El 95% de los aguacates que venderá Mercadona cultivados en España, el motivo real detrás del anuncio
Por qué Mercadona quiere que sepas que sus aguacates son españoles
La cadena valenciana Mercadona ha anunciado que durante la campaña de 2026 comercializará más de 14 millones de kilos de aguacates cultivados en España, lo que representa el 95% de todos los aguacates que pondrá a la venta hasta abril.
La cifra supone un incremento del 18% respecto al año anterior y, aunque pueda parecer un gesto meramente comercial, encierra una estrategia que es robustecer la imagen de compromiso con el producto nacional y responder a un contexto agrícola y económico que exige adaptaciones rápidas.
Durante años, las grandes cadenas de distribución han sido criticadas por favorecer las importaciones frente a la producción local.
En el caso del aguacate, el problema ha sido especialmente visible: mantener su presencia todo el año en los lineales implica recurrir a proveedores de Marruecos, Perú o Chile, países con cosechas en distintas estaciones.
Por eso, el anuncio de Mercadona llega en un momento calculado: justo cuando comienza la campaña española y cuando más atención mediática despierta el debate sobre el origen de los alimentos.
Las cooperativas Trops, Surfruit y Avocoop, entre otras, se beneficiarán directamente de este incremento, pues concentran gran parte de la producción nacional.
Pero más allá de las cifras, la clave está en el mensaje. Mercadona busca mejorar su imagen frente a las críticas por importar fruta extranjera así como también posicionarse como un actor comprometido con el campo español, en un contexto en el que la sensibilidad del consumidor hacia el producto de proximidad va en aumento.
El dato del 18% de crecimiento en la compra de aguacates nacionales no puede entenderse sin el contexto agrícola reciente.
Durante la campaña 2023/2024, la producción española se desplomó un 34% respecto a 2019/2020 debido a la sequía y la falta de recursos hídricos en las principales zonas productoras, sobre todo en Andalucía.
Campaña del aguacate en Mercadona
En la campaña 2024/2025, la recuperación fue notable —de 56.000 a 75.000 toneladas— y para la actual, 2025/2026, las previsiones son aún más optimistas: se espera un incremento del 25% gracias a mejores condiciones climáticas y la entrada en producción de nuevas plantaciones.
Así, el aumento del suministro nacional no es solo mérito de la cadena, sino también resultado de una coyuntura favorable.
Los precios, además, han tendido a estabilizarse, lo que permite a los distribuidores priorizar el producto español sin comprometer su rentabilidad.
Pero el debate no termina en el aguacate. La apuesta por el producto nacional responde también a una estrategia defensiva y estructural de las grandes cadenas frente a los desafíos logísticos y geopolíticos que afectan al comercio internacional.
La pandemia, la guerra en Ucrania y las tensiones con terceros países han demostrado la vulnerabilidad de depender en exceso de las importaciones.
Por ello, reforzar las cadenas de suministro internas y fomentar cultivos locales se ha convertido en una prioridad estratégica.
En este contexto, España está viviendo una reconfiguración agrícola. La tradicional hegemonía andaluza en la producción de aguacates está dando paso a un modelo más diversificado. Valencia ha ganado terreno, y Asturias, que ya lidera el cultivo de kiwis, estudia su entrada en el mercado del llamado “oro verde”.
Este desplazamiento territorial busca reducir riesgos ante la crisis hídrica y garantizar la sostenibilidad de un producto cada vez más demandado.
No obstante, los expertos advierten que la expansión de cultivos subtropicales en zonas no tradicionales debe realizarse con prudencia.
El equilibrio entre sostenibilidad, rentabilidad y consumo responsable será determinante para el futuro del sector.
A pesar de las dificultades, la decisión de Mercadona apunta a una tendencia clara: las grandes distribuidoras están revalorizando el origen español no solo por razones de marketing, sino por necesidad estratégica.
En un escenario marcado por la incertidumbre climática y regulatoria, mirar hacia dentro puede ser la mejor garantía de estabilidad.
El mensaje de la compañía es doble: apoyar al campo español y blindarse ante los vaivenes globales.
Puede haber una buena dosis de comunicación corporativa en el anuncio, pero también una realidad innegable como es la sostenibilidad y la seguridad alimentaria ya no son opciones, sino la base sobre la que se construye el futuro de la distribución agroalimentaria.