Un carro de la compra en un supermercado con productos frescos.
Carro de la compra en un supermercado.

La cesta de la compra vuelve a dispararse: FACUA y la OCU advierten de lo que ya está subiendo en el supermercado

La cesta de la compra vuelve a subir y reabre el debate sobre el IVA de los alimentos

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La reciente evolución de los precios alimentarios confirma un cambio de tendencia que preocupa a consumidores y productores en España.

Después de varios meses de cierta contención, el coste de la cesta de la compra ha repuntado con fuerza en apenas treinta días, impulsado por factores energéticos y geopolíticos que vuelven a tensionar los mercados internacionales.

Los datos más recientes reflejan un incremento mensual del 1,53%, el mayor desde mediados de 2025, lo que rompe la leve tendencia a la baja observada anteriormente.

Este encarecimiento coincide con el impacto indirecto de la guerra en Oriente Próximo, especialmente en los costes del combustible y la energía.

Las categorías más afectadas han sido las frutas y verduras, con subidas cercanas al seis por ciento, seguidas de la carne, la charcutería y determinadas bebidas.

También los lácteos han registrado incrementos, consolidando una presión generalizada sobre productos básicos que forman parte del consumo cotidiano de los hogares.

Algunos productos concretos han experimentado aumentos especialmente llamativos. La ensalada envasada se ha encarecido de forma notable, mientras que hortalizas como cebollas y pimientos han subido en torno a dos dígitos. Frutas, tomates y derivados lácteos también han registrado alzas significativas en este periodo reciente.

En el ámbito de la carne, ciertos cortes como el entrecot han aumentado de precio de manera destacada, al igual que bebidas como el zumo de naranja.

Estos incrementos reflejan el traslado progresivo de los costes de producción y distribución al consumidor final en un contexto de incertidumbre internacional.

A pesar de estas subidas, algunos productos han mostrado una ligera corrección a la baja. Es el caso de determinados artículos de despensa y del pescado, así como de productos de higiene. También se han observado descensos en alimentos como el café descafeinado, las patatas o la pasta.

Sin embargo, estas reducciones no compensan el encarecimiento acumulado de los últimos años. Según las estimaciones disponibles, los alimentos siguen siendo más de un treinta por ciento más caros que hace tres años, lo que mantiene una elevada presión sobre el presupuesto familiar.

IVA en los alimentos básicos

Ante esta situación, las organizaciones de consumidores han intensificado sus demandas al Ejecutivo para que adopte medidas fiscales que alivien el impacto en los hogares. Entre ellas destaca la petición de reducir el IVA de los alimentos básicos, llevándolo temporalmente a un tipo cero mientras persista la actual presión inflacionista.

Esta propuesta no es nueva, ya que fue aplicada en el pasado reciente para hacer frente a otra crisis de costes derivada del conflicto en Europa del Este.

En aquel momento, la rebaja fiscal contribuyó a contener parcialmente los precios, aunque dejó fuera productos como la carne y el pescado.

Precisamente, representantes del sector pesquero reclaman ahora que cualquier revisión del impuesto incluya sus productos, argumentando que forman parte esencial de una dieta equilibrada y que su consumo se ha visto afectado por los precios.

Igualmente recuerdan que otros países europeos aplican tipos reducidos o nulos a estos alimentos.

El avance de la marca blanca es otro de los indicadores del cambio en los hábitos de consumo. Actualmente, seis de cada diez productos adquiridos pertenecen a estas gamas, lo que evidencia la búsqueda de alternativas más económicas por parte de los consumidores ante la pérdida de poder adquisitivo.

Este fenómeno se combina con una mayor planificación de las compras, el aumento del consumo de productos de temporada y la reducción del gasto en artículos considerados prescindibles. Las familias ajustan sus decisiones en función de un entorno económico incierto que condiciona su capacidad de gasto.

Si la tendencia se mantiene, el debate sobre nuevas medidas públicas seguirá creciendo en los próximos meses en busca de equilibrio social y fiscal.