz en una embarcación recreativa con problemas para mantenerse a flote. La Guardia Civil detuvo al patrón tras poner a salvo al grupo
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Una alerta lanzada desde un buque mercante ha permitido poder localizar en pleno Estrecho de Gibraltar una embarcación recreativa con 19 migrantes marroquíes a bordo y serias dificultades para mantenerse a flote.
El Servicio Marítimo de la Guardia Civil acudió hasta la zona y rescató a todos los ocupantes, que habían salido de Ceuta con intención de alcanzar las costas españolas de Cádiz.
La operación terminó también con la detención del hombre que pilotaba la embarcación en la que iban a bordo los migrantes.
La alerta de un mercante activa el rescate en mitad del Estrecho
La intervención comenzó cuando la tripulación de un mercante detectó que una embarcación se encontraba en dificultades en mitad del Estrecho y dio aviso de la situación.
La recreativa transportaba a 19 personas y tenía problemas para mantenerse a flote, con riesgo de terminar hundiéndose debido al elevado número de ocupantes.
Tras recibir el aviso, efectivos del Servicio Marítimo se desplazaron hasta el punto donde se encontraba la embarcación. Los agentes auxiliaron a las 19 personas antes de que la situación pudiera agravarse.
Todos los rescatados eran ciudadanos marroquíes que trataban de completar por mar el trayecto entre Ceuta y el litoral gaditano. Según la información facilitada por fuentes de la Guardia Civil, habían pagado para realizar esa travesía.
La operación tuvo además una vertiente policial. Los agentes detuvieron al patrón, identificado como vecino de Ceuta, como presunto autor de un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros. Los migrantes rescatados quedaron pendientes de ser puestos a disposición de la Policía Nacional.
Una sucesión de salidas desde Ceuta hacia la Península
El rescate no constituye un episodio aislado en esta zona marítima. Durante los días anteriores, la Guardia Civil había desarrollado varias intervenciones relacionadas con personas que intentaban alcanzar la Península desde Ceuta utilizando embarcaciones muy diferentes.
Entre el 1 y el 2 de octubre fueron interceptados 47 migrantes en cuatro embarcaciones. En una de las operaciones, los agentes localizaron a ocho ciudadanos marroquíes cuando navegaban a unas nueve millas de Punta Almina.
Horas después apareció una neumática de unos cuatro metros, equipada con un motor de 15 caballos, en la que viajaban otras 16 personas. Al día siguiente también fueron detectados seis migrantes que trataban de realizar la travesía en kayaks.
A finales de septiembre, el Instituto Armado había contabilizado otras 59 personas interceptadas en poco más de dos días en diferentes embarcaciones. Los medios empleados para intentar cruzar el Estrecho han incluido desde neumáticas y recreativas hasta pequeñas embarcaciones individuales.
El riesgo de una ruta marítima marcada por el tráfico del Estrecho
El episodio vuelve a situar el foco sobre las condiciones en las que se realizan algunos de estos desplazamientos. El Estrecho concentra un intenso tráfico marítimo y las travesías pueden desarrollarse en embarcaciones con capacidad y medios limitados, una combinación que aumenta el peligro cuando surgen problemas de flotabilidad o navegación.
En los últimos días de septiembre también se registraron llegadas e intervenciones en aguas próximas al Campo de Gibraltar. Una embarcación con ocho personas de origen magrebí alcanzó Punta Carnero, en Algeciras, donde fue detenido su presunto patrón.
El 30 de septiembre, Salvamento Marítimo rescató además a nueve menores que navegaban en una neumática localizada a unas 28 millas al suroeste de Trafalgar. Posteriormente fueron trasladados al puerto de El Saladillo, en Algeciras.
El rescate de los 19 ocupantes se suma así a una cadena de actuaciones desarrolladas en pocas jornadas entre Ceuta y la costa gaditana.
En esta ocasión, el aviso de un mercante permitió movilizar a la Guardia Civil mientras la embarcación todavía se encontraba en mitad del Estrecho y antes de que acabara hundiéndose.