Hombre repostando gasolina y panel de precios tras el con un pozo de extracción de petróleo y el sol poniéndose.
La gasolina subirá como consecuencia de la guerra en Irán.

La OCU alerta: la crisis en Irán puede disparar el precio del combustible hasta 10 céntimos por litro en España

El precio del petróleo Brent supera los 80 dólares y amenaza con trasladarse a los surtidores en cuestión de semanas, según la OCU

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El aumento de la tensión geopolítica en Oriente Próximo vuelve a tener consecuencias directas sobre los bolsillos de los conductores españoles.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido de que el precio de los combustibles podría incrementarse entre 8 y 10 céntimos por litro en las próximas semanas debido al encarecimiento del petróleo Brent, que ya supera los 80 dólares por barril, impulsado por la crisis en Irán y las crecientes tensiones con Israel y Estados Unidos.

La organización de consumidores considera que el impacto será inevitable si los precios internacionales del crudo se mantienen en estos niveles.

Si bien el efecto no se notará de manera inmediata, la subida del Brent acabará trasladándose a los surtidores españoles a través de un proceso gradual que podría prolongarse unas dos semanas.

Un mercado condicionado por la tensión geopolítica

El Brent, referencia europea del precio del petróleo, ha experimentado un repunte constante en los últimos días.

La escalada de hostilidades en Oriente Próximo, con enfrentamientos abiertos entre Estados Unidos e Irán, ha elevado la incertidumbre sobre la estabilidad del suministro energético mundial.

Las posibles restricciones a la producción iraní, un importante exportador de crudo, y el temor a interrupciones en el transporte a través del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, han impulsado al alza las cotizaciones del barril.

La OCU advierte que estas tensiones, combinadas con la especulación en los mercados de futuros, pueden seguir presionando los precios internacionales durante las próximas semanas.

Debido a los niveles actuales aún se mantienen por debajo de los máximos históricos de 2022, el organismo recuerda que un incremento sostenido del petróleo termina afectando a toda la cadena de distribución de combustibles, desde las refinerías hasta las estaciones de servicio.

El “efecto pluma y cohete”: subidas rápidas, bajadas lentas

Uno de los fenómenos más característicos del mercado energético es el denominado efecto “pluma y cohete”.

Según la OCU, los precios del combustible suben con rapidez cuando el petróleo se encarece, pero bajan lentamente cuando el crudo se abarata.

Esta asimetría, explican los expertos, se debe tanto a la estructura del mercado como al comportamiento de las grandes compañías energéticas, que ajustan los precios minoristas de forma más cautelosa en los periodos de descenso.

En este sentido, la organización insiste en que, aunque el barril de Brent ya se sitúa por encima de los 82 dólares, el aumento todavía no se ha trasladado plenamente a los surtidores.

Las gasolineras mantienen, por el momento, unos precios medios relativamente estables, pero la tendencia apunta a un encarecimiento progresivo si el conflicto en Irán persiste y el crudo no retrocede.

La OCU prevé que el incremento del precio del Brent se refleje en los carburantes de manera escalonada. El proceso puede tardar entre unos días y un par de semanas, dependiendo de la evolución del mercado y del tipo de contrato de suministro que mantengan las operadoras.

Pero el organismo subraya que el impacto será más notable si el petróleo se mantiene estable por encima de los 80 dólares.

Hasta el momento, el encarecimiento observado en las últimas semanas responde principalmente a una subida previa del Brent, que pasó de 65 a 70 dólares entre finales de enero y comienzos de febrero. La crisis en Irán ha añadido un nuevo factor de presión, aunque el ajuste total todavía no se ha materializado en los precios finales.

Una subida de 10 céntimos por litro supondría un coste adicional de cinco euros por depósito medio, una cifra que podría repercutir en el transporte y en la cesta de la compra, al elevar los costes logísticos.

La OCU recuerda que los consumidores pueden mitigar parcialmente el impacto comparando precios entre estaciones de servicio y utilizando aplicaciones que muestren los carburantes más baratos.

El organismo concluye que, en un contexto de alta volatilidad internacional, es fundamental reforzar la transparencia en la fijación de precios y evitar prácticas que amplifiquen el efecto “pluma y cohete”.

Entre tanto, el comportamiento del Brent y la evolución de la crisis en Irán seguirán marcando el rumbo del bolsillo de los conductores españoles.