El boom del mercado de segunda mano en España: cuánto se ahorra realmente al comprar algo usado, según la OCU
Lo que revelan los datos de la OCU sobre el ahorro real al comprar productos usados
La compra y venta de productos usados o de segunda mano se ha convertido en una práctica habitual para millones de españoles.
Según los últimos datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), siete de cada diez personas de edades comprendidas entre 18 y 64 años han adquirido en los últimos doce meses al menos un artículo de segunda mano, y un 15 % reconoce haberlo hecho siete o más veces.
Este fenómeno, impulsado por la digitalización y la conciencia económica y medioambiental, es un reflejo del cambio profundo en los hábitos de consumo del país.
El gasto medio anual en este tipo de transacciones alcanza los 167 euros, lo que supone una parte relevante del presupuesto destinado a todo lo que son compras personales o familiares.
Pero más allá del ahorro individual, la repercusión es considerable ya que la OCU estima que los consumidores logran ahorrar un 21 % respecto al precio original de los productos, una cifra que confirma el atractivo de este mercado en tiempos de inflación y encarecimiento del coste de vida.
Por otro lado, el 41 % de los españoles ha vendido algún producto usado durante el último año, con unos ingresos medios de 137 euros.
Este dato revela no solo una economía circular más activa, sino también una mentalidad más práctica, en la que los objetos recuperan valor al pasar de mano en mano.
Los expertos destacan que el mercado de segunda mano ha dejado de asociarse a la precariedad para convertirse en una opción de consumo inteligente, sostenible y con una importante carga ética.
El protagonismo de las plataformas digitales es innegable. El 69 % de las operaciones de compraventa se realizan entre particulares mediante webs o aplicaciones como Vinted y Wallapop, que han revolucionado la manera de intercambiar bienes.
Estas plataformas no solo facilitan el contacto directo entre usuarios, sino que también ofrecen herramientas de confianza, sistemas de pago seguros y opciones de envío, factores clave para el crecimiento sostenido del sector.
Aun así, más de la mitad de los usuarios prefiere el intercambio presencial, especialmente cuando el producto se encuentra en la misma localidad o no requiere un transporte complejo.
Plataformas de segunda mano y productos usados
En esos casos, los pagos suelen realizarse en efectivo o mediante aplicaciones como Bizum, PayPal u otras plataformas similares, que permiten transacciones rápidas y sin comisiones elevadas.
En cuanto a las categorías más populares, los artículos de moda —como son ropa, calzado y accesorios— lideran las búsquedas con un 48 %, seguidos por los libros, películas y música (46 %) y los muebles y objetos de decoración (44 %). Detrás se sitúan los juguetes (32 %) y los productos deportivos (28 %).
Esta diversidad refleja un mercado maduro, donde tanto lo funcional como lo emocional encuentran un espacio de intercambio.
La satisfacción del consumidor en este tipo de operaciones es alta: solo un 5 % de los usuarios declara haber tenido algún problema, principalmente por recibir un artículo en peor estado del anunciado o con algún fallo funcional.
En este sentido, la OCU recuerda que los compradores cuentan con derecho a garantía también en productos de segunda mano: seis meses por defectos ocultos cuando se trata de una compraventa entre particulares, y al menos un año si el vendedor es un profesional o tienda especializada.
Los analistas coinciden en que la expansión del mercado de segunda mano responde a una combinación de necesidad económica, sostenibilidad y cambio cultural. Cada vez más consumidores asumen que reutilizar es una forma de contribuir al medio ambiente y reducir el desperdicio.
Cabe destacar que generaciones más jóvenes ven en estas plataformas no solo un modo de ahorrar, sino también un estilo de vida más consciente y alineado con los valores de consumo responsable.
España consolida así una tendencia que ya domina en buena parte de Europa: la economía circular se normaliza, y el producto usado se revaloriza.
Bajo el llamativo lema “dar una segunda vida a las cosas” deja de ser una opción marginal para convertirse en una práctica cotidiana que, encima, es rentable, en el que el ahorro, la sostenibilidad y la confianza digital se dan la mano.