Casi tres años después de la tragedia del autobús de Cádiz, el vecindario alerta de que "el peligro sigue ahí a diario"
A las puertas del juicio, vuelven a alertar de la velocidad mientras las mejoras planteadas tras el accidente siguen en el aire
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Casi tres años después del accidente del autobús que dejó cuatro muertos en Cádiz y ahora que ya hay fecha para el juicio, los próximos 22 y 23 de septiembre, la seguridad del lugar de la tragedia vuelve a estar en el foco.
Vecinos de la zona advierten de que algunos vehículos continúan llegando a gran velocidad al final del puente de la Constitución de 1812 y señalan especialmente a camiones y autobuses, que afrontan un pronunciado descenso antes de encontrarse con semáforos y pasos de peatones.
Es el mismo punto en el que el 9 de octubre de 2023 un autobús perdió el control tras descender por el puente y arrolló mortalmente a cuatro personas. La tragedia abrió entonces un debate sobre la seguridad de este acceso y la posibilidad de adoptar nuevas medidas para evitar que pudiera repetirse un accidente de esas características.
Apenas cinco días después, el alcalde de Cádiz, Bruno García, anunció la coordinación entre el Ayuntamiento y la Subdelegación del Gobierno para estudiar posibles actuaciones. Un mes más tarde, el propio regidor reconocía públicamente la necesidad de revisar, actualizar y mejorar el acceso.
Casi tres años después, aquellas posibles mejoras siguen sin traducirse en una transformación sustancial de este punto.
De estudiar mejoras a poner el foco en las competencias
El discurso institucional fue cambiando con el paso del tiempo. Cuando se cumplió el primer aniversario del accidente, desde la Subdelegación del Gobierno se defendía que los datos de siniestralidad registrados desde la apertura del puente no justificaban modificaciones y que las medidas de señalización y control de velocidad existentes eran adecuadas.

El alcalde de Cádiz, Bruno García, atiende a los medios tras el accidente del autobús ocurrido en octubre de 2023.
Desde el Ayuntamiento comenzó a ponerse también el foco en las competencias, señalando que la glorieta no estaba bajo jurisdicción municipal. El debate pasaba así de la voluntad inicial de estudiar mejoras a la discusión sobre quién debía actuar y si realmente era necesario hacerlo.
En septiembre de 2025, el responsable de Carreteras del Estado en Cádiz volvió a ser preguntado por posibles medidas para reducir la velocidad en este punto. Defendió que la siniestralidad era mínima y vinculó el accidente de 2023 a circunstancias mecánicas. Las posibles actuaciones planteadas después de la tragedia volvían así a quedar en el aire.
"Sucede cada día": la preocupación de los vecinos
Frente a esa valoración institucional está la percepción de quienes observan diariamente el tráfico. Un vecino de la zona era tajante al afirmar que "ahí hay un problema".
Su preocupación se centra especialmente en camiones y autobuses. "A un camión, aunque vaya a una velocidad superior a la que debe, por inercia no le da tiempo a frenar", señala. También apunta a las marcas de frenadas y derrapes de vehículos pesados que pueden apreciarse sobre la calzada.
El problema, asegura, también se observa en sentido de salida. Según su testimonio, algunos conductores aceleran para intentar superar el semáforo antes de que cambie, alcanzando velocidades elevadas cuando todavía se encuentran en el entorno urbano.
En este sentido, explica que "un camión o un autobús no tiene la misma capacidad de frenado que puede tener un coche por cuestión de peso. Y por eso el peligro son los autobuses y los camiones". Según asegura, otros residentes le han trasladado la misma preocupación. "Y sucede cada día", insiste.
La preocupación, al menos en su caso, tampoco nació después de la tragedia. Este vecino asegura que ya había alertado de lo que ocurría en este acceso tanto al anterior gobierno municipal como al actual antes del accidente de octubre de 2023, sin que, según su testimonio, sus advertencias fueran atendidas. En este sentido señala que "parece ser que ellos no transitan por la zona".
La propia configuración del acceso ayuda a entender el escenario que describen los vecinos. Tras el descenso del puente, la velocidad máxima permitida pasa de 100 a 50 kilómetros por hora en menos de 300 metros antes de alcanzar una zona regulada por semáforos.
Existe además control de velocidad en el puente. Y aquí queda una pregunta: ¿conoce alguien a alguien que haya sido sancionado por exceso de velocidad por el radar del puente? Una pregunta que deja en el aire un problema añadido más.
Una calle que la pareja de una de las víctimas sigue evitando
Para quienes sufrieron directamente la tragedia, este punto tiene además otra dimensión. Andrés, pareja de María del Carmen, una de las cuatro víctimas, explicaba recientemente en una entrevista publicada por La Voz de Cádiz que desde aquel día no ha vuelto a circular por la avenida donde ocurrió el accidente. "Si tengo que ir por esa zona, evito esa calle", relataba.
Su testimonio muestra hasta qué punto aquel lugar continúa ligado a la tragedia para quienes la sufrieron de cerca, mientras el debate sobre las posibles actuaciones para mejorar la seguridad del acceso se ha ido diluyendo con el paso del tiempo.
El juicio por la tragedia del autobús, el 22 y 23 de septiembre
La situación actual del acceso vuelve a cobrar relevancia precisamente cuando se acerca el juicio por el accidente. La vista está señalada para los días 22 y 23 de septiembre y la Fiscalía solicita cinco años de prisión para cada uno de los dos acusados.
Según adelantó Diario de Cádiz, el escrito de acusación sostiene que el autobús presentaba graves deficiencias en el sistema de frenado, pero atribuye también al conductor una conducción distraída y una velocidad excesiva. La Fiscalía sitúa al vehículo a 105 km/h durante el descenso del puente y a 79,9 km/h cuando llegó a la glorieta Miguel Ángel Blanco.
Será el juicio el que determine las responsabilidades por lo ocurrido aquel 9 de octubre de 2023. Una cuestión distinta es qué ha sucedido desde entonces con la seguridad de este acceso: casi tres años después de que las administraciones hablaran de estudiar mejoras, los vecinos vuelven a señalar la velocidad con la que algunos vehículos llegan a este punto.