Compras online: el nuevo arancel de 3 euros abre un conflicto con el derecho de desistimiento
El nuevo arancel de 3 euros en compras online abre un frente por el derecho de desistimiento de los consumidores
La entrada en vigor del nuevo arancel de 3 euros para determinados envíos de comercio electrónico procedentes de países extracomunitarios ha reavivado el debate sobre la protección de los consumidores en las compras online.
Mientras la Unión Europea defiende que la medida busca equilibrar la competencia entre vendedores europeos y plataformas internacionales, organizaciones de defensa de los consumidores advierten de un posible efecto no previsto: que quienes ejerzan su derecho de desistimiento no recuperen todo el importe abonado.
Desde el 1 de julio, los envíos con un valor inferior a 150 euros que lleguen directamente a consumidores de la UE están sujetos a un gravamen fijo de 3 euros por cada categoría arancelaria incluida en el paquete.
La reforma elimina la histórica exención aduanera para este tipo de importaciones y forma parte del proceso de modernización del sistema aduanero europeo.
El reembolso del arancel genera dudas en las devoluciones
La principal preocupación planteada por la Asociación Española de Consumidores no se centra únicamente en el incremento del coste de las compras, sino en el tratamiento de ese importe cuando un cliente decide devolver un artículo dentro del plazo legal de desistimiento.
La organización sostiene que, según la información trasladada por fuentes de la Administración, el IVA abonado en estas operaciones sí podría recuperarse, mientras que el arancel de 3 euros no tendría un mecanismo automático de devolución.
En la práctica, ello obligaría a que fuera el propio vendedor quien asumiera ese reembolso, una circunstancia que, a juicio de la asociación, podría derivar en conflictos entre comercios y compradores.
La entidad considera que esta situación puede afectar a uno de los derechos básicos reconocidos a los consumidores en las compras a distancia: la posibilidad de desistir del contrato dentro del plazo legal sin asumir costes distintos de los expresamente previstos por la normativa.
Por ese motivo, reclama que la legislación establezca de forma clara que el arancel sea reembolsable cuando la devolución se produzca por el ejercicio del derecho de desistimiento, así como en los supuestos de productos defectuosos o cuando el artículo recibido no se corresponda con lo contratado.
La Unión Europea defiende que la medida busca corregir distorsiones del mercado
La Comisión Europea justifica la introducción de este gravamen como una respuesta al crecimiento de las importaciones de bajo valor procedentes, principalmente, de China.
Según los datos comunitarios, en 2025 llegaron al mercado europeo cerca de 5.900 millones de artículos de este tipo, una cifra que ha aumentado de forma acelerada durante los últimos años.
Bruselas sostiene que la antigua exención favorecía determinados modelos de negocio y generaba una competencia desigual respecto a los comercios establecidos dentro de la Unión.
Además, argumenta que numerosos controles realizados sobre productos importados detectaron elevados niveles de incumplimiento de las normas europeas de seguridad y etiquetado.
La tasa de 3 euros tiene carácter transitorio y permanecerá vigente hasta 2028, cuando entre en funcionamiento el nuevo sistema europeo de gestión aduanera, que sustituirá este modelo por un régimen basado en los aranceles ordinarios aplicables a cada mercancía.
Consumidores y comercios afrontan un nuevo escenario
Aunque el nuevo arancel persigue reforzar los controles sobre el comercio electrónico internacional y reducir la ventaja competitiva de las plataformas que envían productos directamente desde terceros países, su aplicación práctica abre interrogantes sobre las devoluciones y la protección de los compradores.
Las asociaciones de consumidores consideran necesario aclarar cuanto antes el tratamiento de este coste para evitar interpretaciones distintas entre vendedores y clientes.
En su opinión, una regulación específica permitiría reducir reclamaciones y ofrecer mayor seguridad jurídica tanto a quienes compran por internet como a las empresas que gestionan devoluciones.
Mientras tanto, los consumidores que realicen pedidos sujetos al nuevo sistema deberán revisar con atención las condiciones de venta y de devolución ofrecidas por cada plataforma o comercio, especialmente en operaciones realizadas con vendedores establecidos fuera de la Unión Europea, donde la gestión del reembolso del nuevo arancel puede convertirse en uno de los principales puntos de fricción.