El ajo negro de Mercadona, el superalimento que revoluciona la salud y el sabor
Por qué el ajo negro de Mercadona se ha convertido en el nuevo imprescindible saludable
El ajo negro, ese ingrediente que hasta hace poco sonaba a casi casi una rareza asiática, se ha convertido en uno de los productos estrella de Mercadona. Su presentación en dientes pelados y su carácter 100% natural han logrado que este superalimento, tan saludable como versátil, se gane un sitio, un lugar fijo en la despensa de muchos hogares.
A un precio de 4,45 euros por un bote de 85 gramos, puede parecer un capricho, pero sus beneficios para el organismo son enormes y justifican su valor.
El ajo negro no es una variedad diferente del ajo tradicional. Se obtiene mediante un proceso controlado de fermentación así como de maduración del ajo blanco a temperatura y humedad específicas durante varias semanas.
Este tratamiento transforma su color, textura y sabor, dando lugar a un alimento con matices dulces y umami, sin el picor ni el olor penetrante que son tan característicos del ajo común.
Su éxito en los lineales de Mercadona se debe, en parte, a su facilidad de uso puesto que viene ya pelado y listo para incorporar a salsas, cremas o guisos. Además, su textura tierna lo convierte en un ingrediente perfecto para untar en tostadas o integrar en vinagretas.
Pero más allá de su sabor, lo que realmente ha impulsado su popularidad es su impresionante perfil nutricional.
Diversos estudios científicos han demostrado que el ajo negro contiene entre cinco y siete veces más antioxidantes que el ajo blanco. En el transcurso de la fermentación se multiplica la concentración de S-alilcisteína (SAC), un compuesto con potentes efectos antioxidantes y antiinflamatorios.
Este principio activo ayuda a neutralizar radicales libres, frenar el envejecimiento celular y proteger las células del daño oxidativo.
Desde el punto de vista cardiovascular, su consumo regular puede reducir mucho el colesterol LDL (el llamado “malo”), equilibrar los triglicéridos y favorecer la circulación sanguínea.
Sus propiedades antihipertensivas contribuyen positivamente a poder regular la presión arterial y a prevenir posibles trombosis. Por ello, cada vez más cardiólogos lo recomiendan como un complemento natural dentro de una dieta equilibrada.
Más factores positivos del ajo negro vendido en Mercadona
El ajo negro también destaca por su tremendo efecto inmunomodulador, al estimular bien la producción de macrófagos y linfocitos. Esto quiere decir, refuerza las defensas naturales del organismo frente a virus y bacterias, actuando de forma que es como un auténtico antibiótico natural sin los efectos secundarios de los fármacos convencionales.
En temporadas de resfriados o gripes, su incorporación diaria puede marcar enormemente la diferencia.
Otra de sus virtudes es su acción beneficiosa sobre el metabolismo que tiene sobre la glucosa, lo que lo convierte en un aliado para quienes padecen diabetes tipo 2. Favorece la secreción de una sustancia como la insulina y contribuye a mantener los niveles de azúcar en sangre dentro de los rangos saludables.
En el ámbito digestivo, el ajo negro es suave y fácil de asimilar, ya que el proceso de fermentación elimina las sustancias irritantes del ajo crudo.
Pero hay más puesto que mejora el tránsito intestinal, actúa como depurativo hepático y ayuda a eliminar toxinas. Además, su alto contenido en colágeno natural favorece las articulaciones y aporta energía sostenida, ayudando a combatir el estrés y la fatiga.
En materia culinaria no tiene límites pues se puede cocinas desde un puré de patatas con ajo negro hasta un alioli gourmet o una salsa para carnes, su sabor aterciopelado y ligeramente dulce eleva cualquier receta.
Muchos cocineros lo consideran un ingrediente “mágico” capaz de transformar platos que resultan muy sencillos en auténticas experiencias gastronómicas.
El ajo negro que Mercadona ha puesto al alcance de todos combina salud, pero también el sabor y la comodidad. Es un producto que reivindica el valor de la innovación en los alimentos sin renunciar a la naturalidad. Un lujo asequible que demuestra que la felicidad, a veces, cabe en un pequeño frasco de 85 gramos.