Comprobaciones en una freidora de aire con una cesta de patatas fritas.
Freidora de aire.

La OCU lanza una alerta por sustancias fluoradas en 5 modelos de freidoras de aire

La OCU advierte sobre la presencia de sustancias fluoradas en freidoras de aire, pese a cumplir la normativa europea

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La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte, luego de conocerse los resultados de un análisis de la organización holandesa Consumentenbond, que detectó la presencia de sustancias fluoradas en cinco modelos de freidoras de aire.

El estudio no halló PFAS prohibidos aunque sí pone de manifiesto que estas sustancias, conocidas por su persistencia en el medio ambiente y su potencial toxicidad, continúan presentes en productos de uso doméstico habitual.

Las sustancias fluoradas o PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) comprenden más de 10.000 compuestos químicos utilizados por su capacidad para repeler el agua, el aceite y la suciedad.

Su aplicación más común se da en recubrimientos antiadherentes, textiles impermeables así como en envases alimentarios.

En el caso de las freidoras de aire, estas sustancias se emplean para evitar que los alimentos se adhieran a la cesta durante el proceso de cocción.

Pero su presencia ha despertado inquietud por la posible repercusión tanto en la salud humana como en el medio ambiente.

El análisis de Consumentenbond se centró en modelos de las marcas Philips, Ninja, Princess, Tefal e Inventum, evaluando las cestas de cocción donde se alcanzan temperaturas elevadas.

Los investigadores buscaron alrededor de 50 tipos de PFAS ya prohibidos o próximos a serlo, en línea con las futuras restricciones previstas por la Unión Europea para finales de 2026.

Los resultados confirmaron que ninguno de los modelos analizados contenía PFAS prohibidos, lo que implica que todos cumplen la normativa actual e incluso los estándares más exigentes propuestos para los próximos años.

No obstante, el hallazgo de sustancias fluoradas —sin poder determinar su composición exacta— sugiere la posible presencia de PFAS no regulados.

Según Consumentenbond, Philips y Tefal reconocieron emplear recubrimientos de PTFE (politetrafluoroetileno), más conocido como Teflón, una de las variantes de PFAS aún permitidas.

Por su parte, Inventum ha comenzado a utilizar recubrimientos de silicona que afirma estar libres de estos compuestos.

Esta diferencia en los materiales refleja una transición gradual hacia tecnologías más seguras, aunque todavía lejos de una eliminación total de las sustancias fluoradas.

El riesgo para la salud por el uso de estas freidoras se considera bajo en condiciones normales, dado que las temperaturas alcanzadas no suelen liberar cantidades significativas de compuestos peligrosos.

La preocupación se centra en la exposición acumulativa a largo plazo y en los efectos ambientales derivados de su fabricación y eliminación.

Los PFAS son conocidos como “sustancias eternas” porque apenas se degradan, lo que genera contaminación persistente en suelos y aguas.

Problemas para la salud de algunas PFAS

Diversos estudios científicos han relacionado la exposición prolongada a algunos PFAS con aumento del colesterol, disfunciones hormonales, daños hepáticos e incluso mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer.

Igualmente se han observado efectos en el sistema inmunitario y alteraciones en el peso al nacer en casos de exposición materna.

Por todo ello, la OCU insiste en la necesidad de prevenir la exposición innecesaria, especialmente en productos destinados al contacto directo con alimentos.

En el plano normativo, la Unión Europea mantiene desde 2020 la prohibición del PFOA (ácido perfluorooctanoico), uno de los PFAS más tóxicos.

También la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) estudia una propuesta para restringir la mayoría de estos compuestos en productos de consumo a partir de 2026.

La OCU reclama que los fabricantes adopten de forma proactiva materiales alternativos antes de que las prohibiciones entren en vigor, impulsando opciones más sostenibles y seguras para los consumidores.

El informe también resalta la importancia de la gestión responsable de residuos. Cuando una freidora de aire deja de funcionar, debe depositarse en un punto limpio para evitar que las sustancias fluoradas lleguen al entorno.

Cualquier consumidor puede solicitar al fabricante información sobre las “sustancias extremadamente preocupantes” (SVHC) utilizadas en el producto. Según la normativa europea, las empresas están obligadas a facilitar esta información de forma gratuita en un plazo máximo de 45 días.

La OCU recuerda que su preocupación por los PFAS no es nueva. En el año 2017, la organización ya había detectado compuestos perfluorados en envases de comida rápida, sobre todo en papeles y cartones en contacto con alimentos grasos o calientes.

En la actualidad, con el auge de las freidoras de aire, el foco se traslada a un electrodoméstico cada vez más popular, pero cuya seguridad química aún requiere vigilancia y transparencia por parte de la industria.