Lupa sobre un colchón en el que se ven muchos ácaros.
Ácaros en un colchón.

La OCU lanza una alerta: de esta forma se acumulan los ácaros en tu colchón sin que lo sepas

Ni lo ves ni lo limpias bien: el error en tu cama que dispara los ácaros, según la OCU

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La advertencia de la Organización de Consumidores y Usuarios es clara: los ácaros están presentes en la mayoría de los hogares y, aunque no se ven, pueden afectar de forma directa a la salud respiratoria.

Estos microorganismos se alojan principalmente en colchones, almohadas y ropa de cama, donde encuentran las condiciones idóneas para desarrollarse. Su impacto no proviene de mordeduras, sino de los residuos que generan, capaces de desencadenar alergias y agravar patologías como el asma.

Un entorno perfecto en la cama según la OCU

Los ácaros forman parte de la familia de los arácnidos y se alimentan de restos orgánicos, especialmente de la piel muerta que el cuerpo humano desprende cada día. El colchón concentra calor, humedad y materia orgánica, lo que lo convierte en un espacio especialmente favorable para su proliferación.

La OCU subraya que factores como el sudor nocturno, la escasa ventilación del dormitorio o la acumulación de polvo incrementan su presencia. Además, su crecimiento se intensifica en estaciones como primavera y otoño, cuando la humedad ambiental es más elevada.

En estas condiciones, la población de ácaros puede multiplicarse con rapidez si no se aplican medidas de control.

Consejos de la OCU de ventilación y limpieza: las claves

La prevención empieza por hábitos básicos. Ventilar la vivienda a diario permite reducir la humedad y renovar el aire, dos factores que dificultan la supervivencia de estos organismos. La entrada de luz solar también resulta eficaz, ya que contribuye a limitar su desarrollo.

Otra recomendación es no hacer la cama inmediatamente al levantarse. Dejarla airear durante unos minutos ayuda a evaporar la humedad acumulada durante la noche. Este gesto sencillo tiene un efecto directo en la reducción del hábitat de los ácaros.

En cuanto a la limpieza, la organización insiste en mantener la casa libre de polvo. Cambiar las sábanas cada semana y lavarlas con regularidad es una medida básica. También es importante aspirar con frecuencia, prestando especial atención a zonas como debajo de la cama o los rincones donde se acumula suciedad.

La OCU aconseja además reducir la presencia de objetos que actúan como reservorios de polvo, como alfombras, peluches o estanterías sobrecargadas. Estos elementos favorecen la acumulación de partículas que sirven de alimento a los ácaros y dificultan su control.

Cómo eliminarlos de forma eficaz

Eliminar los ácaros no es suficiente si no se eliminan también sus restos. Según advierte la OCU, son estos residuos los que provocan la mayoría de las reacciones alérgicas. Por ello, la limpieza debe ser completa y constante.

Entre las opciones disponibles destacan los productos acaricidas de uso doméstico, que deben aplicarse siguiendo estrictamente las indicaciones del fabricante. También existen soluciones sencillas, como el uso de bicarbonato.

Espolvorearlo sobre el colchón, dejarlo actuar durante varias horas y aspirarlo después ayuda a retirar tanto los microorganismos como sus residuos.

La aspiración del colchón es otro paso esencial. Debe realizarse por ambas caras y con equipos que incorporen filtro HEPA, capaces de retener partículas microscópicas. Este tipo de aspiradores evita que los alérgenos vuelvan al ambiente.

Respecto a la ropa de cama, la temperatura de lavado es determinante. La OCU recomienda lavar sábanas, fundas y mantas entre 40 y 60 grados para garantizar la eliminación de los ácaros. El lavado en frío, en cambio, resulta insuficiente.

El secado también influye. Utilizar secadora o tender al sol son métodos eficaces, ya que el calor y la radiación ultravioleta contribuyen a eliminar estos microorganismos. Mantener esta rutina de forma constante permite reducir de manera significativa su presencia en el entorno doméstico.