Alerta mundial: Nestlé retira 36 lotes de leche para bebés por riesgo de contaminación
Nestlé enfrenta la mayor retirada de productos de su historia por riesgo de toxina en leche infantil
La multinacional Nestlé afronta una crisis de seguridad alimentaria luego de anunciar la retirada masiva de 36 lotes de leche de fórmula para lactantes, distribuidos bajo 16 marcas comerciales, por la posible presencia de la toxina cereulida, producida por la bacteria Bacillus cereus.
La alerta, comunicada inicialmente por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) el pasado 12 de diciembre de 2025, se amplió de fecha de nuevo el 5 de enero tras detectarse nuevos lotes afectados.
El problema no se limita a España: la retirada alcanza ya 47 países en cinco continentes, incluyendo otros países como Australia, Brasil, Argentina, China, México y Sudáfrica, lo que la convierte en la mayor operación de retirada de productos en los más de 150 años de historia de la compañía.
Una toxina poco habitual, pero potencialmente peligrosa
El origen de la crisis está en la presunta presencia de la toxina cereulida, una sustancia producida por algunas cepas del Bacillus cereus. Esta toxina, aunque poco frecuente, puede causar náuseas, vómitos y somnolencia en lactantes entre 30 minutos y seis horas tras la ingesta.
Nestlé ha señalado que no se ha registrado ningún caso de intoxicación ni síntomas relacionados entre los consumidores y ha insistido en que la retirada es una medida de precaución.
La compañía asegura que los productos no incluidos en los lotes afectados son totalmente seguros, y que la alerta se ha activado solo para prevenir riesgos en un sector tan sensible como la alimentación infantil.
Según las primeras investigaciones, la contaminación podría haberse originado en uno de los ingredientes suministrados por un proveedor externo como es el aceite de ácido araquidónico, un componente esencial en la elaboración de fórmulas infantiles por su papel en el desarrollo neurológico de los bebés.
¿Qué es el ácido araquidónico y por qué se utiliza?
El ácido araquidónico es un ácido graso omega 6 presente de forma natural en alimentos como carne, pescado o huevos. Es fundamental para el funcionamiento del cerebro, los músculos y el sistema inmunitario, también de intervenir en la síntesis de prostaglandinas y otras moléculas implicadas en procesos inflamatorios y vasculares.
Por ello, se añade a las leches de fórmula para favorecer el desarrollo cerebral y visual de los lactantes.
La producción de este ácido se realiza mediante procesos fermentativos con microorganismos, y se sospecha que durante alguna de esas fases se pudo producir la contaminación con Bacillus cereus.
Si bien esta bacteria puede sobrevivir en ambientes con bajo contenido de agua gracias a sus esporas, para producir la toxina necesita condiciones específicas que no suelen darse en aceites.
De momento, no se ha hecho público el origen exacto de la contaminación, pero la empresa ha intensificado los controles exhaustivos en toda su cadena de suministro y ha anunciado la revisión completa de los procedimientos de fermentación y envasado.
Cómo garantizar la seguridad en la preparación de biberones
Más allá de esta alerta, los expertos recuerdan que ninguna leche de fórmula en polvo es completamente estéril, por lo que su manipulación requiere precauciones de carácter especial. Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la FAO recomiendan seguir estrictamente algunas normas básicas:
Lavar bien las manos y las superficies de trabajo antes de comenzar a preparar el biberón.
Usar biberones limpios o esterilizados.
Preparar la leche justo antes de cada toma y desechar la sobrante tras dos horas.
Utilizar agua caliente (70–80 °C) para disolver el polvo, dejándola enfriar después hasta unos 37 °C antes de alimentar al bebé.
Estas medidas resultan especialmente importantes para bebés prematuros, recién nacidos con bajo peso o inmunodeprimidos, que presentan una mayor vulnerabilidad ante bacterias y toxinas alimentarias.
Una crisis de confianza
Aunque Nestlé ha reaccionado con rapidez y transparencia, el impacto reputacional es inevitable. En un contexto donde la confianza del consumidor es básico, cualquier fallo en la seguridad alimentaria infantil genera preocupación y exige una respuesta ejemplar.
La compañía ha habilitado en su web un listado completo de los productos y lotes afectados, así como un formulario de atención al consumidor. Entre tanto, las autoridades sanitarias mantienen activa la vigilancia para evitar nuevos incidentes.