La dieta de la alcachofa vuelve al debate: por qué los expertos advierten de que el peso que se pierde no es grasa
El nutricionista Pablo Ojeda insiste en que este popular método para adelgazar produce una rápida pérdida de líquidos, pero no reduce la grasa corporal, y alerta del riesgo de recuperar el peso al abandonar el plan
Las llamadas dietas exprés reaparecen cada cierto tiempo con la promesa de ayudar a perder varios kilos en pocos días. Entre ellas, la dieta de la alcachofa continúa siendo una de las más conocidas.
No obstante, el nutricionista Pablo Ojeda ha vuelto a recordar que este tipo de estrategias no consigue el objetivo que muchas personas buscan. Según explica, la reducción que refleja la báscula responde principalmente a la eliminación de agua corporal y no a una disminución real de la grasa acumulada.
El descenso de peso no equivale a perder grasa con las dietas
La popularidad de la dieta de la alcachofa se basa en el efecto diurético asociado a este alimento. Esa capacidad favorece la eliminación de líquidos retenidos, lo que puede traducirse en una bajada rápida del peso durante los primeros días.
Sin embargo, Ojeda recalca que esa pérdida inicial puede llevar a una interpretación equivocada. El especialista sostiene que el organismo humano está compuesto en gran parte por agua y que, cuando se siguen dietas centradas casi exclusivamente en alimentos con efecto diurético, el cambio que registra la báscula no implica que se hayan reducido los depósitos de grasa.
El experto resume esta idea de forma contundente: el problema no es que el peso disminuya, sino que el porcentaje de grasa corporal permanece prácticamente igual. Por ello considera que estos métodos ofrecen una sensación de éxito inmediata que no suele mantenerse con el paso del tiempo.
El riesgo del efecto rebote tras abandonar la dieta
Otro de los aspectos sobre los que incide el nutricionista es el conocido efecto rebote. Una vez que la persona vuelve a su alimentación habitual, el organismo recupera el agua perdida y el peso aumenta de nuevo con rapidez.
Precisamente por ese motivo, Ojeda califica la dieta de la alcachofa como un "mito" dentro de las denominadas dietas milagro. A su juicio, la rapidez con la que promete resultados constituye uno de los principales motivos para desconfiar de este tipo de propuestas, especialmente cuando se presentan como soluciones sencillas para adelgazar en poco tiempo.
El especialista recuerda además que las dietas que prometen pérdidas de peso muy aceleradas suelen compartir un mismo patrón: restringen la alimentación o concentran el consumo en unos pocos alimentos, una estrategia que rara vez resulta sostenible a medio y largo plazo.
La alcachofa sí puede formar parte de una alimentación saludable
Las advertencias sobre la dieta no significan que la alcachofa sea un alimento poco recomendable. Al contrario, Ojeda diferencia claramente entre consumir alcachofas dentro de una alimentación variada y convertirlas en el eje de un plan para adelgazar.
El nutricionista defiende que este vegetal puede incorporarse con normalidad a la dieta por sus propiedades nutricionales, siempre dentro de un patrón de alimentación equilibrado y acompañado de otros grupos de alimentos.
Lo que rechaza es atribuirle una capacidad especial para eliminar grasa corporal o presentar su consumo como una fórmula para perder peso de forma rápida.
Su mensaje coincide con una recomendación que repite con frecuencia al analizar las dietas de moda: el verdadero objetivo no debería ser simplemente bajar el número que marca la báscula, sino reducir el porcentaje de grasa corporal mediante hábitos sostenibles.
Para ello, insiste en la importancia de mantener una alimentación equilibrada, practicar ejercicio físico de forma regular y evitar las soluciones que prometen resultados espectaculares en pocos días.