Una gaviota ataca a un niño de 18 meses en La Caleta de Cádiz para quitarle la comida

El pequeño sufrió varios picotazos en las manos cuando estaba merendando junto a su hermano en la playa gaditana y tuvo que ser atendido primero en el botiquín y después en un centro de salud

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Una tarde de playa terminó con un buen susto para una familia en La Caleta de Cádiz. Un niño de 18 meses sufrió heridas en las manos después de que una gaviota se abalanzara sobre él cuando llevaba un bocadillo.

El pequeño fue atendido en el botiquín de la playa y posteriormente trasladado por su familia a un centro de salud, donde comprobaron que tenía la vacunación necesaria. Se encuentra bien y las lesiones se limitaron a las marcas provocadas por los picotazos.

Varias gaviotas rodearon a los dos niños durante la merienda

El incidente se produjo durante la tarde del domingo 6 de septiembre. Según el relato de la madre, el niño se había separado unos metros del lugar en el que se encontraba el resto de la familia para sentarse junto a su hermano, de cinco años. Llevaba un bocadillo en la mano y ambos iban a compartir la merienda.

Fue entonces cuando varias gaviotas comenzaron a aproximarse. La madre cifra en siete u ocho las aves que rodearon a los dos menores. Una de ellas acabó lanzándose sobre el más pequeño para hacerse con la comida y le picó en las manos.

Tras el ataque, el niño comenzó a llorar y la familia acudió al botiquín de La Caleta. Allí le limpiaron las heridas y recomendaron que fuera examinado en un centro sanitario para comprobar, como medida preventiva, su situación vacunal. La revisión confirmó que estaba correctamente protegido y el episodio no tuvo consecuencias de mayor gravedad.

La familia sostiene, además, que la aproximación de estas aves a los bañistas en busca de alimento no resulta excepcional en esta playa.

La propia madre asegura que esa misma mañana otro usuario tuvo que ahuyentar con una silla a una gaviota que trataba de llegar hasta una bolsa en la que guardaba el almuerzo. Se trata, en ambos casos, del testimonio aportado por la familia y no de un registro oficial de incidentes.

¿Las gaviotas atacan a las personas o lo ocurrido en Cádiz es algo excepcional?

Las gaviotas pueden mostrar conductas agresivas o intimidatorias, aunque eso no significa que su comportamiento habitual consista en atacar a las personas.

La gaviota patiamarilla (Larus michahellis), habitual en numerosos entornos costeros españoles, es una especie oportunista capaz de aprovechar recursos alimenticios vinculados a la actividad humana, incluidos desperdicios.

También existe otro contexto en el que pueden producirse aproximaciones agresivas: la reproducción. El Ministerio para la Transición Ecológica explica que estas aves defienden activamente a sus polluelos ante aquello que perciben como una amenaza. Cuando una persona se acerca a un área de nidificación pueden efectuar pasadas intimidatorias para intentar alejarla.

Ese comportamiento defensivo puede llegar más lejos. Material divulgativo del Parque Nacional de las Islas Atlánticas describe cómo, una vez rebasada la distancia que el animal considera segura, una gaviota puede lanzarse directamente contra el intruso, especialmente cuando está protegiendo un polluelo.

En el episodio de La Caleta, sin embargo, el desencadenante descrito por la familia fue la comida que llevaba el menor. Con los datos disponibles no puede determinarse qué especie concreta protagonizó el incidente ni atribuir su conducta a la defensa de un nido.

Los restos de comida favorecen que las aves se acerquen a zonas frecuentadas

La presencia de alimento de origen humano es uno de los factores que explican la adaptación de determinadas gaviotas a entornos urbanos y muy frecuentados. La documentación del Ministerio señala precisamente la capacidad de la gaviota patiamarilla para utilizar desperdicios generados por las personas como recurso alimenticio.

Tras conocerse el caso, la concejala socialista Natalia Álvarez relacionó públicamente el problema con la presencia de basura y restos de comida y reclamó reforzar la limpieza, disponer de papeleras suficientes y desarrollar campañas para evitar que se abandonen alimentos en la arena o se dé de comer directamente a las aves.

También planteó identificar los lugares en los que se concentran los incidentes para estudiar posibles medidas preventivas.

El propio Ministerio recomienda no alimentar a las gaviotas ni molestarlas, especialmente en lugares donde puedan estar criando. En una playa urbana y concurrida como La Caleta, reducir el acceso de las aves a restos de comida es una de las medidas básicas para evitar que asocien la presencia humana con una oportunidad sencilla de conseguir alimento.

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