La mejor dieta que se puede hacer en verano.

La dieta de verano que recomiendan los expertos de la Clínica Universidad de Navarra para combatir el calor sin pasar hambre

Frutas con alto contenido en agua, cremas frías, pescado y ensaladas completas forman la base de una alimentación adaptada al calor, según las recomendaciones de especialistas en nutrición

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Con la llegada de las altas temperaturas del verano -duro en Andalucía-, modificar algunos hábitos alimenticios puede marcar la diferencia tanto en la hidratación como en el bienestar diario.

Los especialistas y nutricionistas coinciden en que una dieta adaptada al verano debe priorizar alimentos frescos, de temporada y con un elevado contenido en agua.

Fruta como la sandía, melón, gazpacho, salmorejo y pescados como la sardina o la caballa figuran entre las opciones más recomendadas por su valor nutricional y por ayudar al organismo a afrontar el calor con mayor facilidad.

Instituciones como la Clínica Universidad de Navarra también destacan la importancia de mantener una alimentación equilibrada que favorezca una correcta hidratación durante esta época del año.

Frutas, verduras y agua: la combinación clave frente al calor

Durante el verano aumenta la pérdida de líquidos y minerales a través del sudor, por lo que resulta especialmente importante reforzar la hidratación. Además de beber agua de forma frecuente, los expertos aconsejan incorporar frutas y verduras con un alto contenido hídrico.

La sandía y el melón destacan por superar el 90 % de agua en su composición, mientras que vegetales como el tomate o el pepino aportan líquidos, vitaminas y minerales esenciales.

Consumidos en ensaladas, como tentempié o integrados en diferentes recetas, ayudan a mantener el equilibrio hídrico del organismo sin incrementar excesivamente el aporte calórico.

Elegir productos de temporada también supone una ventaja desde el punto de vista nutricional, ya que suelen encontrarse en su mejor momento de sabor y conservación, además de facilitar una dieta más variada y rica en micronutrientes.

Gazpacho, salmorejo y pescado: aliados para una alimentación ligera

Las preparaciones frías ocupan un lugar destacado en la cocina estival. El gazpacho y el salmorejo, dos recetas tradicionales elaboradas principalmente con tomate y aceite de oliva virgen extra, aportan vitaminas, antioxidantes y grasas saludables, además de convertirse en una forma sencilla de aumentar el consumo de verduras.

Otra de las recomendaciones habituales pasa por sustituir parte del consumo de carnes más grasas por proteínas de fácil digestión. En este sentido, pescados como la sardina, el atún o la caballa constituyen una alternativa especialmente interesante por su contenido en ácidos grasos omega-3 y proteínas de alta calidad.

Preparados a la plancha, al horno o en conserva al natural, estos alimentos permiten elaborar comidas completas sin resultar pesadas, una circunstancia especialmente valorada cuando las temperaturas son elevadas y disminuye el apetito.

Ensaladas completas y tentempiés saludables para evitar el picoteo

Las ensaladas dejan de ser un simple acompañamiento para convertirse en un plato principal cuando incorporan ingredientes que aportan proteínas y carbohidratos complejos.

Legumbres como los garbanzos o las lentejas, junto con la quinoa, permiten crear recetas equilibradas que proporcionan energía y favorecen la sensación de saciedad.

Este tipo de platos también resultan prácticos para quienes buscan opciones fáciles de preparar o necesitan transportar la comida al trabajo o a la playa durante los meses de verano.

Entre horas, los especialistas recomiendan evitar productos ultraprocesados y apostar por alternativas más saludables. Los frutos secos naturales, consumidos con moderación, el yogur natural o los bastones de verduras frescas, conocidos como crudités, ayudan a controlar el apetito sin recurrir a alimentos ricos en azúcares o grasas poco saludables.

Los expertos recuerdan además que ninguna dieta saludable depende de un único alimento, sino del conjunto de los hábitos diarios.

Mantener una hidratación adecuada, aumentar el consumo de frutas y verduras de temporada, priorizar proteínas magras y elaborar platos equilibrados son algunas de las pautas que, según las recomendaciones de entidades sanitarias como la Clínica Universidad de Navarra, permiten afrontar el verano con una alimentación más completa y adaptada a las necesidades del organismo.

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