Una investigadora española de la UCA logra un avance clave en la ansiedad ligada al dolor crónico
La obtención de financiación internacional por parte de la investigadora María del Carmen Camarena marca un nuevo avance en el estudio de la relación entre dolor crónico y ansiedad, una combinación clínica que afecta de forma significativa a millones de personas en todo el mundo y que sigue planteando importantes desafíos médicos y científicos.
El proyecto, seleccionado en la convocatoria Young Investigator Grants de la Brain & Behavior Research Foundation, se centra en desentrañar los mecanismos neuronales que explican cómo el dolor persistente puede derivar en trastornos de ansiedad.
Esta línea de investigación resulta especialmente relevante en el contexto actual, donde el abordaje del dolor crónico ya no se limita a su dimensión física, sino que incorpora su impacto emocional y psicológico.
Uno de los aspectos más innovadores del estudio es el análisis de la comunicación entre neuronas glutamatérgicas y astrocitos en circuitos cerebrales específicos.
En concreto, el trabajo se enfoca en la vía que conecta la amígdala basolateral con la corteza cingulada anterior, regiones clave en la regulación de las emociones y la percepción del dolor.
Comprender cómo interactúan estas células permitirá avanzar en la identificación de los procesos que desencadenan la ansiedad asociada al dolor.
Para ello, el equipo investigador empleará herramientas de vanguardia como la quimiogenética, a través del uso de DREADDs.
Esta tecnología permite activar o inhibir de forma selectiva determinados tipos celulares, lo que facilita observar de manera precisa cómo los cambios en la actividad neuronal y glial se traducen en alteraciones conductuales.
Merced a esta metodología, será posible establecer relaciones causales entre la actividad cerebral y los síntomas de ansiedad vinculados al dolor crónico.
Diferencias entre hombres y mujeres en el estudio de la UCA
Otro de los elementos diferenciales del proyecto es la incorporación del sexo como variable biológica. Tradicionalmente, muchos estudios en neurociencia han obviado las diferencias entre machos y hembras, lo que ha limitado la comprensión completa de diversas patologías.
En este caso, el análisis comparativo permitirá identificar posibles divergencias en los mecanismos neurobiológicos implicados, contribuyendo así al desarrollo de tratamientos más ajustados a las características individuales de cada paciente.
La investigación se desarrollará en el marco de colaboración entre la Universidad de Cádiz y el Instituto de Investigación e Innovación Biomédica de Cádiz. Este entorno multidisciplinar favorece la integración de conocimientos y técnicas, reforzando la capacidad del equipo para abordar un problema complejo desde distintas perspectivas.
Además, el proyecto cuenta con el respaldo científico de la catedrática Esther Berrocoso, referente en el estudio de la relación entre dolor crónico y trastornos del estado de ánimo.
Su trayectoria aporta solidez a una línea de investigación que la Universidad de Cádiz viene consolidando en los últimos años, situándose como un actor relevante en el ámbito de la neurociencia aplicada a la salud mental.
La concesión de esta ayuda internacional no solo supone un reconocimiento al talento investigador, sino también una oportunidad para avanzar en la comprensión de un problema de gran impacto social.
El dolor crónico, cuando se combina con la ansiedad, incrementa la discapacidad, dificulta los tratamientos y reduce la calidad de vida de quienes lo padecen.
En este sentido, los resultados del estudio podrían abrir nuevas vías terapéuticas orientadas a intervenir de manera más eficaz sobre los circuitos cerebrales implicados.
La posibilidad de modular la actividad de neuronas y astrocitos plantea un horizonte prometedor en el diseño de estrategias más precisas y personalizadas.
El trabajo liderado por Camarena representa, por tanto, un paso significativo hacia una medicina más integradora, en la que se tengan en cuenta tanto los aspectos físicos como emocionales del dolor.
Su desarrollo contribuirá a generar conocimiento clave para mejorar la atención clínica y ofrecer respuestas más efectivas a una problemática que continúa siendo una prioridad en salud pública.