La OCU pide no gastar dinero en estos antimosquitos: estas son las alternativas que sí funcionan
Las pulseras repelentes tienen un radio de acción muy limitado y los dispositivos de ultrasonidos carecen de eficacia demostrada
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Con las altas temperaturas, los mosquitos vuelven a convertirse en unos visitantes habituales y también aumenta la oferta de productos destinados a mantenerlos lejos.
Pero no todos proporcionan la protección que anuncian. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) desaconseja confiar en las pulseras antimosquitos y los aparatos de ultrasonidos y recuerda que los repelentes cutáneos con principios activos de eficacia probada son una opción mucho más fiable.
Las recomendaciones del Ministerio de Sanidad también incluyen sustancias como DEET, icaridina, IR3535 o citriodiol entre las medidas para prevenir las picaduras.
Las pulseras y los ultrasonidos no ofrecen la protección esperada
Las pulseras impregnadas de sustancias repelentes resultan especialmente atractivas por su comodidad: basta con colocarlas en la muñeca o el tobillo. El problema está en su alcance.
Según la OCU, el producto actúa únicamente en las inmediaciones de la zona donde se encuentra la pulsera, con un radio aproximado de cuatro centímetros. Eso significa que no protege adecuadamente el resto del cuerpo.
La organización también descarta los dispositivos y aplicaciones que recurren a ultrasonidos. Estos productos se han comercializado bajo diferentes planteamientos, como la supuesta reproducción de sonidos capaces de ahuyentar a las hembras.
La evidencia disponible, sin embargo, no ha demostrado que funcionen para evitar las picaduras. La OCU recuerda que una revisión de diez estudios de campo realizada por Cochrane ya concluyó que estos dispositivos carecían de eficacia.
Tampoco las lámparas ultravioletas constituyen una alternativa fiable contra los mosquitos. Estos insectos responden a señales como el dióxido de carbono de la respiración y determinadas sustancias liberadas por la piel, por lo que la luz no ofrece el efecto protector que a veces se le atribuye.
Los repelentes que se aplican sobre la piel sí funcionan
La situación cambia con los repelentes cutáneos en espray, gel o barra. Su función consiste en interferir en los mecanismos que utilizan los mosquitos para localizar a las personas. La protección varía según el principio activo, su concentración y las condiciones de utilización.
Entre las sustancias de eficacia acreditada aparecen el DEET, la icaridina, el citriodiol y el IR3535. El Ministerio de Sanidad recoge precisamente estos cuatro principios activos entre los repelentes que pueden utilizarse sobre la piel expuesta, siempre respetando las instrucciones y restricciones indicadas en el etiquetado. En España, además, estos productos deben estar autorizados.
La OCU sitúa al DEET y la icaridina entre las opciones más eficaces. Los repelentes elaborados a partir de determinados aceites esenciales ofrecen, en general, una protección más limitada y de menor duración.
Dentro de casa, los aerosoles insecticidas y los difusores eléctricos pueden eliminar los mosquitos presentes en una habitación. La recomendación es utilizarlos siguiendo las indicaciones del fabricante y sin abusar de ellos. Tras emplear un aerosol conviene ventilar la estancia, mientras que la OCU aconseja limitar el funcionamiento continuado de los difusores.
Un ventilador y las mosquiteras también ayudan
Hay soluciones sencillas que no dependen de un repelente. Un ventilador potente puede dificultar las picaduras porque el movimiento del aire dispersa el dióxido de carbono y otras sustancias que permiten al mosquito localizar a una persona.
La OCU recoge un estudio según el cual esta medida puede reducir las picaduras entre un 45% y un 60%.
Las barreras físicas completan la protección. Las mosquiteras permiten mantener abiertas puertas o ventanas reduciendo la entrada de insectos, mientras que en lugares con mayor exposición resulta recomendable cubrir la piel con pantalones largos y prendas de manga larga.
También importa lo que ocurre alrededor de casa. Los recipientes capaces de acumular agua, como cubos o platos de macetas, pueden convertirse en puntos de cría. Vaciar el agua estancada y evitar su acumulación ayuda a reducir las condiciones favorables para la reproducción de los mosquitos.
Frente a la variedad de soluciones que aparece cada verano, la diferencia está en elegir medidas con eficacia demostrada y utilizar cada producto exactamente como indica su etiqueta.