Cartel azul con la foto de Vanesa Pérez y la portada de su libro.
Vanesa Pérez presenta su nuevo libro en Chiclana.

Vanesa Pérez presenta en Chiclana el libro que rompe el silencio sobre los centros de menores

“Las almas rotas también pueden soñar”: el testimonio real que llega a Chiclana

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La escritora valenciana Vanesa Pérez Munuera regresa a Chiclana, la ciudad en la que vivió parte de su juventud, para presentar su nuevo libro "Las almas rotas también pueden soñar".

Se trata de una obra que entrelaza la memoria personal y la denuncia social. El acto se celebrará este próximo miércoles 4 de febrero, en horario de  las 19:00 horas, en la sala Virginia Woolf de la Biblioteca Municipal García Gutiérrez, con la presentación a cargo de Susana Rivas, delegada municipal de Cultura. La entrada será libre hasta completar aforo.

El libro, publicado bajo el subtítulo "Bajo la sombra de un centro de menores", entra en el universo emocional de Lucía, una niña marcada por el abandono, el silencio y la soledad, pero también por la capacidad de resistir y de soñar.

Mediante todo ello, Vanesa Pérez revisita su propia historia, vivida dentro del sistema de centros de menores en España, un ámbito que suele permanecer invisible para la sociedad. Su escritura, que es directa y conmovedora, se adentra en los pliegues de una infancia rota para mostrar la fuerza que puede surgir de las heridas más profundas.

“Lucía no eligió nacer entre silencios, pero aprendió a sobrevivir en ellos”, explica la autora dentro de una de las frases que mejor resume el espíritu del libro. Lejos de ser una narración complaciente, la obra es un testimonio que duele y despierta conciencia, como la propia Pérez ha señalado en diversas entrevistas.

“Este libro es un grito desde dentro”, asevera, “una manera de decir que lo que ocurre en esos lugares no debería olvidarse nunca”.

Con un tono entre poético y desgarrador, "Las almas rotas también pueden soñar" reconstruye la memoria individual de una niña institucionalizada, así como ofrece una reflexión sobre la infancia tutelada, los mecanismos de protección del Estado y las grietas del sistema.

La autora convierte su experiencia en un ejercicio de memoria y de recuerdos, en el que cada página se abre como una herida y, a la vez, como una promesa de esperanza.

Vanesa Pérez y Chiclana

Vanesa Pérez Munuera, nacida en Valencia en el año 1985, es camarera de profesión y escritora por necesidad vital, como ella misma se define. Su infancia transcurrió entre centros de acogida, una experiencia que marcó indiscutiblemente su vida y que transformó en impulso literario.

En su primer libro, "Sobreviví para contarlo",  ya analizaba las cicatrices del pasado y el poder sanador de la palabra. En esta nueva obra, va un paso más allá y emplea la ficción como espejo para la memoria, creando una voz coral que representa a miles de niños y niñas cuya historia pocas veces se escucha.

“Quise escribir este libro para devolver dignidad a quienes fueron silenciados”, explica Vanesa Pérez. Y en efecto, su narrativa no solo denuncia, también -es importante- humaniza. Cada capítulo es un retrato de resistencia, donde la ternura se convierte en un acto de rebeldía y la esperanza, en una forma de justicia.

La elección de Chiclana para la presentación no es ni mucho menoscasual. Durante años, la autora residió en esta localidad gaditana, a la que se siente profundamente vinculada.

“Chiclana fue un refugio en un momento importante de mi vida”, ha confesado, “y volver con este libro es cerrar un círculo”. La cita en la Biblioteca Municipal Antonio García Gutiérrez promete ser un encuentro íntimo y emotivo, en el que literatura y los recuerdos se entrelazan frente al público.

"Las almas rotas también pueden soñar" es una obra de denuncia y de redención, una mirada tremendamente sincera hacia los márgenes que cuestiona el olvido institucional y reivindica el poder de la palabra como herramienta de sanación.

En tiempos donde la deshumanización social amenaza con convertir las heridas en estadísticas, la voz de Vanesa Pérez recuerda muy bien que incluso las almas más rotas conservan la capacidad de soñar.