Mecánicos revisando coches en la ITV.

Antes de ir a la ITV revisa esto en tu coche, miles de conductores suspenden por el mismo motivo

Cómo preparar el coche para la ITV y evitar un resultado desfavorable

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La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) es un trámite obligatorio para garantizar que los coches que circulan cumplen las condiciones mínimas de seguridad y emisiones.

Cada año miles de conductores reciben un resultado desfavorable por fallos relativamente sencillos de detectar antes de acudir a la estación. Una revisión básica previa puede marcar la diferencia entre superar la inspección a la primera o tener que repetirla tras realizar reparaciones.

Superar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) a la primera depende en gran medida de una revisión previa por parte del conductor.

Si bien muchos automovilistas acuden directamente a la estación sin comprobar nada, los datos de diferentes inspecciones muestran que la mayoría de los rechazos se deben a fallos simples que podrían haberse detectado en casa o en un taller.

Revisar iluminación, neumáticos, niveles de líquidos, sistema de frenos y estado general del vehículo puede evitar una segunda visita y gastos innecesarios.

La iluminación es uno de los elementos que más defectos graves genera en las inspecciones. Los técnicos comprueban que funcionen correctamente las luces de posición, cruce, carretera, intermitentes, freno, marcha atrás y la iluminación de la matrícula.

Un simple fallo en una bombilla puede provocar un resultado desfavorable. Por ello se recomienda encender todas las luces antes de acudir a la ITV y verificar también que los intermitentes mantengan una frecuencia normal y visible.

Los neumáticos constituyen otro punto crítico. La normativa exige una profundidad mínima del dibujo de 1,6 milímetros, aunque los especialistas aconsejan cambiarlos antes de llegar a ese límite.

Igualmente el desgaste, los inspectores observan posibles deformaciones, cortes o ampollas en los flancos. También se revisa que las ruedas de un mismo eje sean del mismo tipo y dimensión homologada. Circular con presión incorrecta no solo puede influir en la inspección, sino que aumenta el consumo y reduce la seguridad.

La visibilidad del conductor es igualmente determinante durante la revisión. Un parabrisas con grietas en la zona de visión puede suponer un defecto grave. Los limpiaparabrisas deben barrer correctamente el agua y no dejar zonas opacas.

A esto se suma la comprobación del sistema de frenos y de la suspensión. Si al frenar el vehículo se desvía o aparecen vibraciones en el volante, es aconsejable acudir a un taller antes de la cita.

Apartados fundamentales para pasar la ITV

Otro apartado básico es el estado del motor y el control de emisiones contaminantes. Los inspectores analizan los gases que salen por el escape para comprobar que el vehículo se mantiene dentro de los límites legales.

Un mantenimiento deficiente, filtros sucios o averías en el sistema de combustión pueden disparar estos valores. Por eso conviene revisar previamente el nivel de aceite, el líquido refrigerante y el del sistema de frenos.

La revisión exterior también incluye la carrocería y el habitáculo. Puertas, capó y maletero deben abrir y cerrar con normalidad, mientras que los cinturones de seguridad tienen que bloquearse correctamente al tirar de ellos. Los asientos no pueden estar sueltos y la matrícula debe ser perfectamente legible.

Presentar el vehículo limpio facilita el trabajo de los inspectores y transmite una imagen de mantenimiento adecuado.

También, acudir con toda la documentación obligatoria evita retrasos administrativos: permiso de circulación, tarjeta de inspección técnica y justificante del seguro en vigor.

Cuando existen dudas sobre el estado general del coche, muchos especialistas recomiendan realizar una revisión básica en un taller de confianza antes de acudir a la ITV.

Preparar el coche con antelación no solo aumenta las probabilidades de superar la inspección a la primera, también mejora la seguridad diaria en carretera.

Muchos de los fallos detectados en la ITV, como neumáticos desgastados o luces defectuosas, están directamente relacionados con accidentes de tráfico.

Dedicar unos minutos a comprobar estos elementos permite detectar averías pequeñas antes de que se conviertan en problemas costosos.

En un contexto de parque automovilístico envejecido, los expertos insisten en que el mantenimiento preventivo es la mejor herramienta para alargar la vida útil del vehículo y circular con mayores garantías.

Una preparación básica puede marcar la diferencia entre una inspección favorable o una repetición obligatoria días después innecesaria.

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