Muchos vehículos aparcados en una calle y una carpeta con documentos, gafas y calculadora.
Vehículos y el seguro a "todo riesgo".

El 'todo riesgo' no es lo que parece: pagas más de 1.000 euros y estas cosas no están cubiertas, la OCU informa

Récord histórico en el seguro del coche: por qué pagas más y recibes menos cobertura

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La escalada del precio de los seguros de coche en España ha puesto en estado de aviso o de alerta a millones de conductores, que afrontan renovaciones cada vez más costosas sin tener claro qué cubre realmente su póliza.

El encarecimiento del seguro del automóvil en España se ha convertido en un problema generalizado para la economía doméstica. Durante el primer trimestre del año 2026, las primas han alcanzado máximos históricos, con incrementos que rondan el 14% respecto al año anterior en algunas modalidades.

Este aumento no distingue entre tipos de póliza, ya que tanto los seguros a todo riesgo como los de terceros han experimentado subidas significativas.

En el caso de los seguros más completos, el coste medio ya supera los 1.000 euros anuales, una cifra que tensiona el presupuesto de muchas familias. Por su parte, los seguros a terceros han registrado incrementos cercanos al 13%, situando la prima media en torno a los 516 euros.

Este escenario afecta de forma directa a la mayoría de la población, teniendo en cuenta que aproximadamente ocho de cada diez hogares españoles cuentan con al menos un vehículo asegurado.

Diversos factores explican esta escalada. Entre ellos destacan el aumento del precio de los recambios, el encarecimiento de la mano de obra en los talleres y el incremento del coste de los vehículos nuevos.

A esto se suma un repunte de la siniestralidad y el envejecimiento del parque automovilístico, que eleva el riesgo asegurador y, en consecuencia, las primas.

OCU: El mito del “todo riesgo” y sus exclusiones

A pesar de su elevado precio, los seguros a todo riesgo no garantizan una cobertura absoluta. El término, ampliamente utilizado en el sector, responde más a una estrategia comercial que a una realidad contractual.

Estas pólizas incluyen una mayor protección que las básicas, especialmente en lo relativo a daños propios, pero están sujetas a numerosas limitaciones.

Entre las exclusiones más habituales se encuentran los daños que afectan únicamente a determinados componentes del vehículo. Elementos como neumáticos o catalizadores pueden quedar fuera de la cobertura si no están asociados a un siniestro mayor.

Esto implica que situaciones comunes, como el reventón de una rueda sin más consecuencias, no siempre están cubiertas.

También existen restricciones relacionadas con el uso del vehículo. Algunas aseguradoras excluyen los daños producidos durante el transporte de mercancías consideradas peligrosas, incluso cuando se trata de productos de uso cotidiano.

También las pólizas establecen límites claros en las indemnizaciones, que varían en función de la antigüedad del coche.

Con el paso del tiempo, el valor indemnizable del vehículo disminuye. Inicialmente, muchas aseguradoras ofrecen el denominado “valor a nuevo”, pero este se sustituye progresivamente por el valor de mercado o el valor venal.

Esto provoca que, en vehículos con varios años de antigüedad, las compensaciones resulten insuficientes para cubrir reparaciones importantes.

Seguros del hogar: limitaciones similares y letra pequeña

La problemática no se limita al ámbito del automóvil. Los seguros de hogar, especialmente aquellos que incluyen coberturas de todo riesgo accidental, también presentan condiciones restrictivas que muchos usuarios desconocen.

Estas pólizas suelen incorporar franquicias, límites de indemnización y requisitos mínimos para activar la cobertura.

Uno de los aspectos más relevantes es la exclusión de daños considerados meramente estéticos. Arañazos, desconchados o pequeñas deformaciones en muebles y electrodomésticos no suelen estar cubiertos, lo que genera frustración entre los asegurados.

Igualmente los daños causados por mascotas domésticas quedan frecuentemente fuera de las garantías.

Otra limitación importante está relacionada con la ocupación de la vivienda. Muchas aseguradoras restringen o anulan determinadas coberturas si el inmueble permanece deshabitado durante un periodo concreto. Esta condición afecta no solo a los robos, sino también a otros incidentes como fugas de agua o incendios.

Ante este contexto, los expertos coinciden en la importancia de revisar detenidamente las condiciones de cada póliza. Comparar ofertas, analizar coberturas y prestar atención a la letra pequeña se ha convertido en una práctica imprescindible para evitar sorpresas desagradables.

En un mercado cada vez más caro y complejo, la información se posiciona como la principal herramienta de defensa del consumidor.