Tarjetas revolving.

Esta es la tarjeta bancaria que recomienda evitar por su elevado coste, según la OCU

La organización de consumidores considera que este tipo de tarjetas favorece el sobreendeudamiento y recomienda revisar las condiciones de pago y los intereses antes de utilizarlas

·

Las tarjetas revolving, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), la TAE y el crédito al consumo están, de nuevo, en el centro del debate sobre las finanzas personales.

La asociación de consumidores desaconseja de forma expresa el uso de este tipo de productos al considerar que pueden generar un endeudamiento prolongado debido a sus elevados intereses y a un sistema de devolución que reduce muy lentamente la deuda pendiente.

Su recomendación pasa por optar por otras modalidades de pago que permitan un mayor control del gasto y un menor coste financiero.

Por qué la OCU desaconseja las tarjetas revolving

Las tarjetas revolving funcionan como una línea de crédito renovable. El usuario dispone de un límite de gasto y devuelve el dinero mediante cuotas mensuales previamente fijadas.

El problema, según la OCU, aparece cuando esas cuotas son reducidas, ya que gran parte del pago mensual se destina a cubrir intereses y apenas amortiza el capital pendiente. Como consecuencia, la deuda puede mantenerse durante años incluso aunque no se realicen nuevas compras.

La organización considera que este mecanismo transmite una sensación de gasto asumible porque las cuotas suelen ser bajas, pero advierte de que el coste total de la financiación puede multiplicarse con el paso del tiempo.

Por ese motivo, sostiene que estas tarjetas no son una opción recomendable para la mayoría de consumidores, especialmente cuando existen alternativas más económicas para financiar compras o gestionar pagos puntuales.

Otro de los aspectos que preocupa a la asociación es que algunos usuarios desconocen que disponen de una tarjeta de este tipo.

En determinados casos, la modalidad revolving puede estar vinculada a determinadas tarjetas de crédito o a productos comercializados en establecimientos comerciales, por lo que recomienda revisar detenidamente el contrato y comprobar las condiciones de devolución antes de utilizarlas.

Cómo identificar este tipo de financiación

La OCU aconseja prestar atención a la Tasa Anual Equivalente (TAE), uno de los indicadores más relevantes para conocer el coste real del crédito.

Las tarjetas revolving suelen incorporar tipos de interés considerablemente superiores a los de otros productos financieros, por lo que la entidad recomienda comparar condiciones antes de contratar cualquier modalidad de pago aplazado.

También recomienda revisar los extractos bancarios para comprobar si aparecen referencias al pago aplazado, crédito renovable o sistema revolving.

Si el cliente detecta que únicamente está abonando una cuota mínima cada mes y la deuda apenas disminuye, conviene revisar el contrato y valorar un cambio en la modalidad de pago para reducir el coste financiero.

La asociación recuerda además que comprender las condiciones del producto antes de firmarlo resulta esencial para evitar situaciones de sobreendeudamiento.

Conocer el funcionamiento de los intereses, el importe de las cuotas y el plazo estimado para devolver el dinero ayuda a calcular el coste real de la financiación antes de asumir cualquier compromiso económico.

Las alternativas que recomienda la organización

Frente a las tarjetas revolving, la OCU apuesta por utilizar el medio de pago más adecuado según cada necesidad. La tarjeta de débito sigue siendo la opción más recomendable para los gastos cotidianos porque el importe se carga directamente en la cuenta corriente y evita generar deuda.

Para determinadas operaciones, la organización considera útil la tarjeta de crédito tradicional siempre que el saldo se liquide íntegramente al final del periodo pactado y no genere intereses.

De esta forma puede ofrecer flexibilidad sin incrementar el coste de las compras cuando se utiliza de manera responsable.

Además, la OCU destaca las ventajas de las tarjetas prepago y virtuales para compras por internet o viajes, ya que permiten limitar el dinero disponible y reducir el impacto económico en caso de fraude o uso indebido de los datos bancarios.

Según la organización, combinar distintos tipos de tarjeta en función del uso previsto puede mejorar tanto el control del gasto como la seguridad de las operaciones.

Ver más de Consumo