El problema de los coches eléctricos que muchos descubren demasiado tarde, según la OCU
La OCU avisa del gasto que muchos no calculan antes de comprar un coche eléctrico: el seguro puede costar hasta un 36 % más
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El mercado del coche eléctrico sigue creciendo en España y las matriculaciones encadenan meses al alza, impulsadas por las ayudas públicas, las restricciones ambientales y una oferta cada vez más amplia.
No obstante, la OCU ha puesto el foco en un coste que muchos conductores no tienen en cuenta antes de dar el salto a la movilidad eléctrica: el precio del seguro.
Según un análisis realizado por la organización sobre nueve pólizas a todo riesgo, con y sin franquicia, asegurar un coche eléctrico puede resultar un 36 % más caro de media que hacerlo con un modelo de gasolina de precio y prestaciones similares. En el caso de los híbridos, el sobrecoste ronda el 20 %.
La advertencia llega en un momento de fuerte crecimiento del sector. Solo en abril, las ventas de vehículos eléctricos aumentaron un 44 % respecto al mismo periodo del año anterior, superando las 11.000 unidades matriculadas y acercándose al 9 % del mercado total.
El coste oculto que aparece después de la compra
El precio de adquisición de un coche eléctrico sigue siendo una de las principales barreras para muchos compradores, aunque las diferencias frente a modelos de combustión se han reducido en los últimos años.
Pese a ello, la OCU sostiene que hay otro factor económico que pasa más desapercibido y que puede alterar de forma importante el presupuesto anual del conductor.
El motivo principal del encarecimiento de las pólizas está relacionado con las baterías. Las aseguradoras consideran que una reparación tras un accidente puede disparar los costes del siniestro, especialmente en modelos de gran autonomía.
Según la OCU, sustituir una batería dañada puede alcanzar los 15.000 euros, y en numerosos casos la reparación obliga directamente al reemplazo completo del sistema.
Ese escenario provoca que muchas compañías eleven las primas de los seguros a todo riesgo para compensar posibles indemnizaciones futuras. La situación afecta especialmente a conductores que buscan coberturas amplias para vehículos nuevos, donde el valor del coche todavía es elevado.
La OCU considera además que el sobreprecio aplicado a algunos híbridos no siempre está justificado, especialmente en los no enchufables, cuyas baterías son considerablemente más pequeñas y baratas que las de un eléctrico puro.
Las aseguradoras pueden declarar siniestro total antes de reparar
Otro de los puntos que preocupa a la organización de consumidores es la gestión de los accidentes graves. La OCU advierte de que, si la batería resulta dañada tras una colisión, la aseguradora podría optar por declarar el vehículo siniestro total en lugar de asumir el coste de la sustitución.
En esos casos, la compañía suele indemnizar al propietario con el valor venal del coche, una cifra que puede quedar por debajo de las expectativas del conductor, sobre todo durante los primeros años de uso.
Por ese motivo, la organización recomienda revisar con detalle las condiciones de las pólizas y comprobar cuál es el máximo indemnizable en caso de accidente.
Igualmente pide que las aseguradoras informen de forma más transparente en cada renovación, permitiendo comparar mejor las coberturas entre distintas compañías.
El informe sobre seguros se suma a otras advertencias recientes lanzadas por la OCU sobre la movilidad eléctrica. La organización también ha señalado problemas en la red de recarga para viajes largos, con puntos fuera de servicio, falta de cargadores rápidos y dificultades de pago en carretera.
A eso se añaden las dudas sobre la autonomía real de algunos modelos y el impacto económico de futuras tasas específicas para vehículos eléctricos que ya estudian algunos países europeos.
Pese a ello, el crecimiento comercial del sector continúa y los fabricantes mantienen sus planes de electrificación.
Entre tanto, asociaciones de consumidores y aseguradoras coinciden en que el comprador necesita cada vez más información antes de tomar una decisión que, más allá del precio de compra, implica gastos adicionales que pueden marcar la diferencia a largo plazo.