Frasco con aceite de CBD junto a granos de la planta, al fondo conversan unas personas.
Aceite de CBD.

La OCU destapa una práctica peligrosa con el CBD que te lo están recomendando sin ser legal

Alerta sanitaria por el uso indebido del CBD cosmético en España

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La advertencia lanzada por la Organización de Consumidores y Usuarios ha encendido las alarmas sobre una práctica cada vez más extendida en establecimientos especializados: recomendar la ingesta de aceites de CBD etiquetados como cosméticos, un uso expresamente prohibido por la normativa europea.

El análisis realizado mediante la técnica de cliente encubierto pone cifras a una realidad preocupante. En total, se visitaron decenas de establecimientos entre farmacias, parafarmacias, herbolarios y tiendas vinculadas al cannabis.

De todos ellos, una parte significativa comercializaba aceites de cannabidiol destinados exclusivamente al uso tópico. Sin embargo, lo más relevante no fue su disponibilidad, sino el consejo asociado a su utilización.

En la mayoría de los casos analizados, los vendedores no solo sugerían ingerir estos productos, sino que además detallaban pautas concretas de consumo. Indicaban cantidades, frecuencia e incluso supuestos beneficios, como si se tratara de suplementos alimenticios o tratamientos terapéuticos.

Esta conducta, lejos de ser anecdótica, se repitió de forma sistemática en distintos puntos de venta, lo que evidencia una falta de control y formación en el sector.

El problema se agrava al comprobar que estas recomendaciones no se limitan a comercios especializados en derivados del cannabis, sino que también aparecen en espacios que, en teoría, deberían ofrecer mayor garantía sanitaria.

La normalización de este consejo erróneo contribuye a generar una falsa sensación de seguridad entre los consumidores.

Riesgos sanitarios y vacío regulatorio en el CBD

La normativa vigente en la Unión Europea establece con claridad que los productos cosméticos deben utilizarse exclusivamente sobre la piel. Cualquier otro uso, incluida la ingesta, queda fuera de su marco legal.

En el caso del CBD, la situación es aún más delicada, ya que su consumo oral solo está autorizado en circunstancias muy concretas y bajo prescripción médica.

Desde el punto de vista sanitario, ingerir un aceite cosmético supone un riesgo evidente. Estos productos no han sido formulados ni evaluados para su consumo interno, por lo que pueden contener componentes no aptos para la ingestión.

Igualmente, la ausencia de control sobre las dosis recomendadas incrementa la incertidumbre sobre sus posibles efectos adversos.

Otro aspecto preocupante es la detección de sustancias no declaradas o en concentraciones superiores a las permitidas. En algunos casos, se han identificado niveles de tetrahidrocannabinol que superan los límites establecidos, lo que podría tener implicaciones legales y sanitarias.

Esta situación pone de manifiesto la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión y control en la comercialización de estos productos.

Ante este escenario, la OCU ha solicitado la intervención de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios para intensificar la vigilancia sobre la venta y recomendación de productos con CBD.

El objetivo es frenar prácticas que, además de ilegales, pueden comprometer la salud pública.

La organización también plantea la necesidad de mejorar el acceso a tratamientos regulados con cannabis medicinal dentro del sistema sanitario.

Según su propuesta, facilitar vías de prescripción controlada permitiría reducir el recurso a productos no autorizados y garantizar un uso seguro del cannabidiol en aquellos casos en los que esté indicado.

Asimismo, se insiste en la importancia de formar adecuadamente a los profesionales que trabajan en establecimientos de venta al público.

Una información rigurosa y ajustada a la normativa es clave para evitar que los consumidores reciban consejos erróneos que puedan derivar en riesgos innecesarios.

El informe concluye que la combinación de desinformación, falta de control y creciente demanda de productos con CBD está generando un contexto propicio para este tipo de prácticas.

Corregir esta tendencia exige una respuesta coordinada entre autoridades, profesionales del sector y consumidores, con el fin de garantizar un uso seguro y conforme a la legalidad vigente.