Este es el guacamole de Mercadona que triunfa por su sabor y su 95 % de aguacate
El secreto detrás del guacamole de Mercadona que arrasa en ventas en toda España
Hablar hoy del guacamole de Mercadona es hablar de uno de esos productos que han sabido colarse en el día a día del consumidor casi sin hacer ruido.
No se trata solo de una moda pasajera ni de un producto más en la sección de refrigerados: estamos ante una salsa que ha conseguido algo poco habitual en el gran consumo, generar fidelidad. Tanto en cifras de ventas como en la percepción que tiene el cliente cuando lo incorpora a su rutina alimentaria.
Uno de los aspectos que más llama la atención es su formulación. A diferencia de otros productos similares del mercado, este guacamole destaca por una composición clara y directa, con un 95 % de aguacate como ingrediente principal.
El resto se completa con elementos clásicos de la receta tradicional: cebolla, cilantro, jalapeño y sal, además de los ajustes necesarios para garantizar su conservación sin alterar su sabor.
Esa alta proporción de fruta marca una diferencia evidente tanto en textura como en sabor, más cercano al guacamole que se prepara en casa que a una salsa industrial estándar.
Desde el punto de vista nutricional, el producto se sitúa en una posición ventajosa frente a otros untables habituales. El aguacate aporta grasas monoinsaturadas, fibra y micronutrientes que lo convierten en una opción más interesante que muchas cremas vegetales o salsas procesadas.
Evidentemente, no es un alimento ligero en calorías, pero sí encaja bien dentro de una dieta equilibrada cuando se consume con moderación y acompañado de verduras, legumbres o proteínas.
Otro elemento clave está en su origen. El guacamole que se vende en Mercadona se elabora en Málaga por Frutas Montosa, una empresa especializada en el cultivo y transformación del aguacate.
La ubicación no es casual: el sur de España, y en particular la Axarquía malagueña, se ha consolidado como una de las zonas más importantes de producción de aguacate en Europa. Esto permite trabajar con fruta de proximidad y controlar mejor todo el proceso, desde el campo hasta el envasado.
La estrategia de formatos también ha sido determinante en su éxito. El guacamole se comercializa en dos tamaños bien diferenciados: una tarrina pequeña, pensada para consumos individuales o parejas, y una versión XL de 500 gramos, orientada a reuniones, comidas informales o familias.
Esta doble opción facilita que el producto se adapte a distintos momentos de consumo sin generar desperdicio, algo cada vez más valorado por el consumidor.
El guacamole y su uso en la cocina
En cuanto a su uso en cocina, pocas salsas ofrecen tanta versatilidad. Lo utilizo habitualmente como aperitivo, acompañado de nachos o crudités, pero también funciona como complemento en ensaladas, relleno de wraps, base para tostas o incluso como sustituto de otras salsas más pesadas en platos de pasta o arroz.
Su sabor es equilibrado, sin exceso de picante, lo que amplía su público potencial y permite integrarlo en recetas muy distintas sin que domine el conjunto.
Hay, además, un factor intangible que explica parte de su éxito: la comodidad. El consumidor actual valora cada vez más los productos listos para consumir que no sacrifican calidad.
Preparar un guacamole casero lleva tiempo, exige elegir bien el punto del aguacate y ajustar sabores. Este producto elimina ese proceso y ofrece un resultado constante, algo que explica por qué muchos lo consideran un fijo en la nevera.
El guacamole de Mercadona no destaca solo por su composición o por su precio competitivo, sino por haber entendido cómo quiere comer hoy el consumidor: rápido, bien y sin renunciar al sabor. Su consolidación en el lineal es la prueba de que, cuando un producto industrial se hace con criterio, puede acercarse mucho a la experiencia de lo casero.