Manos con guantes celestes sostienen un paquete de carne y una lupa aumenta los microplásticos.
Carne con presencia de microplásticos.

Alerta sanitaria en España de AESAN al detectar fragmentos de plástico en carne picada de supermercado

Alerta sanitaria por fragmentos de plástico en carne picada de la marca Cárnicas Gallego

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La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) ha emitido una alerta alimentaria tras detectar la posible presencia de fragmentos de plástico en dos productos de carne picada comercializados bajo la marca Cárnicas Gallego.

Se trata de las variedades burger meat picada de vacuno y burger meat picada mixta (vacuno y cerdo), ambas pertenecientes al lote 6061 y con fecha de caducidad del 13 de febrero de 2026.

Los productos se venden en bandejas de 240 y 500 gramos y, según el comunicado oficial, no deben consumirse bajo ningún concepto.

La alerta fue notificada a la Aesan a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (Sciri), tras una comunicación inicial procedente de Aragón.

Según el organismo, la empresa fabricante informó voluntariamente a las autoridades sanitarias competentes una vez detectada la posible contaminación en sus líneas de producción.

Este tipo de colaboración, señala la agencia, permite activar de manera inmediata los mecanismos de control para evitar riesgos mayores entre los consumidores.

Las investigaciones preliminares apuntan a que la distribución inicial de los productos afectados alcanzó Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid y la Comunidad Valenciana, aunque no se descarta que parte de los lotes hayan sido redistribuidos a otros territorios a través de cadenas de distribución minoristas.

Por ello, la Aesan ha pedido extremar la precaución y revisar el etiquetado de los productos que los consumidores tengan en casa, especialmente en los envases que correspondan al lote mencionado.

El Sciri, sistema de alerta rápida en materia de seguridad alimentaria, ha trasladado la información a las autoridades autonómicas para coordinar la retirada inmediata de las bandejas afectadas de todos los canales de venta.

AESAN y la alerta sobre las medidas de control

La agencia ha insistido en que las administraciones locales y regionales deben verificar que los establecimientos retiren los productos y adopten las medidas de control necesarias para garantizar que ninguna unidad permanezca a la venta.

Aunque hasta el momento no se han registrado incidentes sanitarios ni casos de lesiones, la Aesan advierte de los riesgos potenciales asociados a la presencia de cuerpos extraños en alimentos.

En el caso de fragmentos plásticos, la gravedad depende de su tamaño, forma y composición. Si se trata de piezas grandes, puede existir riesgo de asfixia o daño en el tracto digestivo, especialmente en niños, personas mayores o individuos con dificultades para tragar.

Si bien algunos plásticos pueden liberar sustancias químicas que, al migrar al organismo, generan efectos adversos sobre la salud si se ingieren de manera accidental.

Fuentes de la empresa Cárnicas Gallego han comunicado que la incidencia se encuentra bajo investigación interna y que se ha procedido de forma preventiva a paralizar la producción en la línea implicada.

La compañía asegura que está colaborando “plenamente” con las autoridades y que ha reforzado los controles de calidad en todas sus plantas para evitar la repetición de un suceso similar.

Pero la Aesan recuerda que, hasta que finalicen las verificaciones, no se deben consumir productos del lote 6061, aunque su aspecto o olor resulten aparentemente normales.

La Aesan, dependiente del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, actúa como referente nacional en seguridad alimentaria y supervisa las alertas relacionadas con riesgos que pueden afectar a la salud de los consumidores.

En los últimos meses, el organismo ha intensificado la vigilancia sobre productos cárnicos procesados, un sector donde los incidentes por contaminación accidental —ya pueda ser por materiales, microorganismos o alérgenos no declarados— suelen tener mayor repercusión pública debido a su amplio consumo.

La agencia insiste en que las alertas alimentarias no implican necesariamente una situación de emergencia, sino una medida de prevención.

En este caso, el aviso busca evitar posibles lesiones o intoxicaciones derivadas de un consumo inadvertido.

Los consumidores que detecten el lote afectado deben devolver el producto al punto de venta o desecharlo de forma segura, evitando su consumo bajo cualquier circunstancia.

El suceso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de los controles de trazabilidad y de los mecanismos de respuesta rápida ante posibles contaminaciones en la cadena alimentaria.

La Aesan recuerda que la seguridad alimentaria es una responsabilidad compartida entre productores, distribuidores, administraciones y consumidores, y que mantener la confianza pública exige una comunicación transparente y la actuación inmediata cuando surge cualquier indicio de riesgo.