Agente de la Guardia Civil en la cibercomandancia controlando una el tráfico en internet en una pantalla de ordenador.
Cibercomandancia de la Guardia Civil.

Una detenida en Chiclana por estafar más de 115.000 euros a una mujer mayor tras ganarse su confianza durante años

La investigación, iniciada a partir de una alerta del Banco Santander y desarrollada por la Guardia Civil, destapó un fraude continuado que llevó a la víctima a realizar 330 transferencias bancarias y a firmar incluso un préstamo privado de 22.000 euros

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La actuación conjunta de la Guardia Civil, la Cibercomandancia, el Equipo Territorial de Policía Judicial de Chiclana y el Banco Santander ha permitido esclarecer un presunto caso de estafa continuada contra una mujer de avanzada edad que llegó a entregar más de 115.000 euros convencida de que estaba ayudando a una persona de su entorno.

La investigación ha concluido con la detención de la supuesta responsable, que ya ha sido puesta a disposición judicial y ha ingresado en prisión provisional por decisión del Juzgado de San Fernando (Cádiz).

Según las pesquisas, el engaño no fue un hecho aislado, sino un proceso prolongado en el tiempo en el que la sospechosa habría construido una sólida relación de confianza con la víctima hasta conseguir que accediera a realizar centenares de transferencias económicas.

Una alerta bancaria permitió descubrir una operativa fuera de lo habitual

La investigación comenzó después de que la entidad financiera detectara movimientos incompatibles con el comportamiento habitual de la clienta.

Ante la posibilidad de que pudiera estar siendo víctima de un fraude, el banco presentó una denuncia a través de la sede electrónica de la Guardia Civil, dentro del acuerdo de colaboración existente con la Cibercomandancia para reforzar la protección de personas especialmente vulnerables frente a delitos económicos.

A partir de ese momento, especialistas en ciberdelincuencia iniciaron un análisis de la actividad financiera y de los elementos tecnológicos relacionados con las operaciones. Las comprobaciones permitieron confirmar que la mujer llevaba meses realizando numerosas transferencias siempre a favor de la misma persona.

El seguimiento de la trazabilidad del dinero permitió reconstruir el recorrido de los fondos y orientar las primeras líneas de investigación, que posteriormente fueron asumidas de forma coordinada con los investigadores de la Policía Judicial de Chiclana.

El engaño comenzó con supuestos problemas médicos y terminó con nuevas peticiones de dinero

Las diligencias practicadas revelaron que la víctima había conocido a la ahora detenida a través de una psicóloga perteneciente a un servicio asistencial completamente ajeno a los hechos investigados. Ese contacto inicial habría servido para que ambas iniciaran una relación personal que fue estrechándose con el paso del tiempo.

Los investigadores sostienen que la presunta autora comenzó solicitando pequeñas ayudas económicas alegando atravesar una situación médica complicada. Según la investigación, justificó las peticiones asegurando que necesitaba afrontar gastos relacionados con tratamientos sanitarios, desplazamientos, ambulancias o distintos trámites administrativos.

Cuando esas circunstancias dejaron de ser el argumento principal, las solicitudes continuaron con nuevas explicaciones. En esta ocasión, la mujer habría asegurado que su hijo, residente en Sudamérica, atravesaba una situación económica delicada y necesitaba ayuda urgente, motivo por el que volvió a pedir dinero de forma reiterada.

La víctima, convencida de que estaba prestando apoyo a alguien de confianza, llegó a efectuar un total de 330 transferencias bancarias, alcanzando una cantidad superior a los 115.000 euros.

La confianza llegó hasta custodiar tarjetas bancarias y firmar un préstamo notarial

La investigación también puso de manifiesto el elevado nivel de confianza que la sospechosa había conseguido generar. Entre los hechos acreditados figura que la víctima aceptó guardar en su domicilio dos tarjetas bancarias pertenecientes a la presunta estafadora, después de que esta le manifestara que prefería dejarlas allí para evitar perderlas.

Ese vínculo fue reforzando la percepción de que existía una relación personal basada en la confianza mutua, lo que facilitó que las peticiones económicas continuaran durante un largo periodo.

Los agentes también comprobaron que la perjudicada acudió a una notaría para formalizar un contrato privado de préstamo entre particulares por valor de 22.000 euros, con la expectativa de recuperar el dinero en el plazo pactado. Para los investigadores, este documento habría contribuido a otorgar una apariencia de legalidad a unas entregas de dinero que en realidad respondían al presunto fraude.

Tras identificar a la beneficiaria de las transferencias mediante el análisis financiero y las diligencias desarrolladas por la Cibercomandancia, el Equipo Territorial de Policía Judicial de Chiclana localizó y detuvo a la sospechosa. Después de pasar a disposición judicial, el Juzgado de San Fernando decretó su ingreso en prisión provisional mientras continúa la instrucción del procedimiento.

Ante este tipo de delitos, la Guardia Civil recuerda la importancia de extremar la precaución ante solicitudes reiteradas de dinero, desconfiar de historias que apelan a la urgencia económica o sanitaria y recopilar toda la información posible sobre cuentas bancarias, teléfonos o usuarios implicados cuando existan indicios de una posible estafa.