Una mujer de Chiclana pierde 37.000 euros sin conocer nunca a su pareja: el engaño del amor que duró cuatro años
Estafa romántica en Chiclana: cuatro años de engaño terminan con más de 37.000 euros perdidos
Una vecina de Chiclana ha vivido durante cuatro años una historia sentimental que nunca existió. Lo que parecía una relación consolidada acabó siendo una estafa cuidadosamente planificada por una pareja residente en El Ejido, que utilizó identidades falsas para manipular emocionalmente a la víctima y obtener importantes cantidades de dinero.
Cuatro años de relación ficticia basada en la manipulación
La investigación revela que el contacto inicial se produjo en 2022 a través de redes sociales y aplicaciones destinadas a conocer gente.
Desde el primer momento, los estafadores construyeron un perfil atractivo y cercano, generando confianza mediante mensajes constantes cargados de afecto.
Con el paso del tiempo, la relación se intensificó hasta convertirse en un vínculo emocional fuerte. La víctima creía mantener una relación sentimental estable, pese a que nunca llegó a conocer físicamente a su supuesto compañero ni mantuvo conversaciones telefónicas o videollamadas.
Toda la interacción se limitaba a mensajes escritos, lo que facilitó a los autores mantener el engaño sin exponerse.
Este tipo de fraude se caracteriza por su duración prolongada. Los delincuentes no buscan beneficios inmediatos, sino que invierten meses o incluso años en construir una historia creíble que refuerce la confianza de la víctima.
En este caso, la estrategia fue especialmente persistente, lo que permitió consolidar una dependencia emocional que dificultó detectar la estafa.
Peticiones económicas bajo pretextos urgentes
Una vez consolidada la relación, comenzaron las solicitudes de dinero. Los estafadores utilizaron distintos argumentos para justificar transferencias urgentes, como supuestas enfermedades graves, problemas familiares o gastos relacionados con viajes que nunca llegaron a realizarse.
En algunos mensajes, incluso se mencionaban desplazamientos desde Marruecos para encuentros que siempre se cancelaban en el último momento.
Estas excusas, repetidas de forma constante, generaban una sensación de urgencia que impulsaba a la víctima a enviar dinero sin cuestionar la veracidad de las situaciones.
Los pagos se realizaban principalmente a través de plataformas digitales como Bizum, lo que facilitaba la rapidez de las transacciones. A lo largo de los cuatro años, la cantidad total superó los 37.000 euros, provocando un impacto económico considerable y un daño emocional profundo.
El componente psicológico es clave en este tipo de estafas. La víctima no solo pierde dinero, sino que también enfrenta la ruptura de una relación que creía real, lo que agrava las consecuencias personales del delito.
Investigación policial y advertencias ante un fraude en auge
La denuncia permitió a la Guardia Civil iniciar una investigación que incluyó el análisis de movimientos bancarios y la recopilación de información de distintas plataformas digitales.
Merced al seguimiento del dinero, se logró identificar a dos personas residentes en El Ejido como beneficiarias de los pagos.
Ambos investigados cuentan con antecedentes relacionados con delitos contra el patrimonio, lo que refuerza la hipótesis de una actividad delictiva continuada.
En la actualidad se les investiga por un delito de estafa telemática, mientras las autoridades mantienen abiertas nuevas líneas de investigación sin descartar más implicados.
Este caso pone de manifiesto el crecimiento del denominado “romance scam”, una modalidad de fraude que afecta a todo tipo de perfiles.
Lejos de limitarse a personas mayores, cualquier usuario activo en redes sociales o aplicaciones de citas puede convertirse en objetivo.
Las señales de alerta suelen repetirse: imposibilidad de encuentros en persona, excusas constantes para evitar videollamadas y solicitudes de dinero justificadas por emergencias.
Los expertos insisten en la importancia de no realizar transferencias a personas desconocidas y verificar la autenticidad de los perfiles mediante herramientas como la búsqueda inversa de imágenes.
La prevención sigue siendo la principal defensa frente a este tipo de delitos, que continúan evolucionando y adaptándose a los hábitos digitales actuales.